Vocento 15 años 21 de Octubre, 05:19 am

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fondos

Que no se le atragante su inversión

Jaime Banegas

Los experimentos con gaseosa....y en el mundo financiero mejor con agua pura.

En la actualidad proliferan los programas televisivos en los que un grupo de personas, aficionadas a la cocina, preparan diversos platos partiendo de los ingredientes disponibles en el supermercado con resultados variopintos.

Al igual que estos aspirantes a cocineros, muchas personas que se inician en el mundo de las inversiones realizan un proceso parecido y se encuentran la primera dificultad cuando acuden al hipermercado de los fondos, dado que la oferta es muy variada. Y es que sólo en Europa hay aproximadamente disponibles 32.000 fondos, cifra muy superior a la que se puede encontrar en cualquiera de los supermercados online de las grandes cadenas distribuidoras.

Por ello es necesaria cierta metodología para llenar el carro de la compra. Lo primero es llevar el menú bien pensado, es decir, saber qué necesito. En definitiva, mi horizonte temporal, apetito de riesgo y rentabilidad esperada.

Tras esta primera decisión hay que elegir los productos dentro de la amplia oferta. El criterio que se utiliza normalmente son las rentabilidades históricas o los ratings proporcionados por entidades como Morningstar. Es un buen principio porque, si el gestor ha demostrado su buen hacer en el pasado, genera cierta tranquilidad sobre la calidad del producto. Pero como dicen desde la propia entidad, sirve como primera guía para comparar fondos dentro una misma categoría, pero por sí sólo no debe ser el único criterio a tener en cuenta para elegir un fondo de inversión.

¿Cuál sería el siguiente paso? Por supuesto hay que mirar la etiqueta de cada producto que, en el caso de los fondos, es el DFI (Datos Fundamentales para el Inversor). Este documento permite a las gestoras especificar los datos identificativos, objetivo de inversión, perfil de riesgo y demás datos fundamentales. En definitiva, resume los componentes incluyendo datos sobre valor nutricional, calorías e incluso el grado de picante. Y los hay para todos los gustos.

Sabemos que todos los productos que están en el supermercado de fondos han pasado controles de calidad, pues para ello existe un órgano supervisor (CNMV) y departamentos especializados en cada entidad gestora. Pero si realmente queremos ganar Masterchef debemos escoger lo mejor de lo mejor y para ello existen datos que requieren de un conocimiento más sofisticado y que aportan un toque especial a nuestra receta: ratio de información, tracking error, alpha de Jensen, ratio Sharpe. Llegado a este punto, parece que es necesario tener un chef profesional cercano, es decir, un selector de fondos.

Estos profesionales no solo realizan este análisis, sino que hablan directamente con los gestores de fondos. En nuestra comparativa, es como si tuviéramos a nuestro alcance una persona que conoce, de primera mano, todo el proceso productivo: visita las fábricas de alimentos, al agricultor que ha cultivado los tomates o al ganadero que ordeña las vacas. ¡Esto sí que es una gran diferencia en la selección de los productos y aporta valor añadido a nuestra lista de la compra!

Llegados a este punto, al que difícilmente accedemos solos, nos falta cocinar los elementos en su justa medida para elaborar el mejor plato. La mezcla de los ingredientes para, cómo se suele decir en estos programas, generar un plato «gourmet» con una adecuada explosión de sabores se consigue en el mundo financiero con una eficiente diversificación de fondos. La forma más adecuada para disfrutar la gastronomía financiera son los menús que las gestoras ponen a disposición de los clientes con su carta de fondos de fondos o fondos perfilados.

En definitiva, si vamos a un restaurante con estrellas Michelin (estrellas Morningstar) tenemos un buen punto de partida, pero lo importante es que el restaurante (entidad financiera) al que vamos nos merezca confianza, tenga un buen chef (banquero/asesor financiero) que nos ofrezca un menú de calidad (selección de fondos) basado en el conocimiento adquirido a lo largo de sus años de profesión y en la destreza de sus cocineros (equipos de gestión).

Definitivamente me ha quedado claro en qué restaurante me gusta comer. No pienso concursar en ningún programa de aspirantes a cocineros, ni probar sus platos hasta que tengan unos cuantos años de experiencia. Los experimentos con gaseosa....y en el mundo financiero mejor con agua pura. ¡Bon appetit!

Jaime Banegas es  miembro del Observatorio Inverco

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