No hay estímulo posible para la vivienda española
Esperar medidas que ayuden al mercado inmobiliario español es poco menos que soñar. Desde el punto de vista fiscal, España no tiene margen. Y, desde el punto de vista monetario, el Banco Central Europeo está a años luz de la proactividad de la Reserva Federal norteamericana. Pero, imaginemos, ¿funcionaría en España la estrategia que ha puesto en marcha la Reserva Federal?
Los analistas se muestran bastante escépticos, porque el momento del ciclo que vive uno y otro país son completamente diferentes. Gonzalo Bernardos, director del máster de asesoría y consultoría inmobiliaria de la Universidad de Barcelona, parte del diagnóstico de la situación: la gente no compra viviendas en España porque está atemorizada, tiene demasiadas deudas y no tiene trabajo y, además, piensa que el futuro va a ser peor. Además, por delante hay un panorama de incremento de impuestos: tanto el IVA para la compra de nuevas viviendas, como el impuesto de transmisiones patrimoniales, para las usadas, subirán. Y la desgravación fiscal por compra de primera vivienda tiene fecha de caducidad. Por eso, aunque es verdad que no hay crédito, según Bernardos, ése es un problema secundario para el mercado español. «La ametralladora de la Fed servirá para sanear los balances bancarios y mejorar el acceso al crédito. Eso puede funcionar en Estados Unidos, porque la economía crece al 2%, crea empleo y no se espera que los salarios caigan más», comenta Bernardos. En España la situación es la contraria.
El ajuste, insuficiente
Además, como comenta José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, hay dos cuestiones que harían ineficaces medidas como ésas. El primero es que en España los precios todavía no han caído lo suficiente o lo que sería apropiado de acuerdo con los fundamentales de la economía. El segundo es que tampoco se ha producido un ajuste en la sobreoferta existente. De ahí que este analista espere caídas de precios durante el próximo año y medio. Y aún estamos pendientes de las valoraciones del banco malo. Por ahora, el ritmo de descenso de los precios se acelera, pese a que el de concesión de hipotecas y transacciones inmobiliarias va reduciéndose.