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fondos y planes

'Brexit' la hora de la verdad

Alicia Miguel Serano

A pesar de los negativos augurios, un año después de la votación favorable al 'Brexit' los mercados financieros británicos hacen un balance muy positivo. Pero los expertos advierten de que la incertidumbre sobre el proceso de desconexión sigue sobre la me

A pesar de la debilidad inicial en los mercados financieros europeos, que reaccionaron con fortísimas caídas a la votación favorable al 'Brexit' (la salida de Reino Unido de la Unión Europea) el 23 de junio de 2016, un año después los números rojos parecen haberse volatilizado. Porque, a lo largo del último año, los mercados, tanto de renta fija como variable en Europa, han evolucionado como si no fuera a haber 'Brexit', o como si todos los augurios negativos fueran infundados: «Un año después del 'Brexit', los temores sobre un debilitamiento de la Unión Europea han resultado infundados y el riesgo de que otros países sigan el mismo camino se ha difuminado. Las primas de riesgo han descendido con rapidez en los mercados internacionales», explica Valentin Bissat, economista de Mirabaud Asset Management.

También ha sido nulo el efecto en los mercados británicos: el índice principal bursátil, el FTSE 100, acumula subidas cercanas al 20 por ciento, mientras muchos fondos de renta variable que invierten allí -sobre todo en divisas distintas a la libra, que se han podido también beneficiar de la depreciación de ésta- presentan ganancias superiores a los dos dígitos. 

Eso sí, recuerdan los expertos, los detalles sobre la desconexión aún son una gran incógnita y, por eso, los retos y consecuencias para los mercados están aún por llegar. «Han ocurrido muchas cosas desde el referéndum hace doce meses, pero, al mismo tiempo, no se han hecho muchos progresos sobre el 'Brexit'», recuerda Azad Zangana, economista europeo de Schroders.

Para Borja Rubio, responsable de Brokerage en España de Orey Financial, la subida del FTSE 100 deja en evidencia que «los inversores, principalmente de fuera de Reino Unido por el efecto divisa, han continuado comprando compañías con residencia británica, sin penalizar las posibles limitaciones de libre circulación de bienes y servicios entre Reino Unido y la Unión Europea que podrían derivarse de un 'Brexit' duro». Pero, aunque en general y por el momento los efectos están controlados, «aún queda un proceso largo de negociación política, en el cual podría haber mayores consecuencias para la economía británica», advierte.

Balance de un año tras el sí al 'Brexit'

Unas consecuencias que, aunque los mercados de renta variable de gran capitalización no hayan empezado a reflejar, empiezan a notarse en el terreno económico británico, en forma de una libra más débil, que está llevando a una mayor inflación y a un debilitamiento económico. «El impacto se ha notado principalmente en el Reino Unido», comentan en Mirabaud AM, haciendo una distinción con respecto a las nulas consecuencias del Brexit en Europa: «En primer lugar, se mantuvo un nivel de actividad muy positivo, el impacto sobre la confianza de los consumidores y las empresas, así como sobre las inversiones directas, no se produjo y el consumo se reforzó. Pero posteriormente, el efecto de la depreciación de la libra fue notable para los precios de importación, lo que provocó un aumento de la inflación, que este verano superará el 3 por ciento. Por lo tanto, los salarios reales descienden con fuerza y, en estos momentos, asistimos a una ralentización económica», explica Bissat.

«Desde principios de 2017, la situación ha cambiado», recuerda asimismo Philippe Waechter, economista en jefe de Natixis Global Asset Management. «La tendencia de los precios inmobiliarios ha cambiado y ya no va al alza, hay riesgos para la inversión extranjera directa y la tasa de inflación es de casi el 3 por ciento. Dichos elementos reflejan el impacto de la incertidumbre y el riesgo de perder el acceso al mercado común». Y añade: «El mensaje recibido hasta ahora es que el 'Brexit' no ha generado una ruptura pero nada puede decirse sobre lo que pasará después del divorcio de la UE: ¿Cuál será el soporte para renovar el crecimiento? No podemos percibir nada que brinde una ventaja específica que compense el hecho de perder el acceso al mercado común».

