18 de Noviembre, 19:47 pm
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fondos de inversión

El negocio de la gestión de activos y los fondos de inversión

Alicia Miguel Serrano

Los fondos de inversión, especialmente los europeos tradicionales regulados con la marca UCITS

El negocio de las gestoras de fondos de inversión presenta oportunidades y retos por igual. En un entorno de tipos de interés en el que éstos podrían mantenerse estructuralmente más bajos que en el pasado, los inversores seguirán apoyándose en vehículos como los fondos no ya solo para rentabilizar sus capitales, sino para preservarlos. El crecimiento de la riqueza en el mundo y el impulso regulatorio, que otorgará al sector un marco de mayor seguridad y credibilidad, son otros de los argumentos a favor. 

Entre los retos, y a pesar de que el volumen de negocio seguirá aumentando, las gestoras tendrán que afrontar un escenario de mayores costes (entre otros factores, por el efecto de los nuevos requisitos normativos) y márgenes más reducidos, en un contexto de mayor competencia entre entidades y necesidad de definir claramente los negocios -principalmente ante el avance de la gestión pasiva-, si bien la tecnología ofrecerá oportunidades de eficiencia.

Un crecimiento continuo

Lo que parece claro es que el crecimiento seguirá en los fondos de inversión. Según un informe de la asociación de fondos luxemburguesa, Alfi, coincidiendo con la celebración de su 30 aniversario, el volumen de los fondos UCITS, los fondos regulados en la Unión Europea, tienen un potencial de crecimiento a una tasa del 5 por ciento en las próximas tres décadas, con una previsión de suscripciones netas anuales medias crecientes, desde los 201.000 millones de euros de 2017 hasta los 860.000 millones en los próximos 30 años. Es decir, el patrimonio de los fondos seguirá creciendo, apoyado en parte por los inversores, que destinarán sus ahorros a estos vehículos. Según la asociación de Luxemburgo -que es el país donde más fondos UCITS se domicilian para comercializarse en otros mercados-, en la medida en la que se afronten algunos factores de riesgo, esta ratio de crecimiento debería cuadruplicar el volumen de los fondos UCITS hasta alcanzar los 42 billones de euros en el año 2048.

El informe de la asociación, elaborado por Broadridge, vaticina que la unión de los mercados de capitales en Europa y las iniciativas locales para impulsar los ahorros de largo plazo (con el objetivo de hacer frente a los retos demográficos) apoyarán el futuro crecimiento de los fondos en toda Europa. 

Además, y a pesar de que se espera que los reguladores europeos tomen a cabo medidas para proteger a sus propios mercados, Alfi considera que la fortaleza de la marca UCITS significa que es esta la estructura con más posibilidades de ser adoptada por los inversores.

«Los datos, que muestran el desarrollo de los fondos UCITS desde que nacieron en 1988, muestra el éxito de la marca en términos de crecimiento de activos pero también de su alcance global, así como su potencial de resolver el reto de una demografía cambiante en la medida en que la ratio de dependencia se doblará durante los próximos 30 años, hasta alcanzar el 51 por ciento», comenta Denise Voss, presidenta de la asociación.
La experta asegura que la huella global de los fondos europeos UCITS encaja bien para la próxima década, en la medida en que la población de muchos de los mercados más nuevos o emergentes se ve incentivada por sus gobiernos a completar sus pensiones públicas de cara a la jubilación. «Los reguladores en la mayoría de países no europeos querrán construir una franquicia de fondos locales, pero las estructuras normativas que utilizan podrían estar basadas en fondos UCITS, algo que solo puede significar buenas noticias cuando las puertas empiecen a abrirse», explica. Es decir, confía en que los fondos europeos se exporten, como ya está ocurriendo, a mercados emergentes.

Además de su huella global y de las necesidades que impulsarán la inversión en estos vehículos, la experta también espera que el negocio se beneficie de iniciativas como la unión del mercado de capitales en la Unión Europa: «Podemos esperar que los UCITS sean un claro beneficiario del lanzamiento de la unión del mercado de capitales, que busca incrementar las inversiones y las opciones disponibles para los inversores minoristas e institucionales, y migrar gran parte de la gran cantidad de ahorros en depósitos hacia inversiones gestionadas», explica.

La importancia de la estabilidad

Con todo, la presidenta advierte de que la industria debe asegurar que los fondos cumplen su papel de proporcionar estabilidad financiera a largo plazo para las personas y las economías. «Un elemento clave es establecer o poner en marcha una educación financiera efectiva para que las personas reconozcan la necesidad de construir su propia riqueza de largo plazo y también sepan cómo pueden lograrlo», apostilla Voss.
Para Diana Mackay, Managing Director de Soluciones de Distribución Globales de Broadridge, «el éxito de la marca UCITS es enorme pero la industria no puede permitirse ser complaciente. Como cualquier marca, debe ser conservada por todos aquellos que se benefician de su reconocimiento porque cualquier lapsus será destructivo no solo para el conjunto de activos invertidos en estos fondos, sino también potencialmente para los inversores que han confiado en la marca».

