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Depósitos en divisas: ¿riesgo vs rentabilidad?

Aunque son depósitos no son los productos más idóneos para los inversores más conservadores. Los depósitos en otras divisas tienen la clasificación más alta en la escala del riesgo, 6 sobre 6, aunque su funcionamiento es exactamente igual que las imposiciones a plazo fijo tradicionales.

Los depósitos en divisas, principalmente en libras esterlinas y dólares estadounidenses, no se comercializan en exceso. Bankinter, Oficinadirecta.com, Banco Caminos o Ibercaja son algunas de las entidades que tienen estos productos a disposición de sus clientes. Aunque en teoría, matiza Antonio Gallardo, experto de iAhorro, «cualquier entidad puede ofrecer depósitos en divisas, al menos en las más comunes: dólares, francos suizos y libras esterlinas, más cuando es algo común en muchas empresas».

Sin embargo, «no es un producto que se promocione demasiado ya que está orientado a un público muy concreto» reconoce Javier Mezcua, experto en ahorro de HelpMyCash.com. Lo que les convierte en un depósito de alto riesgo es que están afectados por las fluctuaciones en el tipo de cambio entre el euro y la divisa del depósito, por lo que la rentabilidad dependerá de dos factores: el tipo de interés fijado en el contrato y las variaciones del este tipo de cambio.

Solo los ahorradores más osados, los que busquen rentabilidades por encima de la media, o que tengan parte de sus ahorros en otras divisas, optan por realizar sus inversiones. «Los depósitos en otras divisas son interesantes para clientes que hayan generado rentas en divisas distintas al euro y quieran rentabilizarlas o clientes con una tolerancia mayor al riesgo que estén dispuestos a soportar una posible depreciación de la divisa extranjera», concluye Mezcua. Por su parte, Gallardo reconoce que podrían apostar por estos productos inversores que «esperan que la divisa se sobrevalore con respecto al euro. O bien que invierta como divisa refugio como ocurrió durante la crisis griega». Para Luis Ramírez, responsable de producto de Kelisto, añade que son «ideales para personas que viajen frecuentemente al extranjero y manejen estas monedas».

Ventajas e inconvenientes

Las ventajas de estos productos serían dos. Por un lado, a mayor riesgo en el que incurre el ahorrador también daría una mayor rentabilidad. Así, Bankinter comercializa un depósito en dólares con una rentabilidad de hasta el 0,90 por ciento para plazos de doce meses y del 0,40 por ciento para libras. Oficinadirecta, por su parte, se mueve en una horquilla de entre el 0,35 por ciento en dólares y del 0,50 por ciento en libras esterlinas. «Si tenemos en cuenta que la media actual de los plazos fijos españoles es del 0,11 por ciento, el interés es superior. Incluso dentro de los propios bancos es más atractivo. Por ejemplo, en Bankinter, mientras que los depósitos en divisa ofrecen una rentabilidad de hasta el 0,90 por ciento en euros, el máximo en euros se queda en un 0,40 por ciento», señala Mezcua.
La segunda ventaja consistiría en aprovecharse de las apreciaciones de monedas. Este tipo de depósitos son comunes en países que sufren devaluaciones repentinas de la moneda y quieren tener su depósito en una moneda fuerte.

Al igual que un depósito tradicional están bajo el paraguas del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) que protege hasta 100.000 euros por titular y cuenta. En la práctica significa que aunque el depósito esté en otra moneda los ahorros estarán asegurados.

Sin embargo, como decíamos antes, este extra de rentabilidad tiene su contrapartida. En primer lugar, son productos con un mayor riesgo: no está asegurado su tipo de cambio. Esto hace que si el dólar, o la libra esterlina, sufre caídas frente al euro (como ocurrió a principios de año) el cliente pueda llegar a perder dinero, que no se termina de compensar con una rentabilidad más alta. Pero hay más inconvenientes como «la alta comisión en el tipo de cambio aplicada por el banco al final del depósito para recuperar el dinero». 

Para evitarlo, Maica López, experta de CrediMarket, explica que «los bancos ofrecen un seguro que garantiza el tipo de cambio de la divisa al vencimiento de la operación». De esta manera, se contrataría con el depósito «pero puede suponer una menor rentabilidad final del depósito en el caso de que el tipo de cambio se mueva a posiciones ventajosas, pero ofrece una mayor seguridad ante pérdidas», asevera López.
Otro de los riesgos en los que podemos incurrir es esperar un cambio de tendencia en la valoración de la divisa, que puede hacer que alarguemos la exposición al producto esperando que mejore el tipo de cambio y «no perder dinero», señala Gallardo. Por este motivo el asesoramiento es fundamental, indica Ramírez, así como conocer gastos y comisiones.

Por estos motivos, López recomienda que solo lo contraten aquellos clientes bancarios que tengan conocimiento del mercado de divisas para suscribirlo en una moneda con la que se intente lograr el mayor beneficio.

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