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Entrevista al director global de Inversiones en renta variable de Fidelity

Romain Boscher (Fidelity): «Es el momento de empezar a acumular activos británicos»

Reino Unido, Italia, emergentes o bancos españoles están entre sus apuestas. Este especialista no le tiene miedo a los flujos de noticias negativos pues es cuando se obtienen mejores precios. Lo explica en esta entrevista.

Director global de inversiones en renta variable de Fidelity desde hace un año, Boscher defiende que hay que tener valentía para ir a contracorriente y comprar cuando las cosas se ponen feas, haciendo honor a la máxima de «invertir con el rumor y vender con la noticia».

Tras lo ocurrido en Reino Unido, es pregunta obligada: ¿Qué ocurrirá ahora y cuál va a ser el impacto?El impacto inicial en el mercado ha sido limitado. Resulta tranquilizador que los inversores digieran las noticias con más calma. En cuanto a lo que va a pasar, la situación es cada vez más compleja y hay muchas opciones sobre la mesa, con muy poco plazo pues, teóricamente, hay que encontrar una solución antes de final de marzo. Por eso, hay que considerar la posibilidad de un Brexit duro (sin acuerdo) o que se celebre un nuevo referéndum pero más sofisticado. Porque el debate ya no es Brexit sí o no. La disyuntiva es si Reino Unido sale con o sin acuerdo. En todo caso, Fidelity está preparada para afrontar cualquier escenario, incluyendo un Brexit duro. Y los mercados parece que ya han puesto en precio esta eventualidad. Por eso, somos más positivos con los activos británicos, incluso considerando la posibilidad de que la libra haya tocado fondo y comience a subir. Es demasiado tarde para tener miedo al Brexit. Alguna gente podría pensar que es pronto para comprar activos británicos, pero nosotros creemos que podría ser el momento de empezar a acumularlos.

¿Qué tipo de activos británicos acumularía? Estamos bastante positivos en bolsa británica porque creemos que las acciones están infravaloradas. Están razonablemente baratas, tanto en términos absolutos como en relativos. Incluso las domésticas. Hay una ralentización en Reino Unido pero no una recesión. Se esperaba lo peor y lo que ha ocurrido en los últimos dos años ha sido una sorpresa positiva. La debilidad de la libra ha mitigado el impacto del Brexit y también se ha aprobado una significativa reducción del impuesto de sociedades. Estamos hablando de que se situará en el 17 por ciento en 2020. Probablemente será la tasa más baja de los países desarrollados. Hay argumentos a favor de Reino Unido.

¿Qué sectores o empresas le gustan, en concreto?El riesgo con Reino Unido es invertir con la mirada puesta en los índices. Los índices no siempre reflejan la diversidad de opciones que hay en el país. Hay muchas empresas de pequeña y mediana capitalización interesantes; mientras que muchas de gran capitalización se corresponden con compañías cíclicas o petroleras. Aunque hemos cambiado algo nuestra visión sobre las compañías cíclicas y empezamos a estar más positivos, las empresas de pequeña y mediana capitalización nos parecen más interesantes. Especialmente porque, ahora mismo, el interés no se reduce únicamente a los exportadores que se benefician de una libra más barata. Las acciones domésticas también son interesantes.

Otro tema que preocupa es la posible ralentización de la economía. ¿La bolsa lo podrá hacer bien este ejercicio si hay ralentización?Sí. Los mercados se anticipan. La reacción de la segunda parte de 2018 respondió precisamente a las expectativas de ralentización. En ese sentido, los mercados ya han descontado una significativa ralentización en 2019 e, incluso, una recesión en algunos sectores como los semiconductores. Nuestra percepción es que los mercados han sobrerreaccionado. La cuestión ahora es que ocurrirá después de 2019. Si nos limitamos a una ralentización de un par de trimestres en 2019 o si debemos anticipar algo peor en 2020. El debate está ya en lo que ocurrirá en 2020.

¿Qué podría provocar un rebote?Hay tres factores negativos que explican la corrección del año pasado. Uno es el miedo a la inflación y a la subida del petróleo. Ese miedo se ha disipado. El segundo es el miedo relacionado con el endurecimiento de la política monetaria, que también se ha disipado. Ahora, la Fed tiene un discurso más moderado y algunos estamos incluso anticipando el final del ciclo de política restrictiva, con una bajada de tipos como próximo movimiento. El último factor negativo está relacionado con la ralentización económica y, en particular, la de China. China es el único sitio en el que todavía no vemos señales claras de recuperación. Las últimas cifras han sido algo más esperanzadoras pero hay que esperar.

En este entorno, ¿dónde se pueden encontrar oportunidades? Los mercados emergentes arrojan la rentabilidad potencial más interesante a día de hoy. Ofrecen la oportunidad de invertir en acciones infravaloradas asociadas a divisas infravaloradas. El riesgo y la belleza de los emergentes es precisamente ese: que cuando las divisas sufren, las acciones también. En los mercados desarrollados sucede lo contrario: la correlación es negativa. Pero en emergentes, cuando hay un rebote, tienes el doble de impulso, como hemos visto recientemente en Brasil. Por eso, el espacio de los emergentes ofrece el mejor binomio rentabilidad-riesgo a día de hoy, aunque nadie puede permitirse tener una exposición enorme a estos mercados por su nivel de riesgo.

¿Qué otras regiones añadiría a la cartera?En los mercados desarrollados, estamos positivos en bolsa europea, incluyendo la británica como he mencionado. Hay que ser valiente e ir a contracorriente, comprando con el rumor y vendiendo con la noticia. Cuando Italia y Reino Unido acaparan los titulares es probablemente el mejor momento para invertir porque los precios son más baratos. Lo bueno es que lo que está pasando ahora en la Unión Europea ya lo hemos experimentado una o dos veces en los últimos años. Italia vio subir su prima de riesgo por la desaceleración del PIB en 2012. Es un mercado que ya pasó por un test de estrés en 2012, que fue incluso más duro que el actual. E, incluso entonces, lo que vimos fue un interesante comportamiento por parte de los inversores domésticos que, en lugar de salir del mercado, vieron una oportunidad de comprar bonos soberanos. Ahora, también estamos viendo un apetito creciente de bonos italianos por parte de los inversores domésticos italianos. No es una inversión carente de riesgo, pero siempre que se trata de Italia o del Brexit, nos tienta más invertir que desinvertir.

¿Y qué pasa con España?Al contrario que en el resto de Europa, donde los grandes bancos son domésticos y no nos interesan porque los tipos se van a mantener bajos, en la banca española se adquiere una oportunidad de exposición a los emergentes. Y éste es el momento de reforzar esa exposición. Es una oportunidad bastante única.

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