16 de Octubre, 02:09 am

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¿puede pasar algo más en el puzzle de la bolsa?

Agosto 'hard': Tres guerras, un bloqueo, un banco rescatado, un default y una epidemia

Desde que estalló la crisis de las hipotecas 'subprime' en 2008, los inversores en bolsa no saben lo que es un verano tranquilo. Y es que lo que antes eran unas vacaciones plácidas para los mercados se han convertido en los últimos ejercicios en una prueba de fuego para el mercado. Lo saben bien quienes despertaron el 6 de agosto de 2011 con la rebaja de S&P a Estados Unidos, que perdía por vez primera la triple A. O quienes vivieron el casi rescate de la economía española a finales de julio de 2012. Y este agosto, mal que nos pese no iba ser una excepción. Tres guerras, un bloqueo comercial, un banco rescatado, un estado en 'default', un gigante europeo en recesión y, para rematar la faena, una alerta mundial por epidemia. ¿Quién da más?

En medio de este comienzo eléctrico de agosto, el panorama de los principales indicadores europeos es más que preocupante. El selectivo de referencia en el Viejo Continente, el Dax alemán, se deja ya más de un 10% desde sus máximos de julio y cumple al dedillo con la definición de lo que conocemos por corrección. En el caso del Ibex, esta caída va ya por el 7%. 

El foco geopolítico: Mucho cuidado con Rusia

Para empezar, los inversores se han dado de bruces con tres guerras, la de Ucrania, la de Gaza y los bombardeos selectivos que ha iniciado Estados Unidos en Irak. Eso, sin contar con la contienda de Siria, que lleva ya varios años sin solución. De entrada, lo que más daño ha hecho a las bolsas ha sido el conflicto en Ucrania y las sanciones decretadas por Europa y Estados Unidos, que han tenido su contestación en la prohibición rusa de importar alimentos procedentes de Europa, Estados Unidos y Canadá.

Después de China, dos miembros de la zona euro, Alemania y Holanda, son los mayores socios comerciales de Rusia. Por eso, los inversores se han puesto en guardia tras la respuesta de Putin. "Veo más riesgos para la zona euro y para su motor, Alemania, debido a una escalada de la tensión en Rusia", explica Alessandro Fezzi, de LGT Bank. Todas estas tensiones, como advierten en Bankinter, "se han traducido en una subida de los principales activos refugio (Bund alemán, Treasury norteamericano, oro y franco suizo), en un aumento de la volatilidad y en caídas generalizadas de las bolsas, especialmente las europeas". De hecho, estos recortes se han explicado en parte con los flojos datos macro que ha presentado recientemente Alemania, que se va visto lastrada con claridad por el conflicto. 

La cuestión es si el conflicto ucraniano puede ir a más. "Estimamos que el riesgo de que Rusia invada militarmente Ucrania es reducido, ya que dicho evento provocaría el aislamiento del país a nivel internacional sin apenas capacidad de financiación, lo que provocaría una recesión económica, un aumento de la inflación (actualmente en 7,5%) y la pérdida de reservas de oro y divisas", apuntan en Bankinter.

Para Javier Flores, director del servicio de estudios de Asinver, las cuestiones geopolíticas deben evaluarse en la medida en que tengan impacto en el crudo, algo que de momento no está sucediendo. En el caso de Rusia, la novedad "está en la escalada de sanciones y en la medida en que afecten a la macroeconomía", explica. En su opinión, el mayor riesgo es que se produzcan limitaciones a los movimientos de capitales rusos", lo que afectaría sobre todo a Alemania y Holanda

Otro punto de tensión está en Irak, donde Estados Unidos acaba de comenzar con los bombardeos selectivos sobre objetivos yihaidistas. De momento, la preocupación es más simbólica que otra cosa, pero una cosa está clara. Cuanto antes terminen las operaciones y cuanto más rápido retrocedan los rebeldes, más lo celebrará el mercado. Al final, lo que no gusta a los inversores son las tensiones abiertas de manera indefinida. Además, aquí hay otro foco de tensión, el precio del petróleo, que de momento está contenido. Pero con los suministros de energía rusos bajo presión, una escalada alcista del crudo podría ser el "golpe de gracia" para las bolsas europeas. La lectura del conflicto en Gaza, donde la guerra entre israelíes y palestinos ha dejado ya más de 2.000 muertos, es muy parecida. Cuanto antes se alcance una solución y cuanto menos se involucre Estados Unidos, tanto mejor para las bolsas. A fin de cuentas, las bolsas se mueven con cuentas de resultados y balances, no con tanques.

