Vocento 15 años 15 de Diciembre, 14:48 pm
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vehículo de inversión

Family office: ¿Cuándo conviene tenerlo?

Cada vez es más habitual que una fortuna familiar constituya un family office para invertir en otros sectores ajenos al negocio. Cobra sentido a la hora de invertir en real state, renta variable o simplemente para dotar su inversión en filantropía.

Separar el patrimonio familiar del negocio es el gran objetivo que persigue una fortuna cuando constituye un family office. Pero no es la única. A la hora de invertir el patrimonio y apostar por otros activos cuando se diversifica la cartera como pueden ser inmobiliarios o bursátiles la figura del family office constituye un apoyo fundamental. Amancio Ortega, la primera fortuna del país, creó Pontegadea, un family office, y compró recientemente otro edificio en Londres por 320 millones de euros. Su estrategia de inversión ha generado pingues beneficios: con un volumen total que supera los 6.000 millones de euros y cuenta con propiedades en las principales calles comerciales de Londres o Nueva York.

Para un patrimonio familiar que quiere constituir un family office debe plantearse las siguientes preguntas: ¿me conviene tenerlo? Y si la respuesta es sí, ¿cómo lo hago? ¿En qué invierto? Y ¿a quién encargo la constitución?

Santiago Pons, socio de EFPA España, matiza que el objetivo final que persigue la creación de esta figura inversora «es preservar transgeneracionalmente la riqueza familiar invirtiendo como una sola unidad y de forma profesional». Continuando con esta idea, el experto destaca que su misión es preservar los valores y objetivos comunes de la fortuna familiar a largo plazo, siendo un elemento integrador de la continuidad familiar. En definitiva, el family office se constituye como una empresa privada.

El family office como vehículo inversor

María Fernández Moya, profesora del área de Economía y Organización de Empresas de la escuela de negocios CUNEF, resalta que muchas familias optan por esta fórmula para gestionar un patrimonio importante. Además, la familia puede decidir qué tipo de family office quiere. En este sentido, se suelen considerar tres tipos: «Los single family office, que gestionarían el patrimonio de una familia exclusivamente; los multi-family office, que gestionan de forma conjunta la fortuna de varias familias y, por último, los affiliated multi-family office, término con el que nos estaríamos refiriendo a una multi-family office afiliada o asociada a una institución financiera», aclara Fernández Moya.

En ese sentido, Carlos Farrás Fernández, socio director de DPM Finanzas, pone de manifiesto que las familias no tienen por qué contar entre sus miembros con especialistas financieros, legales, fiscales etc...«y de hecho si hubiera alguno con ese perfil muchas veces no desea asumir el rol solitariamente en la familia», así que «el family office propone y la familia decide», expone Farrás a modo de conclusión.

Realmente, family office es un término genérico, que se ha popularizado en las últimas décadas. El contenido de la institución depende de los deseos y necesidades de la familia y del tamaño de la misma, como explica Fernández Moya, de CUNEF: «Muchas familias utilizan el family office simplemente como vehículo de inversión. Otras, en cambio, gestionan desde esta entidad la fiscalidad de la familia, canalizan la filantropía, estructuran la transmisión del legado de la familia empresaria entre una generación y otra, fortalecen la cohesión de la familia y organizan y financian la educación y formación de los miembros más jóvenes de la misma».

«Debe entender para qué lo quiere. En muchos casos es para diversificar el patrimonio y que no esté todo concentrado en una sola empresa. Así lo han hecho con un gran éxito la familia propietaria del Grupo Auchan», pone de ejemplo Enrique Quemada, presidente en OnetoOne Corporate Finance Group, empresa dedicada al asesoramiento, y continúa asegurando que «la configuración de un family office para diversificar el patrimonio suele ser una fórmula óptima para preservar la riqueza del grupo familiar en múltiples generaciones y para dar apoyo a las ideas empresariales de los jóvenes de la familia».

