Vocento 15 años 11 de Diciembre, 10:31 am
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divisas

Tiempos duros para la libra

Luc Luyet / Frederik Ducrozet

Aunque no está claro la causa de la fuerte caída de la cotización de la libra en Asia hasta mínimo de 30 años, pero ha coincidido con un alto volumen de negociación en un momento de muy baja liquidez. De manera que resulta bastante preocupante que, a pesar de la rápida y parcial recuperación, esta importante moneda se haya llegado a mover tanto sin un aparente catalizador. Así, aunque está 28% infravalorada respecto al dólar en paridad de poder adquisitivo y pudiera parecer atractiva, es necesaria la precaución.

Hasta ahora la economía del Reino Unido se ha mantenido mucho mejor de lo que muchos esperaban -el índice de gestores de compras muestra que la actividad reciente sigue resistente-. Ello ha reducido las expectativas de flexibilización de política monetaria y de recorte de tipos de interés del Banco en Inglaterra, lo que tampoco ayuda a la libra.

Ahora hay que volver a tener en cuenta el aumento de la incertidumbre política, especialmente si el gobierno del Reino Unido (incluso tras hacer partícipe al Parlamento de las negociaciones para salir de la UE) se orienta a una salida "dura" de la UE. Aunque el efecto político es difícil aislar muy probablemente siga siendo una fuente de volatilidad para la libra algún tiempo. La primera ministra Theresa May en el Congreso anual del partido conservador ya indicó que invocaría el artículo 50, la notificación legal de salida de la UE, a más tardar para finales de marzo, pero sus declaraciones indican que es una prioridad el control de la inmigración. Ello implica una débil posición negociadora respecto a las demás cuestiones, incluyendo un acuerdo de libre comercio con la UE que preserve los actuales vínculos económicos.

En ese escenario algunos sectores de la economía inglesa pueden verse afectados muy negativamente y nuestra previsión de crecimiento de 0,9% de su PIB en 2017 sería demasiado optimista. Además el país muestra elevado déficit doble -comercial, que aumentó a 4,7 billones de libras en agosto, el mayor desde noviembre de 2013 y presupuestario- y ello presiona el tipo de cambio de la libra. Además la elevada incertidumbre respecto a su economía hace más difícil para el país atraer flujos de inversión. 

Por tanto es probable que la debilidad de la libra permanezca los próximos meses. En este sentido su tipo de cambio, teniendo en cuenta lo que ocurrió con la retirada de la libra del mecanismo europeo en septiembre de 1992 y fundamentales actuales, puede ser de 1,25 a 1,35 respecto al dólar, en línea con un escenario Brexit "suave". Pero en caso de Brexit "duro" puede reducirse a 1,15, siendo más probable, dado que los partidarios del Brexit "duro" dirigen las negociaciones con la UE.

De momento los índices manufactureros del Reino Unido apuntan a crecimiento de su PIB de 0,2 a 0,3% el tercer trimestre (frente a las previsiones de estancamiento). Por su parte el Banco de Inglaterra ha dejado clara su intención de crear un "espacio fiscal" para que el Gobierno pueda poner marcha una combinación de políticas más acomodaticias. De todas formas las declaraciones de May y otros miembros del gobierno han dejado a los mercados confusos respecto a la escala y composición de un cambio fiscal. Entre otras cosas no está claro que significa que la "política monetaria tiene efectos secundarios negativos" y "algo tiene que cambiar". Probablemente se trata de consideraciones fiscales más que un intento de reducir la influencia del Banco de Inglaterra y menos de intentar intervenir en su independencia. Sin embargo es poco probable que asistamos a un gran estímulo fiscal pues, a pesar de que hay intentos de relajar los objetivos de déficit, la consolidación fiscal, a la luz de los comentarios del Ministro de Hacienda, Philip Hammond, debe continuar.

La reunión de política monetaria del Banco de Inglaterra el 3 de noviembre y declaración de política fiscal del Ministro de Hacienda inglés el 23 de noviembre pueden aportar claridad. Mientras hay una creciente evidencia de aumento de inflación importada, lo que puede ser suficiente para que el Banco de Inglaterra se mantenga la espera en noviembre, aunque también puede tener en cuenta las consecuencias a largo plazo de la volatilidad de los mercados y la incertidumbre política. Por ello esperamos más flexibilización monetaria, incluyendo un recorte del tipo de interés al 0,1%, aunque quizá lo posponga hasta el próximo año.

Luc Luyet y Frederik Ducrozet, economistas de Pictet WM

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