Desde SelfBank, la directora de Análisis, Victoria Torre, admite que la preocupación de los inversores ante los riesgos geopolíticos no está exenta de fundamento. Sin embargo, apunta, "hemos podido ver cómo en las últimas horas las tensiones han cedido levemente". El viernes los mercados se mostraron inquietos por la noticia de una posible intervención estadounidense en Irak, aunque finalmente se optó por una lectura optimista de la misma, al entenderse que en todo caso tendrá alcances limitados. Del mismo modo, las tensiones en Ucrania parecen disminuir tras la decisión de Rusia de dar por finalizados los ejercicios militares de sus tropas en la frontera con Ucrania, "por lo que las bolsas parecen recuperar un punto de optimismo y recuperan parte de las pérdidas acumuladas la semana pasada", explica Torre. 

El rescate el BES: ¿Se acabaron aquí los problemas?

Para seguir con este agosto caliente, la zona euro se ha enfrentado a un problema inesperado con el rescate del banco portugués Espirito Santo, que ha necesitado una inyección de dinero público por 4.900 millones de euros. Más allá de los recursos dedicados para sanear al Espirito Santo, la lectura positiva tiene que ver con el cómo se han hecho las cosas. Es cierto que quizás se podría haber cortado antes la sangría en bolsa (llegó a perder la mitad de su valor en una jornada) pero las autoridades de la zona euro han sido capaces de atajar la crisis sin provoca el contagio al resto de entidades europeas. Esa es la mejor noticia.

A diferencia de lo que sucedió con Chipre, por ejemplo, donde los depositantes si tuvieron que cargar con el coste del rescate, los dirigentes de la zona euro han seguido la receta suave de España, cargando el coste de la reestructuración sobre los accionistas y los tenedores de deuda.

"Es malo para los accionistas y los acreedores pero bueno para la industria bancaria en general", apunta Stefan Bongardt, analista de la firma alemana GmbH. "Todo el mundo conoce ahora las reglas del juego y eso elimina incertidumbre del mercado", aclara este experto. Dese la firma Berenberg, el economista Holger Schmieding asegura a este respecto que "la crisis sistémica del euro ha terminado" y considera que si bien "la zona euro todavía tiene problemas, ahora dispone de una máquina bien engrasada para enfrentarse a ellos". O dicho de otra forma, los círculos viciosos de contagio que fueron la tónica común en el pasado se pueden mantener a raya.

Para Carlos Farrás, director de DPM Finanzas. EAFI, "en el mercado sabíamos que el BES podría tener problemas por su holding empresarial, pero nunca se pensó que las provisiones fueran tan elevadas y obligaría a intervenir en el segundo banco portugués". Ahora bien, apunta este experto, "no se trata de un riesgo sistémico para el resto de entidades y Portugal ha sido rápido en encauzar la crisis, creando una banco bueno (inyectado de liquidez) y otro malo que absorberán sus pérdidas los accionistas y preferentistas del antiguo BES". Una opinión similar sostiene Javier Flores cuando explica que en el rescate "han sido muy rápidos y con un postura muy clara, que aunque no me gusta, ha servido de cortafuegos" evitando el contagio. 

Italia, en recesión: ¿Otro dolor de cabeza?