Desde Schroders, Zangana recuerda también que, a pesar del impulso inicial del crecimiento -motivado por el recorte de tipos del Banco de Inglaterra y la restauración del QE, y el hecho de que los hogares ignoraran la depreciación de la libra e incrementaron su consumo-, ese impulso se hizo insostenible y se cumplieron las predicciones: la depreciación de libra llevó a una subida de la inflación, que mermó la riqueza real y obligó a recortar el gasto de los hogares, lo que ha llevado a la economía británica a ser la que menos creció del G7 en el primer trimestre del año. Y, mientras, el Banco Central del país vuelve a adoptar una posición más dura y se plantea retirar algunos estímulos de emergencia establecidos hace un año, explica el economista.

Aunque desde Orey Financial hablan de una evolución económica positiva -con un crecimiento anualizado del PIB estabilizado sobre el 2 por ciento y sin incrementar el déficit exterior- y una tasa de paro en mínimo, también preocupa la inflación: «Lo más preocupante es el incremento de los precios en los últimos meses, desde el 0,5 por ciento (anualizado) hasta el 2,9 por ciento (anualizado) actual». Así, el Banco de Inglaterra tendrá que elegir entre tomar medidas para luchar contra la inflación o dejar los estímulos sobre la mesa debido al escenario de menor crecimiento en el país.

Los mercados, de momento al margen

Los mercados, de momento, parecen estar al margen de estos problemas incipientes, aunque la situación podría no ser sostenible en el futuro. Alix Stewart, gestor de renta fija de Schroders, recuerda que las rentabilidades de la deuda pública a 10 años del país cayeron con fuerza, desde el 1,4 hasta el 1 por ciento tras la votación del 'Brexit'. Y que, tras la decisión del Banco Central de recortar tipos en agosto del año pasado, se situaron en el 0,52 por ciento, antes de volver a subir ante las elecciones en EE.UU. También en la deuda privada se han mantenido bajas, gracias al apoyo del banco central y a sus programas de compras. Pero el parón de las compras y la situación inflacionista, además de las incertidumbres políticas, podría cambiar las cosas: «De momento no vemos una huida de capitales desde el Reino Unido, pero la incertidumbre política podría llevar a un aumento de la prima de riesgo o una mayor compensación requerida por los inversores en el futuro», explica el gestor.

Desde M&G apuntan además la posibilidad de pérdida de nota crediticia por parte del país: «Es posible que el nuevo Gobierno conservador, más debilitado, aplique menos medidas de austeridad en el futuro, aunque no se prevé aún un aumento significativo en la emisión de deuda pública. Es probable que el objetivo de reducir la ratio endeudamiento/PIB se mantenga durante los próximos años, pero las agencias están empezando a inquietarse, por lo que cada vez es más posible que la calificación crediticia del Reino Unido sufra más revisiones a la baja», comenta Jim Leaviss, jefe del equipo de renta fija minorista de la gestora británica M&G. Para el gestor, «a largo plazo, los efectos del 'Brexit' dependerán en gran medida de las relaciones comerciales. Porque, si se aumentasen las barreras comerciales, ello lastraría el crecimiento y la productividad a medio y largo plazo», advierte.

En renta variable, el FTSE solo sufrió los dos primeros días tras la votación, y más tarde, gracias al efecto divisa y su positivo impacto en las exportadoras, se benefició de fuertes subidas, cercanas al 20 por ciento en un año. En este entorno, en Mirabaud AM matizan que, aunque las empresas del FTSE 100 se han beneficiado, «las del FTSE 250 (principalmente, capitalizaciones pequeñas y medianas expuestas al mercado doméstico) han sufrido debido a la ralentización del crecimiento». Una distinción muy importante para los inversores.

