Vocento 15 años 20 de Octubre, 01:47 am

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El inversor inteligente

Jaime Banegas, Observatorio Inverco

Comprar en mínimos y vender en máximos. Es la clave para los mercados, pero no siempre es fácil seguir la lógica. Aquí unos consejos para momentos en los que parece que se va a acabar el mundo

Todos los años pasa algo. Sí, todos los años se produce algún acontecimiento previsible o imprevisible que lleva a pensar que la economía se va a hundir y, con ella, los mercados financieros. Basta con consultar las hemerotecas y se podrá corroborar que, al menos una vez al año, se produce un acontecimiento político, económico o natural que condiciona nuestra visión de futuro. Si repasamos lo ocurrido desde el año 2000, así a bote pronto vienen a nuestra mente la burbuja tecnológica, el ataque a las Torres Gemelas, el tsunami en Asia, la guerra de Irak, el colapso de las hipotecas subprime, la recesión mundial, la crisis de las vacas locas, la pandemia de gripe A, la central nuclear de Fukushima...Si nos remontamos a periodos anteriores, eventos ahora superados como guerras, recesiones o desastres naturales parecían ser capaces de acabar con la humanidad, tal y como la conocíamos. La realidad es que la especie humana sigue aquí, pero muchos pequeños inversores no han aprendido demasiado de estas experiencias. Lo afirmo porque, cada vez que se produce una situación de incertidumbre, muchas personas que realizaron inversiones con un horizonte de medio plazo toman decisiones de corto plazo que tienden a ser más viscerales que racionales.

Para corroborar esta visión, basta con analizar la relación entre las rentabilidades de los mercados y los flujos a fondos de inversión. En el año 2016 se produjeron flujos hacia fondos de inversión superiores a los 14.000 millones de euros favorecidos, por la conveniencia de diversificar las inversiones en un entorno de tipos de interés a la baja. Pero esa lógica tendencia no ha sido lineal. De hecho, en enero y febrero de ese ejercicio se produjeron salidas netas superiores a los 1.500 millones de euros. Precisamente, esas salidas se produjeron en los mínimos de cotización de algunos mercados bursátiles, como el Ibex-35, que tuvo un retroceso por encima del 10 por ciento en esos meses. La buena noticia es que aquellos que mantuvieron sus inversiones en este activo, con una visión de medio plazo, han obtenido desde febrero del año pasado más de un 20 por ciento de rentabilidad.

Esta misma dinámica se produce históricamente con el resto de mercados bursátiles y de renta fija. Así que, la sencilla teoría de «compra cuando baje y vende cuando suba» no se cumple cuando no se gestiona el patrimonio de forma profesional, sino más bien lo contrario. Por ello, es importante tanto en el momento de la inversión como posteriormente respetar ciertas directrices. La primera es invertir considerando el horizonte temporal de las inversiones y ser capaz de respetarlo. En el caso de los fondos, ese horizonte viene reflejado en los folletos a disposición de los clientes lo que facilita la decisión. La segunda directriz sería invertir sin superar nuestra capacidad máxima de asumir riesgo, lo que nos permitirá asumir con mayor serenidad las fluctuaciones de los activos. La tercera es buscar una cartera diversificada que ayude a suavizar esos movimientos.

La realidad es que, en la práctica, estas reglas han generado rentabilidades positivas. Si se analizan las recientes cifras de rentabilidades de los fondos de inversión publicadas por Inverco se aprecia que, en el horizonte temporal de 3 años, todas las categorías presentan retornos positivos con una rentabilidad media anualizada que se acerca al 2 por ciento y que, en un periodo de 5 años, supera el 3 por ciento para la media de las categorías. También se constata que, a mayor asunción de riesgo, se obtiene mayor rentabilidad en el medio plazo.

Por tanto, si somos capaces de abstraernos de las incertidumbres del corto plazo, y centrarnos en nuestros objetivos, probablemente obtengamos mejores resultados. Como dijo el autor del gran libro «el inversor inteligente», el reconocido Benjamin Graham: «Para nosotros es fácil decirte que no especules; lo difícil es que tu sigas este consejo».

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