Quizás la sorpresa más desagradable en este agosto tan duro la dio Italia, que anuncio la semana pasada la entrada en recesión (otra vez) tras contraerse su PIB un 0,2%. No está claro si fue el "cisne negro" con el que nadie contaba, o el elefante en la habitación del que no se hablaba pero que todos veían. Pero el caso es que ha metido mucho miedo a las bolsas; no en vano, estamos hablando de la tercera economía europea, un país llamado junto con España a liderar la recuperación y que amenaza con quedarse peligrosamente varado.

Tanto es así que el pasado jueves el presidente del BCE, Mario Draghi, abandonó sus tradicionales posturas moderadas y lanzó un serio aviso al primer ministro Renzi al afirmar que los únicos culpables son los propios italianos, y pedir de paso más reformas y de mayor calado.

Renzi, cuarto primer ministro en Italia desde 2011, prometió amplias reformas económicas cuando llegó al poder en febrero, medidas de las que nunca más se supo. De ahí el aparente enfado de Draghi, antiguo gobernador del Banco Central italiano. "Sigo diciendo lo mismo, reformas en el mercado laboral, en el de productos, en la competencia, en el poder judicial, y así sucesivamente, y así sucesivamente", espetó el banquero italiano a la prensa el pasado jueves. Y también dejó claro que la falta de reformas ahuyenta a los inversores privados, en clara alusión al caso de España.

A todo esto, Renzi ha asegurado estar de acuerdo con Draghi cuando dice que Italia necesita hacer reformas, "pero cómo vamos a hacerlas lo decidiré yo, no la Troika ni el BCE ni la Comisión Europea", apunta Renzi en una entrevista concedida al diario 'Financial Times'. "Haré las reformas por mí mismo porque Italia no necesita que nadie le explique qué hacer",

Así las cosas, la duda que queda entre los inversores pasa por saber cómo avanzará al agenda reformadora del primer ministro italiano. "Creemos que el gobierno de Renzi irá acometiendo todas las reformas que se comprometió y veremos los resultados más adelante", apunta Carlos Farrás.

Argentina, el 'default' que faltaba

Por si no tuviéramos bastante con todos estos problemas, los inversores se encontraron comenzando agosto con otra de esas noticias que no gustan, los problemas de Argentina con los fondos "buitre". Todo viene a raíz del fallo del juez estadounidense Thomas Griesa, quien dio la razón a estos fondos especulativos para que cobren 1.330 millones de dólares de bonos argentinos en impago desde 2001, y ordenó que el pago se haga en simultáneo al vencimiento de deuda reestructurada por Buenos Aires en 2005 y 2010.

El 30 de julio, tras el fracaso de negociaciones con los fondos especulativos, Argentina entró en default parcial por no poder efectuar un pago a acreedores de bonos reestructurados por estar bloqueados 539 millones de dólares depositados en su cuenta del Bank of New York.

El mercado ha prestado la atención justa a los problemas de Argentina, aunque el riesgo ahí está. "Pensamos que el impacto será limitado por la pequeña exposición de la deuda argentina en los mercados internacionales y porque pensamos que se llegará a un acuerdo con los fondos buitre cuando pase el plazo a posibles nuevas reclamaciones", resume Farrás.

Y de remate...un alerta sanitaria a nivel mundial

Por último, el explosivo cóctel de agosto se completa con la alerta sanitaria mundial decretada por la OMS debido al virus del ébola. Es una noticia sin impacto para los mercados, por ahora, aunque no habrá que perder de vista cómo evolucionan los acontecimientos. En la última alerta sanitaria decretada por la OMS, la del virus respiratorio SARS, que afectó a las bolsas asiáticas. Además, este tipo de alertas suelen lastrar a sectores como el del Turismo o las líneas aéreas.

¿Hacia dónde vamos?

Con este tremenda mezcla de acontecimientos negativos, las bolsas no ganan para disgustos. Ahora estamos metidos de llenos en una corrección que debería dejarnos, en opinión de Flores, en dos niveles de referencia. Por un lado, los 2.940 puntos del Euro Stoxx y, por otro, los 1.755 del S&P 500. Alcanzados esos niveles, se debería empezar a considera la posibilidad de entrar otra vez en bolsa. 

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