Un futuro más incierto

Así, en este entorno y ante las dudas que se abren con el proceso de negociación real, que empezó el pasado 19 de junio, los gestores son cautos y prefieren Europa a Reino Unido, por la volatilidad que puede venir. De hecho, un reciente estudio de Thomson Reuters Lipper mostraba cómo, considerando todos los eventos que han movido los mercados últimamente, el 'Brexit' ha sido el que más volatilidad ha causado y más capacidad de movimiento ha tenido entre los fondos británicos. 

«Mantenemos la prudencia respecto a la economía británica y damos prioridad a las empresas europeas de capitalización pequeña y mediana. Tememos una ralentización pronunciada de la actividad en el Reino Unido, lo que pesará sobre las empresas domésticas. Aún no se puede descartar el riesgo de un 'Brexit' duro», dice Bissat. «Además, los activos que obran en poder de los inversores extranjeros ascienden a más de cinco veces el PIB británico. Una venta de estos activos por parte de los inversores por miedo al Brexit podría tener un efecto negativo considerable en las cotizaciones bursátiles y la libra», advierten desde Mirabaud AM.
«Hasta ahora el mayor impacto del 'Brexit' en los inversores ha sido la incertidumbre. Por desgracia, aún tenemos una muy poca visibilidad sobre cómo afectará a la economía británica. Dado el proceso único y complejo de salida, podemos esperar que ese debate sea largo y que esté dominado por la incertidumbre, lo que podría llevar a un periodo de mayor volatilidad en los mercados británicos. Al mismo tiempo que se producen las negociaciones, el Banco de Inglaterra se enfrenta el dilema de luchar contra una mayor inflación a la vez que a una más baja actividad económica», explica Jeremy Gatto, gestor de Cross Asset Solutions de Unigestion. «En general, el 'Brexit' es un problema localizado y es poco probable que tenga implicaciones de mercado extendidas. Hasta que tengamos mayor visibilidad, en términos de asignación de activos favorecemos activos europeos y euros, más que británicos y libras», añade.

«Desde el referéndum de junio, no vemos ninguna transformación en la economía que pudiera cambiar su desempeño a largo plazo. No ha podido generar una ventaja comparativa que permita pensar que el Reino Unido ganará con el 'Brexit'. Al contrario, percibimos ahora que espera una actitud moderada de la UE para limitar el impacto negativo que se empieza a sentir. No imaginamos tal actitud de la UE y las desventajas continuarán surgiendo a la vez que se conforma un nuevo marco de acción. La UE no quiere sentar un precedente y mantendrá una línea dura a costa de la economía británica», dicen en Natixis Global AM. «Ésta también es una razón para que los inversores internacionales limiten su inversión en el Reino Unido», añade.

Aún buenas perspectivas

Entre los grandes defensores de la bolsa británica a pesar de la incertidumbre está Richard Colwell, responsable del activo en Columbia Threadneedle Investments, que cree que si las presiones sobre la libra siguen adelante y la divisa vuelve a la parte baja de su rango reciente, las ganancias en dólares para las multinacionales listadas en Reino Unido se verán impulsadas. «El mercado bursátil británico es mucho menos dependiente de la economía doméstica que en ciclos anteriores». Además, no ha gozado del favor de los inversores internacionales durante mucho tiempo. «La asignación de activos hacia la renta variable británica es tan baja como en 2008, en el pico de la crisis financiera, así que no tiene sentido que el dinero caliente abandone este mercado». El gap de valoraciones con otros mercados de renta variable, sobre todo EE.UU. pero también Europa, es el más pronunciado en una década, añade el gestor, de forma que, a pesar de la incertidumbre política y nacional, las acciones británicas presentan aún buenas perspectivas: «Estaremos buscando oportunidades de compra de forma selectiva», apostilla.

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