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Turqu韆: Razones para no provocar sudores fr韔s a los inversores

Luc D'hooge

En este caluroso verano Turqu韆 se ha convertido en un dispensador de noticias negativas. Estas son algunas de las cuestiones que est醤 acaparando titulares:

- Un enorme y creciente d閒icit por cuenta corriente

- Inflaci髇 de doble d韌ito

- Tensiones diplom醫icas con su socio de la OTAN Estados Unidos por la detenci髇 de un sacerdote americano.

- La poco ortodoxa visi髇 de la pol韙ica monetaria del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan (entendiendo que 閘 deber韆 tener voz en las decisiones, adem醩 de su creencia de que unos mayores tipos de inter閟 desembocar韆n en una mayor inflaci髇).

Con la r醦ida sucesi髇 de estos problemas, no es dif韈il preguntarse por qu la lira se ha lanzado por un precipicio como "El Coyote" (el personaje de "El Correcaminos").

Antes de hablar de la lira, la deuda externa de Turqu韆 (compuesta por deuda soberana y corporativa adeudada a acreedores extranjeros, t韕icamente denominada en monedas fuertes), representa alrededor de un 54% del PIB - de este porcentaje, s髄o el 17% es deuda soberana ya que la mayor韆 procede de deuda de empresas-. Como la mayor parte de esta deuda externa est en el nivel de las empresas y las sociedades financieras, creemos que se trata de una composici髇 saludable, ya que las compa耥as y las entidades tienen mejores razones que un gobierno para tener deuda externa (por ejemplo, los bancos tienen un nivel significativo de sus dep髎itos en moneda fuerte y generalmente cubren su exposici髇 en divisas).

El sector bancario turco, en general, tiene una exposici髇 neutral a la divisa extranjera en su balance (al igual que ocurre con la mayor parte de las grandes compa耥as). Por lo tanto, la actual tormenta est limitada a empresas centradas en el mercado dom閟tico, ciertamente una parte considerable. Pero una vez dicho esto, est limitada fundamentalmente al sector de la energ韆, al de infraestructuras y a la construcci髇. En muchos casos, los proyectos que llevan a cabo esas compa耥as est醤 garantizados por el gobierno, que tiene una ratio baja de deuda/PIB, lo que significa que el posible efecto de deterioro de esos sectores en los balances de los bancos es ampliamente conocido.

Somos positivos en nuestras posiciones en los bancos turcos. Hemos ganado m醩 confianza tras las acciones tomadas por el parlamento en t閞minos de requerimientos de reservas, lo que mejorar la liquidez disponible para las entidades financieras. La raz髇 por la cual tenemos esta exposici髇 es porque creemos que el sector bancario est barato, ya que tiene altos niveles de capital, baja morosidad y es extremadamente rentable (Turqu韆 fue la econom韆 que m醩 creci el a駉 pasado entre los pa韘es del G20 y una de las que m醩 r醦ido se expandi en la regi髇 EMEA -Europa, Oriente Medio y 羏rica-). Adem醩, la regulaci髇 del sector bancario se asienta en una s髄ida base. Tras la crisis financiera de 2001, los bancos turcos fueron obligados a limpiar sus balances, algo que completaron a mediados de la d閏ada del 2000.

Las lecciones aprendidas durante ese tiempo salvaron a Turqu韆 de tener que gestionar los mismos problemas que otras econom韆s emergentes tras la crisis financiera de 2008. Los bancos extranjeros han sido siempre una fuente dominante en Turqu韆, al proveer al pa韘 de un robusto acceso a la financiaci髇. Despu閟 de 2008, la tasa de refinanciaci髇 rara vez ha ca韉o por debajo del 100% a pesar de que la lira ha experimentado episodios de volatilidad significativos durante la 鷏tima d閏ada. Recientemente, el coste de esta financiaci髇 ha aumentado pero, en nuestra opini髇, no es una amenaza para la viabilidad del sector bancario. Y no olvidemos que la subida de los tipos de inter閟 es buena para los bancos. Obtienen mayores m醨genes en sus carteras de pr閟tamos, y tienen un buen n鷐ero de bonos soberanos, que se comportan mejor en momentos de estr閟.

Con el desafiante tono del presidente Erdogan, no parece inminente una soluci髇. Aun as, nos gustar韆 destacar la importancia de Turqu韆 como miembro de la OTAN, un pa韘 de tr醤sito (materias primas), un pa韘 frontera y un actor importante en la crisis europea de refugiados. Por ello, esperar韆mos que se imponga el pragmatismo y que eventualmente Turqu韆 encuentre apoyo, ya sea de forma bilateral o a trav閟 de canales multilaterales. As que, mientras que muchos otros inversores est醤 sudando como un turista en un ba駉 turco, nosotros seguimos relajados con nuestra exposici髇 al cr閐ito bancario bien escogido dentro del universo de los bonos corporativos turcos.

Luc D'hooge, director de renta fija emergente de Vontobel

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