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divisas

Estar corto en euros puede ser letal

J.Jiménez

El euro es ya el protagonista inesperado del verano. Y es que la moneda única ha roto en el periodo estival su racha bajista y ya es el mejor par dentro del grupo de divisas del G10 en lo que llevamos de año, una espectacular remontada que le llevó el pasado 2 de agosto a las 1,1910 unidades contra el dólar, niveles no vistos en el Forex desde 2015. Pero a pesar de las subidas, al rebote le queda cuerda para rato.

"Estar cortos aquí (en euros) es absolutamente letal", dice Ulf Lindhal, director ejecutivo de la firma Bisset Associates. Su previsión es que el par euro/dólar se vaya a las 1,30 unidades de aquí a final de año, si no antes. Incluso después del rally en el que el euro se ha anotado un 3,6% en julio, los inversores siguen comprando con avidez la moneda única. ¿Cuál es la razón?

En primer lugar, hay que tener en cuenta que muchos 'hedge funds' se perdieron las subidas del euro al mantener posiciones netas bajistas hasta mediados de mayo, antes de subirse al carro de la divisa europea, según datos de la CFTC (Commodity Futures Trading Commision) estadoundiense. Desde entonces, los fondos de cobertura se han cargado de compras, acaparando las mayores posiciones largas en euros de los últimos seis años, informa Bloomberg. 

Igualmente, hay que pensar que el euro ha estado sufriendo durante bastantes años, en particular los de la crisis de deuda, el rescate de Grecia o las inyecciones a algunos sistemas bancarios, entre ellos el de España. De hecho, muchos daban por muerta y casi enterrada a la divisa europea. Sin embargo, como explica James Kwok, analista de Amundi, ahora "el riesgo político ha disminuido mucho y el impulso económico está mejorando". Y ahora es el momento de que el euro abandone estos niveles de infravaloración.

También sucede que la FED estadounidense parece no tener una prisa inmediata por subir los tipos de interés, por lo menos hasta que la inflación y el empleo remonten de manera sostenida, y particularmente éste último, cuyos datos está mirando con lupa Wall Street. Y ello hace menos atractivo al dólar. Por si fuera poco, Mario Draghi si está pensando en comenzar a hablar en septiembre de retirada de estímulos en la zona euro, lo que restringirá la oferta monetaria en euros y presionará al alza sobre el euro/dólar.

En estas condiciones, dice Lee Ferridge, estratega de la firma estadounidense State Street Global Markets, los inversores de Wall Street mirarán cada vez hacia el extranjero para intentar incrementar sus retornos, y probablemente lo harán sin cubrirse contra un dólar más débil. "El mayor potencial de entradas de capital en Europa será por parte de inversores estadounidenses", asegura Alessio de Logis, gestor de la firma OppenheimerFunds. Esto es así simplemente porque los inversores con dólares en sus carteras tendrían que comprar euros para abrir posiciones en Europa. 

Por otro lado, Ferridge opina que la mejora de la situación económica en Europa es un factor que hará que los inversores del Viejo Continente opten por comprar activos más cerca de casa, lo que favorecerá el rally alcista de la divisa común. El crecimiento de la zona euro va viento en popa, y las expectativas de inflación del BCE están firmemente ancladas. Eso sin contar con el plus de tranquilidad que ha introducido la rotunda victoria electoral de Emmanuel Macron en Francia. Es lógico que Mario Draghi se plantee seriamente a partir del mes que viene comenzar a retirar los estímulos monetarios. 

Es más, dice Kwok, hay que vigilar estrechamente al euro no sea que Macron apruebe reformas económicas, lo que tendría más efectos alcistas sobre la divisa común. Este experto vaticina un nivel para el euro de aquí a final de año de entre 1,25-1,3 unidades. 

Finalmente, tanto Ferridge como Kwok apunta que hay un tercer actor que puede entrar de lleno en la ecuación y comenzar a comprar euros con fuerza, los bancos centrales mundiales. En concreto, estas entidades habrían reducido con la crisis sus tenencias de euros, pero ahora, al virar a mejor la situación económica y política, tendrían que comenzar a reconstruir sus posiciones en euros. "El proyecto político europeo parece tener ahora una base política más fuerte", asegura Ferridge. En su opinión, esto contrasta con la situación de Estados Unidos, dónde hay una mayor "inexperiencia política", lo que podría, de nuevo, beneficiar al euro. 

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