Vocento 15 años 21 de Noviembre, 18:35 pm

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Entrevista a Alejandro Estebaranz (Asesor del fondo de inversión True Value)

True Value, un fondo experto en minar esas joyas de la inversión

De una charla informal sobre los mercados nació hace casi 4 años el fondo True Value, gestionado por Renta 4 y asesorado por Alejandro Estebaranz y José Luis Benito

De invertir el ahorro familiar a gestionar más de 70 millones de euros. La trayectoria de Alejandro Estebaranz, asesor del fondo True Value (Renta 4 Gestora), demuestra que un sólido proceso de inversión y mucho trabajo duro es el único secreto de la consistencia en la rentabilidad y el control del riesgo. Junto con José Luis Benito, también asesor, ha logrado las 5 estrellas Morningstar «a la primera». Ambos nos desgranan en esta entrevista los detalles de su estrategia. 

¿Cuál es la filosofía de inversión del True Value?

Intentamos comprar pequeñas y medianas compañías que tengan algún tipo de ventaja competitiva, que se comporten bien en crisis, que tengan poca deuda y, sobre todo, que estén baratas. Encontrar los primeros tres requisitos es fácil en grandes y medianas compañías, pero para que estén baratas hay que irse a valores más pequeños. Incluso micro caps. Nos gusta que sean negocios poco seguidas por los analistas, para descubrir cosas que los demás no han visto. Intentamos buscar las joyas escondidas. Tenemos un enfoque global: un 50 por ciento de la cartera está en Norte América (Estados Unidos y Canadá), un poquito de Asia y un 20 por ciento en Europa, principalmente en Francia.

¿Cómo se descubren esas joyas si no están en el radar?

Hemos consolidado una buena red de contactos con otros gestores profesionales, en Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, donde nosotros aportamos ideas y recibimos algo de 'feedback' sobre compañías que nos gustan, con lo que formamos una sinergia interesante. También nos nutrimos de 'screeners', unos filtros cuantitativos. Otra vía útil para generar ideas es a través de empresas en las que ya hemos invertido y de las que ya conocemos su círculo de competencia, ya que intentamos encontrar empresas similares que estén baratas. El tiempo es un aliado. El interés compuesto que tan bien funciona para los ahorradores también se da en este campo. De las compañías que visitamos, de proveedores, vamos tirando de hilos, como una madeja, y van saliendo por el camino.

¿Cómo es el día a día del proceso?

Empezamos haciendo un análisis previo de la compañía. En las primeras dos o tres horas casi podemos decidir si nos interesa o no seguir profundizando. Si pasa ese primer filtro, de media podemos dedicarle entre 50 a 200 horas a cada compañía. Trabajamos unas 12 horas al día prácticamente 7 días a la semana. Ese análisis comprende desde entender el negocio, su ventaja competitiva, a quién administra el negocio. Tratamos de ser muy conservadores en nuestra valoración de la compañía y aún así buscamos valores con un potencial de rendimiento esperado de doble dígito. Es como podríamos resumir la filosofía del fondo: generar rentabilidades de doble dígito, sin asumir demasiado riesgo, y con una baja volatilidad. Tras este análisis, en función de las ideas que tengan menos riesgo, asignamos las posiciones del fondo. Los valores con mayor peso no son las que más potencial de revalorización tienen, sino las que tienen mejores perspectivas de rentabilidad ajustada al riesgo. 

¿Ser 'value' necesariamente le pone un límite a la cantidad de activos que se pueden gestionar? 

Se llega una cifra, aproximadamente a los 200 millones, para el tipo de compañías en las que nos sentimos cómodos. Llega un momento en el que, si tienes que tomar una posición en un valor en la que se tiene una fuerte convicción, es decir, asignarle un 5 por ciento del patrimonio, invertir varias decenas de millones podría llegar a suponer casi comprar la compañía entera. Entonces empezaríamos a vernos obligados a ir hacia grandes multinacionales. Lo que no quiere decir que las 'blue chips' no puedan ser 'value'. Puede que, por lo que sea, el mercado les haya penalizado excesivamente y estén a un precio interesante. Tenemos el ejemplo reciente en Nestlé, que ha captado el interés del legendario Dan Loeb. Más allá de esos 200 millones, nuestra vía de crecer sería más por fondos nuevos. Queremos crecer, pero lo primero es la rentabilidad. Tanto nuestro dinero como el de nuestras familias está invertido en el fondo. 

¿Cómo surgió la idea de formar este equipo?

