Vocento 15 años 12 de Diciembre, 11:23 am
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análisis técnico

El oro quiere y no puede

A pesar de que la cotización del oro se ha recuperado, no solo hasta los máximos consecutivos de las dos semanas precedentes coincidentes con la proyección estricta de la directriz bajista de largo plazo, sino también hasta superarlos hasta rozar los 1.270, la zona de resistencia se le ha atragantado al metal que ahora titubea entre la confirmación de un nuevo tramo alcista y el inicio de una fase lateral o de una reacción a la baja.

La consecución de este nuevo máximo relativo en el mes de mayo no está exenta de dudas por tres motivos, dos técnicos y uno fundamental:

En el lado técnico porque el precio no ha conseguido superar la proyección que pudimos establecer para el impulso a principios de mayo, entre los 1.265 y los 1.270 dólares por onza, tan solo ha logrado rozar el umbral más alto de la estimación; y porque el renovado máximo viene acompañado de una clara divergencia bajista en el indicador de fuerza relativa, cuya presencia en el pasado ha sido la antesala de un recorte importante.

Por otra parte la subida no viene avalada por aspectos fundamentales de crecimiento de la demanda de oro físico, de inversión por parte de fondos y similares o de una huida del dinero desde otros mercados bien por transferencia o bien por miedo.

Más bien parece que el tirón sea la consecuencia de un episodio de debilidad del dólar en los mercados de divisas. Al ser el billete verde americano la contrapartida forzosa con el oro y otros metales, un descenso del valor de la moneda de referencia implica que haya que entregar más cantidad de dinero por cada onza de metal dorado y de ahí su apreciación relativa en las pantallas de contratación.

Operar entre lo que parece y lo que es

A pesar de esos argumentos de duda sobre la validez de la subida y su posible continuidad, el caso es que los precios están subiendo en el corto plazo: mínimos ascendentes seguidos por máximos también ascendentes. Y en el corto plazo, especialmente en el corto plazo, importa sobre todo lo que realmente sucede y no lo que pensemos que pueda suceder. La realidad es alcista en el corto plazo y, mientras esa situación esté vigente, no conviene realizar operaciones especulativas en dirección opuesta.

Mientras el precio esté por encima de la directriz acelerada que se obtiene uniendo los mínimos relativos del mes de mayo, las operaciones de especulación deberían estar restringidas a la dirección alcista. El riesgo es relativamente bajo, porque un stop para una posición al alza se podría disponer en la pérdida de los 1.260 dólares (1.258,5 puede ser suficiente filtro) con un objetivo en la zona de los 1.290/1.300 dólares por onza que, en caso de superarse los 1.270 dólares se podrían lograr con suma facilidad y rapidez.

Por el otro lado, si se produce la pérdida de los 1.260 dólares, entonces se puede dar por buena la señal de divergencia bajista presente en el índice de fuerza relativa y poner la vista no solo en los 1.220 dólares por onza, sino también en la referencia de importancia para el medio plazo situada en los 1.190 dólares.

Dos situaciones influyentes en junio...y Trump

El mes de junio se presenta con dos acontecimientos que pueden suponer un punto de inflexión, no solo en la cotización del oro sino también en otros mercados de capitales: Las elecciones para la asamblea en Francia (el parlamento) y la descontada subida de tipos de interés en Estados Unidos.

Se da por descontado que la estrategia de gobierno de integración de Macron en Francia tendrá su reflejo en un mayoritario apoyo parlamentario y que la Reserva Federal de Estados Unidos subirá el tipo interbancario en un cuarto de punto. Preste atención a cualquier sorpresa sobre el resultado que se espera.

El otro elemento de incertidumbre se refiere a la sombra sobre Trump y un hipotético proceso de destitución por el 'affaire' ruso. Si los rumores desaparecen o se mitigan el dólar puede regresar al rumbo alcista que ha acompañado a la etapa de presidencia del empresario. Pero si aumentan, fundados o no, probablemente se vean reflejados en un recorte de las expectativas sobre la moneda americana como refugio del dinero.

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