Crecimiento, pero con desaceleración

Sin embargo, no todo son oportunidades y cifras de crecimiento para los fondos europeos. Un reciente informe de Bain & Company deja claros los retos a los que se enfrentan las gestoras de activos en el futuro, pues a pesar del crecimiento global de la riqueza se enfrentan a un menor crecimiento de los activos, que podrían disminuir desde el 7 por ciento en el periodo 2012-2017 hasta un 4 por ciento en el periodo 2018-2022. El fin del boom del dinero fácil y una mayor regulación limitarán sus beneficios. 

Así, un reciente estudio realizado por la firma revela que el crecimiento anual de los activos bajo gestión disminuirá de esa forma y, paralelamente, la rentabilidad también se resentirá: la firma estima una fuerte caída, del 7 por ciento, en los beneficios por activo durante el periodo 2018-2022.

«Las gestoras de activos se han beneficiado del auge del dinero fácil después de la crisis, del crecimiento de la riqueza especialmente en los mercados emergentes y de las subidas en los mercados bursátiles. Pero esperamos cambios en el horizonte, que comprenderá un entorno más difícil para estas empresas», indica Matthias Memminger, socio de Bain & Company en Fráncfort y principal autor del estudio. «No todas las firmas sobrevivirán, y aquellas que lo hagan tendrán que trabajar más para ser rentables».

Bain & Company estima que el diferencial de beneficios entre las 10 mayores gestoras y las de menor importancia aumentará de los cuatro puntos básicos en 2013 a los trece puntos básicos hacia 2022. Además, la bolsa de beneficios estimada en 81.000 millones de euros en 2022 se habrá reducido en comparación con la de 2007, lo que hará aún más difícil para las empresas más débiles el poder crecer o incluso mantener su cuota.

Las gestoras de activos pueden hacer planes para anticipar estos cambios

En este entorno menos permisivo, las gestoras de activos tendrán que volver a considerar su estrategia. En concreto, un escenario altamente probable es el colapso de las compañías pequeñas y medianas que no cuenten con ventajas competitivas, las cuales, de acuerdo con el estudio de Bain & Company, representan alrededor de la mitad de los activos bajo gestión en el mundo. 

Las compañías que se encuentran en el rango medio, y que dependen de la red de distribución de su banco matriz o de su compañía de seguros, han mantenido su participación en el mercado hasta el momento, pero están destinadas a perder bajo el nuevo régimen regulatorio. 

Las compañías ganadoras, las que tengan algunas características distintivas, se beneficiarán desproporcionalmente del traspaso de activos provenientes de las que se encuentran en el rango medio, dice el informe.

Las dos opciones

El colapso del «rango medio» deja a las gestoras dos posibles opciones estratégicas viables como vía de escape de esta situación.

La primera, ganar escala, con dos posibles variaciones: las compañías de gran escala como BlackRock y Vanguard han distribuido sus costes sobre una amplia base de activos, predominantemente de inversión pasiva, para lograr una sólida posición de escala. Por el contrario, otras firmas, como Amundi y Fidelity, persiguen principalmente estrategias de inversión activas y ofrecen una amplia gama de productos.

La segunda, desarrollar ofertas altamente diferenciadas que puedan justificar sus honorarios premium. Últimamente, la mayoría del dinero institucional ha fluido hacia las gestoras de activos que son capaces de generar mayores alfa. Dichas gestoras tienden a forjarse un nicho centrado en una clase de activos específica, en un producto, en una estrategia de cartera o un segmento de clientes; como, por ejemplo, RobecoSAM, Nordea Asset Management y algunos fondos de dotación de boutiques en los EE.UU., dice el estudio.

Otras compañías, especialmente Natixis and Affiliated Managers Group, han construido un modelo de negocio atractivo basado tanto en la escala como en la diferenciación. Su modelo consiste en una cartera de boutiques diferenciadas que comparten una plataforma central orientada al cliente.

«Ahora es el momento para que las gestoras de activos realmente se diferencien entre sí», dice Mike Kuehnel, socio de Bain & Company en Fráncfort y coautor de este estudio. «Hay distintas estrategias que llevan al éxito, pero la clave es definir cuál de ellas quieres perseguir y asegurarte de que cuentas con las personas correctas y las herramientas necesarias para implementarla».

Los 8 factores del éxito: hay que sobresalir en 3

El estudio muestra que moverse en cualquier dirección requiere hacer un inventario de ocho factores que contribuyen al éxito: productos, expansión de la cadena de valor, fusiones y adquisiciones, tecnología, modelos operativos, empleados, clientes y distribución. 

En función de sus respectivos puntos de partida y la dirección que tomen, los gestores de activos deberán enfocarse en sobresalir en, al menos, tres de estas áreas.

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