16 de Diciembre, 21:06 pm
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mercados

Dos años de tipos al 0%... Y lo que queda

Adolfo Lorente

Bruselas. La crónica que este periódico publicó sobre la reunión que el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) celebró el 10 de marzo de 2016 arrancó con un impactante 'ratatatatata'. No era una crónica más. Fue el día, una jornada histórica que ya tiene un hueco destacado en los anales de la institución. Aquel jueves, Mario Draghi versionó al mejor Draghi y anunció una bajada histórica de los tipos de interés al 0%, aumentó las compras mensuales de deuda pública de 60.000 a 80.000 millones, amplió la cartera de activos a empresas privadas, anunció cuatro nuevas barras de liquidez a tipos negativos y siguió penalizando la tasa de facilidad de depósito al bajarla al -0,40%. «Hemos demostrado que no andamos cortos de munición», ironizó. Fue el día D.

El porqué de lo ocurrido es de sobra conocido. La Eurozona no levantaba cabeza, el populismo político atenazaba a las capitales a la hora de impulsar reformas estructurales y la economía del bloque ranqueaba registrando tasas paupérrimas. El BCE ha sido la gran red que ha sustentado el euro y, gracias a sus medidas, las tasas de crecimiento han vuelto a niveles de hace una década. Sin embargo, todo sigue igual. Dos años después, los tipos no se han movido del 0% y la facilidad de depósito sigue anclada en el -0,4%. Dos años ya... Y lo que queda.

«Estamos aguantando en un escenario durísimo porque un escenario de tipos cero y negativos es la antítesis del negocio bancario. El BCE debería actuar ya, pero es verdad que no esperamos movimientos hasta finales de este o principios del año que viene», explican fuentes de la patronal bancaria europea. Esa primera señal de «normalización» que esperan como agua de mayo es la subida de los tipos de la llamada tasa de facilidad de depósitos, ahora en el -0,40% y que no es otra cosa que castigar a los bancos por aparcar el dinero en la ventanilla de Fráncfort en lugar de prestarlo a empresas y familias.

Penalización a los bancos

«Esta penalización no ha sido eficaz», asegura Joaquín Maudos, profesor de Economía de la Universidad de Valencia y director adjunto de investigación del Ivie. «Su objetivo era incentivar que la banca diera más créditos, pero el exceso de liquidez de la banca de la Eurozona no ha dejado de crecer y se sitúa en la actualidad en valores máximos de en torno a 1,9 billones. Es momento de ir retirando poco a poco esa penalización saliendo de los tipos negativos, porque no ha logrado su objetivo de reducir el exceso de liquidez», explica.

Los 'marzos locos' de Mario Draghi tienen dos fechas muy señaladas: el día 9 de 2015, cuando comenzaron las compras del revolucionario 'QE', y el día 10 de 2016, cuando se bajaron los tipos de interés al 0%, cota jamás alcanzada. Sin embargo, como apunta Miguel Otero, investigador principal de Elcano, hay que retrotraerse al 5 de junio de 2014 ya que fue aquí cuando el BCE aprobó por primera vez tipos negativos para la tasa de facilidad de depósitos. Comenzó en el -0,10% y se ha ido endureciendo de forma progresiva hasta el -0,40% aprobado en 2016.

«Como ocurrió en Estados Unidos, lo más lógico es que se deshaga el camino por donde empezó y que empiece a retirarse el QE antes de subir los tipos», explica Otero. De hecho, esto es lo que sugiere la 'forward guidence' del BCE, su hoja de ruta. «El Consejo de Gobierno espera que los tipos de interés oficiales se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos», reza el comunicado que ha sido aprobado este último jueves.

La gran duda es cuándo finalizarán los estímulos del BCE, que ya suman más de dos billones y que en el caso español, por ejemplo, acumula casi 236.000 millones sólo en deuda soberana. El actual programa, basado en adquisiciones de 30.000 millones al mes, expira en septiembre. Sin embargo, muy pocos apuestan a que acabará de golpe. El adiós será lento. «Es evidente que la morfina de Draghi ha sido buena, tanto a nivel económico como político ya que ha evitado reacciones desmesuradas como las que podrían haberse vivido ahora con Italia», describe Otero.

     Lo que sí parece claro es que el principio del fin de la era de los estímulos ya ha llegado. El jueves, el presidente del BCE anunció que eliminaban por primera vez la mención de poder ampliar el volumen actual de las compras (30.000 millones de euros al mes) incluso en un escenario adverso, aunque dejaba la puerta abierta a ampliar el QE en el tiempo. Así será, porque la inflación, que marca el rumbo del organismo monetario, sigue titubeante y no será hasta 2020 cuando se escale al 1,7% y coquetee con el objetivo del 2%. Sí, queda Draghi para rato.

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