Vocento 15 años 12 de Diciembre, 05:36 am
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la belleza natural en la bolsa

Análisis técnico: Los secretos de Fibonacci

Luis García Langa

Leonardo Pisano, Número Phi, Finobacci, paradigma de la armonía, número áureo, proporción dorada... palabras, nombres y conceptos casi mágicos que pueden estar haciendo que una persona que esté empezando a moverse por el mundillo de la bolsa esté pensando que se ha equivocado de publicación.

Sin ser el objeto principal de este artículo, es obligatorio hacer una introducción del número «phi». Todo empezó con un matemático, Leonardo Pisano (conocido como Fibonacci) que publicó una secuencia de números como fruto de un estudio sobre el nacimiento de los conejos (podrá observar el lector que esto no empezó con un análisis bursátil). Esta secuencia, infinita es la siguiente: 0-1-1-2-3-5-8-13-21-34-55-89-144... ¿ cuál será el siguiente número? (no vale hacer trampas y leer, hay que pensar un poco). El cálculo es sencillo, simplemente hay que sumar los dos últimos números tras el cero y uno: 0+1=1; 1+1= 2; 1+2=3; 2+3=5; 5+3=8; 8+5=13... por lo tanto 89+144=233.

El resultado de dividir un número entre el posterior, nos ofrece el resultado de 0,618 (cuanto más alto más cerca está de este dígito). Pues bien, el 61,8 por ciento es una proporción que se repite constantemente en la naturaleza: relación de abejas macho-hembra en una colmena, distribución entre ramas y tallos de las plantas, la disposición de las pepitas de los girasoles, las espirales de un caracol o incluso las de un huracán. Además, resulta que esta proporción también gusta mucho al ser humano: por ejemplo el Partenón y la cámara funeraria de la pirámide de Keops siguen estas proporciones en su construcción. No solo lo creado por el humano, incluso el propio cuerpo tiene estos cánones de belleza como refleja entre otros muchos ejemplos el busto de Nefertiti, o el «Retrato de Giovanna Torbuoni».

Todavía en la actualidad se refleja en objetos que pasan tan desapercibidos como una pantalla de televisor, un marco de fotos o una tarjeta de crédito, cuyos cuatro lados siguen esta simetría. Claro está, si está presente en la mentalidad humana de forma tan profunda, ¿cómo no va a estar también reflejado en la bolsa cuando no es más que una suma de decisiones humanas?. 

La herramienta «Retrocesos de Fibonacci» es muy simple. Después de un movimiento tendencial (alcista o bajista), se espera que el mercado corrija hasta un 61,80 por ciento de dicho movimiento (¿os suena?), previo posible freno en el 38,20 por ciento (1-61,80 por ciento) y del 50 por ciento (no es un número de Fibonacci, pero se tiene muy en consideración la vuelta hasta la mitad de la tendencia). También se puede valorar y graficar el 23,60 por ciento (fruto de dividir un número de la secuencia Phi entre el que esté situado tres lugares por detrás) aunque no es frecuente hacerlo y demasiadas líneas en la pantalla pueden confundir.

Gráfico 1. EuroStoxx (Fuente, VisualChart)

El gráfico 1 presenta un ejemplo de un retroceso casi al céntimo del 61,80 por ciento de una tendencia alcista. Se puede ver cómo el EuroStoxx marcó una clara tendencia alcista de largo plazo entre 2011 y 2015, tras esa subida estos últimos 12 meses ha ido retrocediendo al nivel cercano a 2.675 (justo el 61,80 por ciento del retroceso de la anterior tendencia). 

Gráfico 2. Euro/dólar (Fuente, VisualChart)

Si en el gráfico previo hemos visto cómo funciona para tomar decisiones de compra, en el gráfico 2 se ve cómo también puede ser muy útil para ayudar a marcar precios de venta, algo que es muchas veces más complicado. El euro bajó del 26 al 29 de mayo, momento en el que empezó a rebotar justo hasta el 61,80 por ciento de la bajada de esos tres días; la subida se paró en un primer momento el mismo día 29 donde se topó con la resistencia del 38,20 por ciento de Fibonacci. La utilidad de esta figura en el gráfico es la de ejercer de soporte y resistencia del precio, y por lo tanto, hay que tener en cuenta algunas consideraciones:

1.- Sirve tanto en gráficos de largo plazo (el gráfico 1 es diario de varios años) como de corto plazo (el gráfico 2 es intradiario de 30 minutos).

2.- Hay que esperar que la tendencia haya acabado, en caso contrario no servirán los retrocesos ya que no representarán todo el movimiento.

3.- Las tendencias son algo subjetivas, por lo tanto se pueden trazar tantos «Fibos» como movimientos se den, así que es importante calibrar el horizonte temporal en el que se está operando.

4.- Los niveles de Fibonacci representan un soporte y resistencia más en un gráfico, no debe tomarse como un dogma de fe (como cualquier otra herramienta de análisis) y una operativa basada únicamente en ellos es muy peligrosa. Sin embargo, unidos a otra señal de compra o venta (cruce de medias, oscilador, vela de cambio de tendencia...) tiene alta efectividad (en el gráfico 1, el 61,80 por ciento coincide con una directriz alcista de largo plazo, mientras que en el 2 también se topa con una directriz y además se gira justo con una figura de vela llamada «ahorcado» que anticipa un cambio de tendencia).

5.- Cuando un nivel de Fibonacci está en soporte y se perfora, éste pasa a ser una resistencia, y viceversa. Incluso se puede dar el caso de que vuelva a funcionar ese punto en otra tendencia muy posterior (en el gráfico I tras no poder dos veces con el 61,8 por ciento baja justo hasta este nuevo soporte que marca el 50 por ciento).

Como cualquier otra figura, se les tiene que dar un margen de error, que depende del horizonte temporal. Si perfora el nivel trazado no significa que no haya funcionado.

Luis García Langa es analista bursátil y agente de GVC Gaesco. Es cofundador de www.aulafinanzas.com

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