29 de Enero, 00:55 am

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análisis

Las bolsas chinas cierran un buen 2015 pese a los desplomes de este verano

Agencia EFE

Los mercados de valores chinos (Shanghái y Shenzhen), que hicieron saltar todas las alarmas del mundo financiero internacional este verano por sus fuertes desplomes, cerraron hoy, pese a todo aquello, un buen año 2015, en el que fueron muy rentables y Shanghái ganó casi un 10 por ciento.

De hecho, el mercado de tipo A de China (el mayoritario, de acciones denominadas en yuanes) ofreció, de lejos, las ofertas públicas de valores (OPV) más rentables del mundo en 2015, según un informe publicado esta semana por la consultora Ernst & Young (EY) en el país.

Entre ambos parqués chinos sumaron 219 OPV este año (un 75 por ciento más interanual), con una rentabilidad media de un 473 por ciento, y una recaudación en total de 158.600 millones de yuanes (22.276 millones de euros, 24.446 millones de dólares), un 102 por ciento superior a lo registrado en 2014, según el mismo informe.

Como referencia, la rentabilidad media de la Bolsa de Hong Kong en el mismo período fue de un 126 por ciento, mientras las bolsas estadounidenses registraron unas pérdidas medias de en torno a un uno por ciento, en cifras de EY.

Con todo, el índice general de Shanghái, el principal referencial en la República Popular, había llegado a registrar en julio caídas superiores a un 30 por ciento, tras cuatro semanas de pérdidas continuas que dieron fin a una larga racha alcista, que duraba desde noviembre de 2014 y que hasta entonces no daba síntomas de terminar.

A aquella situación contribuyó que Shanghái y Shenzhen estén entre las bolsas más volátiles del mundo, dado que son especialmente vulnerables a los rumores e incluso el pánico entre sus accionistas, 90 millones de los cuales son inversores individuales sin formación financiera, que han volcado sus ahorros en la renta variable.-Más de tres cuartas partes de las transacciones que se hacen a diario en ambos parqués pasan por sus manos, dada la poca rentabilidad para los ahorros que ofrecen en comparación los bancos chinos, lo que explica también el enorme grado de apalancamiento (endeudamiento para invertir en acciones) que hay en ambos mercados.

Tras el pánico y los desplomes vividos durante semanas en julio y agosto, que llegaron incluso a lastrar a los demás parqués mundiales, a pesar de que la inversión extranjera en los mercados chinos está muy limitada, Pekín está tratando de reducir el problema del apalancamiento y de combatir policialmente los fraudes en bolsa.

Este tipo de campañas han tenido un efecto positivo en el mercado, ya que dan tranquilidad a esos 90 millones de inversores aficionados, cuya particular visión de la bolsa hace entender a muchos que, si la situación descarrila como este verano, el Partido Comunista de China (PCCh) intervendrá y lo arreglará, como ya hizo.

Pekín impulsó este verano todo tipo de maniobras e intervenciones, directas e indirectas, para frenar la caída de sus indicadores de referencia, forzando incluso a las empresas y corredoras estatales a mantener sus acciones pese a las pérdidas, o a veces a apoyar al mercado comprando títulos en pleno desplome.

Además el Ministerio de Finanzas empezó a recortar desde principios de septiembre las tasas que los inversores pagan por los dividendos recibidos de las firmas cotizadas, para fomentar las inversiones más a largo plazo y contribuir a reducir los movimientos especulativos.

Con todas estas medidas, y los golpes de imagen de su actual campaña contra las prácticas fraudulentas en bolsa en firmas concretas, Pekín pareció acertar en que la clave estaba en devolver la confianza a sus 90 millones de inversores individuales, cuyos impulsos explican a menudo los frecuentes vaivenes de sus parqués.-

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