Como hemos visto, por ejemplo en el caso de Pontegadea, el family office permite entrar en otras inversiones diferentes a la actividad empresarial de los grandes patrimonios. «En los family office suelen entrar por la puerta diferentes oportunidades de inversión», recalca Farrás.
Íñigo Susaeta, socio de Arcano family office, destaca que «una de las tareas fundamentales de un director de un family office es la construcción de un plan estratégico familiar que acabe desembocando, entre otras cosas, en un Asset Allocation global y estratégico. Si dentro del plan estratégico se contempla la posibilidad de invertir en otros negocios, claramente el enfoque del equipo del family office será la de procurar ejecutar con eficacia la inversión en este tipo de activos».

En qué invierten

Susaeta añade que «si pensamos que el patrimonio se compone de los negocios familiares, los inmuebles, los activos financieros y los valores familiares, la decisión de en qué invertir no es sencilla». Esto hace que cobre una gran importancia trabajar en un Plan Estratégico que nos permita realmente «poner a trabajar» el dinero conforme a los intereses, necesidades y valores familiares.

Pons va más allá y enumera tres pilares: la inversión inmobiliaria y private equity; luego tendríamos otros secundarios como por ejemplo el arte y, por último, las contribuciones con fines filantrópicos. 

Íñigo Calderón, responsable de Key Clients de Deutsche Bank Wealth Management, añade que estos productos también invierten en renta variable, renta fija y hegde funds, complementando las inversiones en real state y private equity. «La clave reside en una correcta planificación patrimonial que permita llevar a cabo una correcta asignación de activos en base a los requisitos del grupo familiar», insiste el directivo. Pero va más allá, y Calderón aclara que si se constituye debe satisfacer todas las necesidades de la familia como el control de riesgo, la capacidad de proveer información a otros miembros del grupo familiar, la determinación del proceso de elección de los gestores que vayan colaborando en la gestión del patrimonio y los recursos humanos internos necesarios para su funcionamiento, entre otros».

Desde OnetoOne , Enrique Quemada comenta que «un ejemplo son los family offices que han optado por crear sociedades de capital riesgo para su inversión en empresas no cotizadas, pues la fiscalidad del capital riesgo les permite pagar solo un 1 por ciento de las plusvalías que obtengan en sus inversiones frente al 18 por ciento ó 30 por ciento si invierten como persona física o como sociedad mercantil».

Por poner ejemplos, Pontegadea, propiedad de Amancio Ortega, se centra en la compra de locales y edificios, pero también destina parte de sus fondos a la Fundación Amancio Ortega para el desarrollo de proyectos educativos y asistenciales. Casa Grande de Cartagena es el family office de la familia Del Pino. Tras su salida de Ferrovial, la familia, que se ha centrado en la inversión en cotizadas y en la puesta en marcha de la Fundación Rafael del Pino ofrece programas de formación para emprendedores; mientras que Inveravante es la corporación a través de la que gestiona su patrimonio Manuel Jove, centrándose en proyectos energéticos y agroalimentarios. Finalmente, Alicia Koplowitz, a través de Omega Capital, invierte en cotizadas y no cotizadas. 

Cómo se pone en marcha

Como hemos visto, la incorporación de un family office tiene como objetivo preservar e incrementar el patrimonio familiar, pero además, tiene otra serie de ventajas intangibles, como consecuencia de la implicación de los miembros de la familia. Susaeta enumera los principales: una mayor alineación de intereses; una mayor confianza familiar; una mayor profesionalización y se mejoran las relaciones familiares. 

Si la familia opta por crear esta figura, María Fernández Moya señala que los requisitos dependerán del que se quiera montar. «Si se opta por un single family office debe tener en cuenta que es un traje a medida para la familia empresaria, adaptado plenamente a sus deseos e intereses». Por su parte, Pons indica que el coste de una estructura básica se puede situar entorno a un millón de euros, por lo que el patrimonio familiar debería ascender como mínimo a 100 millones de euros. Farrás Fernández aclara que, aunque no es obligatorio, se ha constituido como EAFIs. «En esos casos necesitará autorización previa de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y estará sujeta a su control y seguimiento». El personal promedio en una family office consta de administradores y especialistas en inversiones, y de una serie de expertos fiscales y en Derecho. El número total de empleados puede variar llegando hasta los cien, pero lo importante, según Santiago Pons, de EFPA España, es que «los miembros sean responsables, motivados, involucrados y cohesionados».

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