José Luis Benito llevaba tiempo gestionando patrimonios familiares y de algunos clientes y se decidió a hacer el Máster en Value Investing y Teoría del Ciclo de OMMA. De conversaciones como las que estamos teniendo ahora surgió la idea de que con un fondo pequeño se podría conseguir mejores retornos que el mercado. Como todos los gestores 'value', nos gusta mucho leer y estudiar, ya sea por libros, videos, redes sociales y blogs. Fue así como José Luis Benito se topó con mi blog. Por entonces yo gestionaba el dinero de mi familia. Nos pusimos en contacto y quedamos para tomar un café. Entramos a las 10 de la mañana y salimos a las 8 de la tarde. Conectamos en nuestra idea de negocio y por suerte contábamos con el apoyo de varios clientes para el capital inicial y con la gestora (en aquel momento Alpha Plus) para temas administrativos y comerciales. A principios de 2014 empezamos a rodar y ya llevamos 3 años y medio. 

Habéis conseguido el reconocimiento de las cinco estrellas Morningstar a la primera. ¿Cuál es el secreto?

Pues simplemente siguiendo nuestro proceso, pensando de forma independiente, no haciendo lo mismo que los demás. A veces siento que hay cierta tendencia a imitarse el uno al otro. «Si Buffett invierte en Apple pues yo también», por ejemplo. Al final un fondo pequeño tiene que ir a buscar compañías pequeñas y medianas, buenos negocios, con poca deuda y bien gestionado. Compañías que dependan de sí mismas, no de factores externos, como algún dato macro. Esa es la única fórmula. Muchas veces nos preguntan cómo hacemos para caer menos que el mercado en momentos bajistas. Y no es que lo busquemos de antemano, sino que es una consecuencia de ese estilo de inversión. Cuando el mercado corrige, nuestras compañías son de las últimas que se venden porque saben que se van a comportar bien en una crisis, porque están poco apalancadas, porque tienen un flujo de caja predecible, porque sus ventas son recurrentes. Nos intentamos mantener lejos de las modas en la inversión. Lo vimos en año pasado con las materias primas. Por lo que temporalmente habrá gente que lo hará mejor, pero nos intentamos mantener al margen.

¿Si os gusta un flujo de caja más predecible, necesariamente os da un sesgo hacia sectores más defensivos, más de productores de bienes?

Sí, probablemente sí. Nos gustan compañías del sector tecnológico, el de consumo estable, ciertos negocios industriales. También nos gustan muchos negocios de comida rápida; de consultoría informática porque tienen contratos a plazos largos (5/10 años) con un flujo de caja predecible y que están viviendo un auge en los presupuestos que las compañías dedican a su desarrollo digital; la aviación nos interesa, pero del lado de los proveedores de equipos, no las aerolíneas. Lo que intentamos evitar es el riesgo. No somos 'talibanes' del 'value'. Hay quien quiere evitar a toda costa el sector tecnológico, pero hoy en día parece casi una ofensa a la vida actual. 

Con todo lo que han avanzado las pequeñas y medianas compañías, especialmente en la zona euro, ¿cómo de difícil es seguir encontrando oportunidades baratas?

Hay que diferenciar, porque es tan amplio el universo de small caps que, si bien es cierto que han avanzado, hay que recordar que venían de una situación de infravaloración. Ahora podríamos decir que están a un precio justo, pero no pensamos que están demasiado caras. En Canadá, en los últimos años, han estado arrastradas por la debacle de las materias primas y, al final, esa salida de capital afecta también a valores que no tienen nada que ver, por lo que es un campo fértil para encontrar oportunidades. Y en EE.UU., el Russell 2000 es uno de los índices que peor lo ha hecho en los últimos años. Lo hizo bien al calor del QE3, pero luego se han estancado. Siempre hay algún lugar de la tierra en el que hay algún mercado alcista o bajista. No podemos llegar a todo, pero bueno, igual ahora se pueden encontrar oportunidades interesantes en Rusia o en Reino Unido, donde hemos estado entrando en compañías de consumo. El mercado está muy negativo con ellas por el 'Brexit'. Tanto que nos recuerda un poco a la situación que vivimos en Europa entre 2011 y mediados de 2013 con la crisis del euro. Entonces se podía comprar muy buenos negocios a precios ridículos porque se pensaba que el euro se iba a desintegrar.

Hay gestores bastante celosos de sus apuestas, pero vosotros tenéis una actitud completamente contraria. Hasta compartís vuestros análisis en Youtube.

Sí, porque creemos que no es tan importante sentir que es nuestro tesoro. Nos ha ido bastante bien con esta política. Los inversores se sienten más seguros al entender lo que tienen en su fondo, hay más transparencia. Existe el riesgo de que te puedan copiar, pero al final lo importante no es solo la idea, sino más bien la ejecución: cuándo comprar, cuándo vender, qué peso darle en la cartera y cómo encaja con los demás valores. Además, nos sirve de estímulo para tener el cerebro siempre funcionando, siempre intentando aportar algo fresco.

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