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Inmobiliario

Comprar un piso o vivir de alquiler: ¿Qué interesa más ahora?

CRISTINA VALLEJO

Para llegar a una conclusión sobre qué conviene más, si comprar o alquilar, hay que hacerse muchas preguntas: ¿Tengo ahorros? ¿Tengo un trabajo estable? ¿De verdad me sale más barato comprar?

Qué sale mejor: comprar o alquilar? Es quizá en este momento cuando más sentido tiene hacerse esa pregunta: los precios de las viviendas en venta han caído bastante (entre un 20 y un 30%, según las fuentes que se empleen). Y también los del alquiler, aunque ponerle una cifra sea más difícil, y parezca mentira cuando nos damos una vuelta por las páginas web de anuncios de pisos en renta.

Un informe de Idealista.com puede proporcionarnos una primera aproximación para el análisis. No fue realizado para nuestro propósito, sino para medir la rentabilidad que una vivienda en alquiler puede proporcionar a los propietarios y el número de años que tienen que transcurrir para recuperar la inversión. Nosotros aquí la vamos a utilizar para ver qué sale más a cuenta, si comprar o alquilar. Y hay sensibles diferencias dependiendo de la capital de provincia de la que se trate. Por ejemplo, en Lérida, con el equivalente a 17 años de alquiler se podría tener el piso en propiedad. En las Palmas de Gran Canaria, con algo más de 21 años. En estos casos, la compra sí es competitiva frente al alquiler. En cambio, en La Coruña se necesitan 33 años, en Santander, 32 años y en Salamanca, 31. En estos últimos casos, vivir de alquiler es mucho más competitivo, mucho más barato. Aunque hay que introducir un matiz: el de que, dentro del precio del metro cuadrado de la vivienda en venta no se han contabilizado los costes financieros, es decir, los intereses de la hipoteca.

Vivir en renta todavía no ha calado entre los españoles. Aunque, según el servicio de estudios de CatalunyaCaixa, desde el estallido de la crisis ha aumentado el alquiler de viviendas desde el 13,6 al 16,1 por ciento, esta cifra es aún la mitad de la media comunitaria. Pero seguro que a la mayoría de los nuevos inquilinos lo es porque las circunstancias no les dejan otra opción. Con todo, según CatalunyaCaixa, con una política continuada a favor del alquiler, la demanda potencial podría aumentar en más de 500.000.
 
Otras claves

En la decisión de comprar o alquilar intervienen otros muchos factores, además de los meros cálculos económicos. Como dice José Barta, presidente de Baral Internacional, «abordar desde un enfoque meramente económico esta disyuntiva suele ser sinónimo de fracasar en las conclusiones, ya que a nadie se le oculta la arraigada cultura de propiedad que tenemos en España». Pero la situación financiera actual puede ayudar a tomar decisiones, según este mismo experto. Aunque sea por obligación.

Como dice Manuel Gandarias, director del Gabinete de Estudios de Pisos.com, antes de nada, para comprar, el futuro propietario debe demostrar solvencia y disponer de un 20% del precio total de la casa. Además, como continúa explicando Barta, «si usted acude a una entidad en busca de financiación para una vivienda, tendrá acceso a un crédito caro para comprar una vivienda propiedad de la entidad, a un precio superior al del actual mercado y muy superior al que tendrá el próximo año». Si tiene recursos propios, hay más opciones. En ese caso, el consejo de Barta es el siguiente: «Si el precio del alquiler de una vivienda que le gusta resulta inferior al coste de financiación (importe de los intereses sobre el precio total sin amortización de capital) de otra vivienda de similares condiciones, pero en venta, alquile la primera. Si el coste del alquiler fuera superior al de los intereses de un hipotético o real crédito por el importe total de la vivienda, compre. Hará un buen negocio». Si decide alquilar teniendo dinero para comprar, ¿qué puede hacer con el capital que le sobre? «Haga como los bancos: compre Letras del Tesoro. Los intereses le pagarán el alquiler y podrá esperar otra ocasión mejor para comprar», dice Barta.
 
En cambio, Gandarias comenta: «Si se encuentra una vivienda en venta que nos encaje en precio y responda a lo que buscamos, hay que apostar por la compra. Puede suponer una buena inversión a largo plazo. La opción del alquiler hay que contemplarla sólo temporalmente, con la mente puesta en la compra en un futuro cercano».

Aunque Gandarias reconoce: «cuando la situación económica es complicada, siempre será más sencillo ser inquilino que hipotecado». Por ejemplo, si se pierde el trabajo, cumplir con el pago de la cuota hipotecaria podría ser difícil, y si el subsidio por desempleo se acaba, se podría llegar al punto de tener que vender la vivienda por un precio que, en el mejor de los casos, cubra la cantidad pendiente de la hipoteca, o si no se encuentra comprador, enfrentarse a un embargo que puede terminar con el desahuciado sin casa y con deudas. En cambio, si se vive de alquiler y las finanzas personales dan un vuelco, siempre se podrá buscar una renta más barata, tal y como relata Manuel Gandarias. Con devolverle la llave al casero, se terminan todos los problemas.
 
Lo que también falta en la tabla de Idealista.com para hacer comparables el alquiler y la compra es otro aspecto que apunta Gandarias: los tributos. El inquilino no paga el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, porque no es propietario. Y tampoco abona las cuotas y derramas de la comunidad de vecinos.

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