Vocento 15 años 21 de Octubre, 23:32 pm

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Entrevista a Jim Cielinski, jefe global de renta fija de Columbia Threadneedle

La importancia del interés compuesto para el ahorrador

Con unas expectativas de retorno tan bajos para la renta fija, quien esté ahorrando para su jubilación deberá repensar su estrategia si está cimentada solo en bonos, defiende este experto.

El entorno de bajos tipos de interés convierte en perdedores a casi todos. Ahorradores, pensionistas, aseguradoras, inversores que buscan diversificación, bancos centrales y hasta a la renta variable. Las reglas del mercado han cambiado y su estrategia también deberá hacerlo, defiende Jim Cielinski, jefe global de renta fija de Columbia Threadneedle y gestor del Threadneedle (Lux)-Global Opportunities Bond.

¿Por qué es tan importante ser consciente del efecto del interés compuesto?

Históricamente, era el 'milagro' de la reinversión. Con una cartera tradicional de un 60 por ciento en renta variable y un 40 en renta fija corporativa de 1996 a 2016 habría conseguido un retorno del 6,1 por ciento anual en Europa. Pero con el efecto de los intereses sobre el dinero reinvertido, habría podido duplicar su dinero en menos de 12 años. Incluso limitándose a bonos de alta calidad, como los bunds (+3,6 por ciento anualizado) habría logrado esa meta en unos 20 años. ¿Qué pasa hoy en día? Que las expectativas a partir de 2016 en estos activos son del 0,5 por ciento. En una década, invertir esos mismos 100 euros le devolverá 105,11. Tardaría 140 años en duplicar sus ahorros. Que los retornos vayan a ser bajos es algo que un inversor puede entender y aceptar, pero pocos comprenden el impacto del interés compuesto en su patrimonio final.

¿Quién pierde en este escenario?

Los ahorradores. Como 'norma' una cesta de activos orientados a la jubilación debería equivaler el 60 por ciento del salario real para mantenerse desde los 70 a los 85 años. Pero ya nos topamos con el primer problema. La longevidad requiere que se ahorre significativamente más que este mínimo. Además, con unas expectativas de retorno del 2 por ciento, una persona de 40 años deberá ahorrar más del 20 por ciento de su salario anual para tener una jubilación digna. Si tiene pensado vivir hasta los 100 años, igual deberá plantearse mudarse a casa de sus hijos.

¿En qué punto se encuentra la renta fija?

Los niveles actuales de los bonos están descontando una inflación nula. Los inversores, en este punto, prácticamente aceptan una pérdida garantizada. Lo malo es que los tipos han tocado fondo y es la caída no el hecho de que sean bajos lo que crea valor. Hemos llegado a un nivel donde los bancos centrales se están quedando sin munición.

Con este panorama que nos dibuja, ¿quedan motivos para seguir teniendo renta fija en cartera?

Los hay. Se está complicando cada vez más formar argumentos a favor de los bonos gubernamentales en una cartera, especialmente los alemanes o japoneses, tanto como por las valoraciones como por su habilidad para cubrir el riesgo. Más allá de por razones regulatorias del fondo en sí, las justificaciones son cada vez más forzadas. Pero no es el único tipo de renta fija, mismamente la deuda corporativa. Es un segmento con bajas expectativas de impagos, en parte por el bajo nivel de tipos nominales y reales de interés. También podemos mirar hacia los mercados emergentes, que se beneficiarán de las reformas estructurales necesarias y que les será más fácil llevar a cabo en un entorno de tipos casi nulos. Hay bastantes oportunidades que aún ofrecen precios razonables.

¿Es un precio justo a nivel relativo lo máximo a lo que se puede aspirar en renta fija?

En términos relativos, diría que están un poco mejor que «justos», pero en términos absolutos, las rentabilidades no son extraordinarias. Es difícil esperar grandes retornos de un fondo de renta fija. Lo tenemos que aceptar. Y es algo que probablemente se extienda a varias clases de activos, con lo que mi consejo sería: seleccione con cuidado, rote entre distintos activos descorrelacionados a lo largo del ciclo e intente rascar algo de valor captando 'alpha'. Así que no, creo que sigue habiendo valor en la renta fija, solo que no con retornos a los que estábamos acostumbrados.

Esa es una frase que se lleva repitiendo en cada comienzo de los últimos años y luego es de las mejores clases de activos. ¿Cuándo llegará el punto de inflexión?

Sí es cierto que ha sido un argumento durante años y los tipos han estado bajos bastante tiempo. Pero no han estado en un punto donde la mitad de los bonos gubernamentales del mundo ofrecen rentabilidades negativas. Creo que ya estamos en un nivel donde los responsables políticos no tienen margen para seguir bajando los tipos mucho más. Y los mercados de deuda están descontando nula o casi nula inflación para más de una década. Diría que son niveles que se están forzando. Pero incluso si no es así este año -y hay que recordar que 2016 ha sido un año fenomenal para casi cualquier segmento de la renta fija- sigue siendo robar al futuro a favor de ganancias en el presente. El momento de esa reversión, aunque estamos cerca de él, sin embargo, veo difícil de determinar. Los mismos factores que han presionado a la baja los tipos persisten hoy en día. Simplemente habrá gente que deje de comprar bonos con rentabilidades negativas y ya lo estamos notando en el flujo de fondos.

¿Se está posponiendo lo que inevitablemente tiene que pasar, una subida de las rentabilidades en los bonos?

Los bajos tipos de interés reflejan el hecho de que el precio del dinero aún está muy alto a nivel global. Con esto me refiero a que los ahorros deben equivaler a la inversión. Aún no hemos visto la demanda de crédito remontar en áreas como la deuda corporativa, algo que se anticipaba. Lo poco que hemos visto es anímico. Se podría argumentar que es un tema puramente de los bancos centrales distorsionando los mercados, pero creo que es demasiado simplista. Si fueran precios completamente falsos, los demás agentes del mercado ya hubieran actuado. Seguiremos viendo bajos tipos de interés un tiempo, pero, al final del día, estamos encaminándonos hacia una normalización.

¿Qué está frenando esa demanda de crédito por parte de las empresas?

Son varios temas. Primero, porque por lo general no tienen la sensación de que les haga falta. Tienen suficiente flujo de caja libre para incrementar su dividendo o invertir en capex. Hemos visto un crecimiento explosivo en China y en la India que ha aumentado la capacidad global a un nivel más que suficiente para los manufactureros. Se trata de la sobrecapacidad después de años de sobreinversión en muchos emergentes. Hay partes de esas economías demasiado apalancadas. Aunque la prima es muy baja, no acuden al mercado. Es lo que ha frenado a los mecanismos tradicionales de generación de crédito y es por lo que no tenemos inflación. Y por ello los tipos se deben mantener bajos.

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