Contra la represión financiera, reacción
La enorme aversión al riesgo que se ha generado en estos últimos años de crisis, ha llevado a muchos inversores a colocar su dinero en productos considerados «refugio» (como la deuda gubernamental de los países «core» de la zona euro). Productos que, lejos de aportar rentabilidad a las carteras, las han puesto en una clara posición de riesgo.
Millones de euros están invertidos hoy de forma inadecuada. Uno de los casos más llamativos es Alemania, donde unos 4,7 billones están en instrumentos con tipos de interés negativos. Pero no tenemos que ir tan lejos: no nos olvidemos de la gran cantidad de dinero que hay en España depositado en fondos monetarios.
Llega la represión
Lo cierto es que los ajustes fiscales y el deterioro de las condiciones financieras están teniendo un coste para el crecimiento de las economías occidentales. Además, los canales de transmisión monetaria no están funcionado. Y los tipos de interés reales están en niveles muy bajos, incluso en negativo (efecto colateral de los nuevos instrumentos puestos en marcha por el BCE). Conclusión: «Los inversores y ahorradores deben proteger su patrimonio de este escenario de 'represión financiera'», asegura Pedro Dañobeitia, consejero delegado de DWS Investments para Iberia y Latinoamérica. Un escenario de rentabilidades reales negativas, en el que hoy se encuentran inmersos el 40 por ciento de los mercados mundiales. España aún no ha llegado a ese estadio (existen muchos depósitos bancarios ofreciendo valor) pero, según los expertos, se sitúa ya muy cerca (o al menos, se vive como si esa «represión financiera» hubiera llegado).
Renta fija privada
Dentro de los fondos de deuda, la categoría más rentable este año es la de «high yield» Europa, con una revalorización media del 16,5 por ciento (y con niveles de impago históricamente bajos). La categoría general de deuda corporativa en euros sube, de media un 9,7 por ciento, según Morningstar (y algunos fondos superan el 20 por ciento). En el lado opuesto, los monetarios a corto plazo en euros, ofrecen una rentabilidad media bastante mediocre, del 0,22 por ciento, lo que supone que algunos de estos productos están en negativo.
Otros expertos miran más allá y se enfocan en los bonos de países emergentes. En este sentido, Chia-Liang Lian, gestora de Legg Mason, recuerda que sólo siete países tienen hoy una calificación AAA con perspectiva estable de Moody's, S&P y Fitch. Y Singapur es uno de ellos. Como miembro de este nuevo «G7», el país asiático se beneficiará, según Lian, de una base de inversores más amplia, «que prioriza la devolución del capital frente a la rentabilidad del capital».
Un buen dividendo
Otro activo que también puede aportar un «extra» de rentabilidad en un entorno de «represión financiera» y que no debe faltar en una cartera que lucha contra la pérdida de valor progresivo, es la renta variable. Hay buenas opciones a nivel mundial (tanto en mercados desarrollados como en mercados emergentes), aunque quizás, a la hora de volver a bolsa, la hoja de ruta lógica sería comenzar por Europa donde encontramos valoraciones muy atractivas. Para «dormir más tranquilos», una idea que está hoy en las estrategias de muchos gestores es la renta variable de alto dividendo (véase páginas 45-46). En este caso, conviene acercarse a fondos de inversión de calidad (que busquen un dividendo consistente) y con un enfoque global.