15 de Diciembre, 01:31 am

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Con las reservas estatales y la geopolítica como protagonistas

Las incertidumbres pueden llevar al oro a los 1.600 dólares la onza

Guerra comercial, desaceleración económica, incertidumbre monetaria, tensiones geopolíticas, Brexit... aumentan las dificultades en el ciclo económico y los Estados mueven ficha para protegerse de las turbulencias venideras. El activo elegido, el oro.

Los bancos centrales no cesan de aumentar sus reservas en oro dadas las incertidumbres y tensiones por las que discurre la economía y que pueden desembocar en una recesión económica. Como ya informó la revista Inversión en uno de sus últimos números, el oro se encuentra en plena forma y vuelve a actuar como valor refugio de diversos modos: lingotes físicos, fondos de inversión, ETFs o acciones mineras. Los inversores profesionales o los grandes inversores como Mark Mobius, el gurú del oro y ferviente defensor de apostar por este metal sin importar el precio, no son los únicos que se han fijado en la atracción de este activo. Los Estados no cesan de aumentar sus reservas, sobre todo potencias emergentes o países del este europeo o Asia.

De este modo, los bancos centrales de RusiaChinaMacedoniaTurquía... no cesan de aumentar sus reservas en oro. Los Estados ha comprado un total de 374,1 toneladas de este activo, un 93% más en tasa interanual, el mayor crecimiento de la historia, tal y como aportan las cifras del Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus cifras en inglés). Además, según la WGC la tendencia de los bancos centrales es incrementar su tenencia de oro con los países emergentes como protagonistas. Rusia y China son los protagonistas con las mayores compras, aunque Estados Unidos es el líder en reservas con 8.133 toneladas de oro (España ocupa el puesto 21 con 281,6 toneladas). Rusia ha cuadriplicado sus reservas en diez años hasta las 2.218 toneladas de oro, colocándose como sexta reserva estatal del mundo al representar el 21% mundial. Se sitúa justo por delante de China que lleva 10 meses consecutivos acumulando toneladas de oro, a una media de 100 toneladas mensuales hasta las 1.936, debido principalmente a las tensiones de la guerra comercial.

El petróleo: nuevo protagonista

El último acontecimiento que ha presionado el precio del oro ha sido el ataque contra las instalaciones petroleras de Arabia Saudí. El motivo concreto del repunte fue la posibilidad de que Estados Unidos se plantee una repuesta militar en Oriente Medio, apuntan desde Bloomberg. El caso es que este hecho es un motivo más de refugio para los inversores en una semana que también estará marcada por la reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), con una posible bajada en los tipos de interés.

El estratega de mercado de IG EspañaSergio Ávila expone que, teniendo el cuenta que todo interés comprador se traduce en un aumento de los precios, este interés aumenta "si las compras vienen por parte de economías tan potentes como China y Rusia, lo que evidencia que esperan que la economía pase dificultades y se busque refugio", explica Ávila. Respecto a la deriva del petróleo, Ávila considera que todo lo que pudiese transformase en conflictos bélicos, "unido a un entorno de claro enfriamiento económico", puede hacer que los inversores aumenten su intensidad en la compra de activos refugio como el oro, considera Ávila.

El caso es que los lingotes subieron más de un 1,5% al estimar los inversores las consecuencias del ataque contra la mayor instalación de procesamiento de crudo del mundo en Abqaiq y el segundo mayor campo petrolero del país en Khurais. Este ataque rompe con el inicio de una tendencia bajista de la tenencia de oro tal y como apunta Bloomberg al informar que antes de esta semana, las tenencias de lingotes en fondos negociados en bolsa se habían reducido "ante las señales de que las relaciones entre Pekín Washington estaban empezando a descongelarse". Así, las posiciones disminuyeron en 17,2 toneladas la semana pasada, "la mayor pérdida semanal en tonelaje desde el 1 de marzo, pero aún se encuentran cerca del nivel más alto desde 2013", explican desde Bloomberg.

Con todo, "El oro, y también la plata, deberían beneficiarse de forma importante en una carrera hacia la seguridad geopolítica o los recortes de tipos de la Fed de esta semana", declara Jeffrey Halley, analista senior de mercado de Oanda Corp. Además, añade Halley, una escalada continua de tensiones, o un paso hacia hostilidades directas en Oriente Medio, "podría resultar en un precio de la onza de oro de hasta 1.600 dólares más temprano que tarde".

Parcela técnica

El primer récord este año del oro fue pulverizar los 1.400 dólares por primera vez desde 2013. Ahora juega con los 1.500 después de subir un 20% desde enero, unos 200 dólares, para alcanzar los máximos de seis años este mes.

El analista de finanzas.com Josep Codina estima que el oro está realizando un testero sobre los 1.500 dólares, después de superarlos con creces hasta el máximo de los 1.550 y de validar la superación de los 1.450 dólares. A ese testeo, comenta Codina, también le ayuda la tensión de Arabia Saudí, por lo que toca comprar si se ve una superación "de forma consistente y valida así la ruptura al alza del gran lateral en que estaba la cotización del metal amarillo desde 2013". Para Codina es clave este nivel porque dejaría al oro con un "objetivo teórico proyectable" hasta los 1.800 dólares a largo plazo y mantendría las opciones de seguir con el impulso. Para ver estos futuros, analiza Codina, debería superar los 1.600 dólares "con intención y de forma consistente".

De este modo, Codina cree que esta proyección de máximos encajaría "en un escenario a medio plazo de debilidad para las bolsas y posible entrada en recesión o ralentización extrema del crecimiento económico por los efectos de la guerra comercial a la par de incrementos en tensiones geopolítica además de encontrarnos con unos tipos de interés bajo mínimos poco atractivos para los inversores".

En cambio, Eduardo Bolinches, de Bolsacash, cree que, tras pasar de los 1274 dólares a los máximos de 1.557, este metal se encuentra en una fase "de descanso e de intento de amarrar las ganancias que con ganas de ir a más". De hecho, apunta Bolinches, el precio objetivo de los 1.527 dólares ha sido testeado pero se ha vuelto a perder: "Así que es hora de vigilar de cerca el siguiente movimiento porque arrecia corrección".

Para Bolinches habría que estar atentos a la pérdida de los 1.490 dólares, puesto que perder este nivel en base cierres y de manera consecutiva en varias sesiones "implicaría, no solo la pérdida del canal alcista gestado con el arranque del movimiento, también darle voz a una figura potencialmente bajista de Hombro-Cabeza-Hombro (HCH) que llevaría a la cotización hasta cuanto menos los 1.449 dólares coincidentes con el 38.2 del retroceso de Fibonacci de todo el tramo impulsivo desde donde deberíamos estar atentos de nuevo a una reacción alcista", concluye Bolinches. Con todo, solo la disolución de esta figura de HCH "con cierres sostenidos por encima de los 1.557 dólares" se volvería a ver "un oro fuertemente alcista", analiza Bolinches. 

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