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Los retos de gestionar en un mundo en deflación

Fidelity International expone los principales riesgos a los que se enfrenta el inversor. Pero también las oportunidades que surgirán en periodos de volatilidad.

La economía global se encuentra sumergida en una tercera oleada de deflación desde el inicio de la crisis mundial. La primera llegó en 2008, con el colapso del mercado inmobiliario estadounidense. La segunda, en 2011, con la crisis de deuda en la Eurozona. La tercera, la actual, lleva en marcha desde 2014, desde que las economías emergentes, que hasta ese punto habían sido los motores del crecimiento, comenzaban a ralentizarse. «Ahora nos contentamos con la mitad del crecimiento que antes», afirmó Dominic Rossi, CIO de renta variable global de Fidelity International durante la presentación de sus perspectivas para 2016.

En 2010, China crecía al 8 por ciento, lo que en términos nominales, contando con el efecto del dólar, era el 10 por ciento. En 2016, la cifra oficial es del 6,5 por ciento. Si se descuenta la deflación y la depreciación de la divisa, la superpotencia asiática estaría creciendo al 0 por ciento. Las ramificaciones se perciben globalmente. El comercio mundial se está ralentizado: en noviembre de 2015 las exportaciones de China cayeron cerca del 5 por ciento y en EE.UU. la contracción fue del 10 por ciento. Una correlación a la baja similar se puede percibir en las cifras de producción industrial. Y es una tendencia que, según Rossi, persistirá en 2016.

Se podría entender como un movimiento natural si la economía estuviera volviendo a depender del consumo y del sector servicios. Pero las cifras tampoco lo apoyan. Según estimaciones de la Reserva Federal estadounidense citadas por Rossi, los norteamericanos se habrían ahorrado unos 358.000 millones de dólares por la caída de los precios del crudo, pero, lejos de reinvertirlos en consumo propio, se han guardado 333.000 millones. El experto espera que ese gasto comience a filtrarse a la economía a lo largo de los próximos 12 meses.

Y un último riesgo crítico: la política monetaria en Estados Unidos. «La Fed está al borde de un error histórico si continúan sistemáticamente subestimando los efectos de una subida de tipos», defendió Rossi.

¿Qué estrategias se adaptan?

El escenario presentado por Fidelity Internacional exige cautela, pero no por ello no habrá oportunidades para el inversor. La gestora apuesta este año por la renta variable, pero siendo selectivos. Una opción que ven atractiva es una estrategia basada en dividendos. Porque aunque los fundamentales económicos estén agitados, Rossi confía en la sostenibilidad y potencial para crecer de los dividendos en los mercados desarrollados.

En la renta fija, por ejemplo, los diferenciales se han ampliado, lo que, para Kevin O'Nolan, gestor del equipo de estrategia de multiactivos de Fidelity International, indica que los inversores están empezando a descontar impagos en los sectores más críticos. Así, habrá que esperar más periodos de volatilidad en el mercado, y es donde entren en juego la necesidad de un gestor activo. Será crucial identificar cuándo los mercados han entrado en pánico.

También tendrán que replantearse su estrategia los inversores más conservadores, aquellos que se encuentran en el punto de su horizonte temporal en el que han de pasar de buscar rentas a proteger su patrimonio. Desde Fidelity International abogan por las estrategias orientadas a la generación de rentas. En 2050, la tasa de población española mayor de 65 años superará el 30 por ciento. Las gestoras deberán estar preparadas para ofrecer productos adecuados.

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