17 de Noviembre, 22:46 pm
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BANCA ISLÁMICA (Previsión)

Banca islámica marroquí cumple 1 año con el reto de mayor captación de fondos

Agencia EFE

Los bancos islámicos en Marruecos cumplen su primer aniversario con una demanda creciente (casi 1.000 millones de euros en créditos), pero sufren de la lentitud administrativa que está impidiendo su expansión y su competencia con el sistema bancario tradicional.

Actualmente hay 71 sucursales de bancos islámicos que representan a cinco entidades que empezaron su actividad tras obtener sendas licencias de las autoridades religiosas competentes.

Estos bancos han ofrecido desde su lanzamiento un total de 1.100 millones de dirhams (casi 1.000 millones de euros) en créditos, según anunció recientemente Abdelatif Juahri, gobernador del banco central Bank al Maghrib (BAM).

"Es un resultado excelente, se trata de una cuota de mercado respetable", dijo a Efe Younes Rogui, jefe de una sucursal en Rabat de Umnia Bank, una de las entidades islámicas denominadas oficialmente en Marruecos "bancos participativos", pero que en el resto del mundo se llaman "bancos islámicos".

Rogui sostiene que estos créditos se obtuvieron con la comercialización de solo uno de los seis productos de banca islámica aprobados por ley, a saber, la "murabaha", que consiste en financiar la adquisición de bienes.

Y dentro de la propia "murabaha", los bancos solo venden dos segmentos: para el sector inmobiliario y para la automoción, mientras están a la espera de la aprobación de los trámites que permiten la comercialización de para equipos profesionales.

Los otros cinco productos requieren todavía complementar ciertos trámites administrativos y reglamentarios necesarios para su comercialización, y el aval del Consejo Superior de Ulemas que estudia su conformidad con los preceptos del islam.

Se trata de la "mucharaka", la "mudaraba" (especie de contrato que convierte el cliente y el banco en socios que comparten los riesgos) y la "iyara" (contrato de arrendamiento con el que el banco cede temporalmente a un cliente el uso de un bien mueble o inmueble).

Y a ellos se añade el "salam" (contrato de venta con pago diferido), y el "istisna" (contrato de fabricación o construcción de un activo).

Los bancos islámicos prohíben la usura o el cobro de intereses y la inversión en negocios prohibidos por el islam como el alcohol o el juego, y exigen mayor implicación del capital en la economía real.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), los bancos islámicos están operativos en 60 países y sus activos se estiman en más de 2 billones de dólares.

Frente al avance positivo de la banca islámica en Marruecos, los expertos y profesionales del sector alertan de que la lentitud administrativa puede vulnerar esta nueva experiencia bancaria en la captación de fondos para financiar la demanda creciente de créditos.

Para el profesor universitario y experto marroquí en finanza islámica, Abdeslam Balaji, esta lentitud puede propiciar un buen anclaje de un sector naciente en el país, pero advirtió de que la demanda creciente de créditos podría comprometer el futuro de estas entidades ante la falta de recursos.

"Si continúa la tardanza (en implementar los reglamentos relativos a estas nuevas entidades) los bancos se verán perjudicados", lamentó Balaji en declaraciones a Efe, y pidió a las autoridades acelerar la aprobación de los instrumentos de refinanciación de estos bancos.

Entre estos instrumentos figuran los "sukuk", bonos de deuda conformes al islam, que no implican el pago de intereses, sino más bien de un rendimiento o lo equivalente a una renta.

En la última reunión del consejo del banco central marroquí, su presidente Abdelatif Juahri prometió que los primeros "sukuk" serán emitidos a partir de este mes, al mismo tiempo que los trámites avanzan de forma progresiva para completar el "ecosistema" de las finanzas islámicas con la aprobación del sistema de seguro islámico "takaful" y los otros productos.

Contactado por Efe, el banco central subrayó que ha designado una especie de consultorio especializado en el marco de la asistencia técnica que ofrece el Banco Islámico de Desarrollo con el fin de acelerar el marco contractual de la banca islámica.

De conseguirlo, los profesionales de la finanza islámica se mostraron confiados en poder atraer a las personas que prefieren guardar su dinero debajo del colchón, por desconfianza o por convicciones religiosas, y aumentar la tasa de bancarización (actualmente situada en un 71 %).

"Nuestro objetivo es servir a una clientela no bancarizada que no sabe dónde meter su dinero", subrayó el responsables bancario Younes Rogui.