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CRISIS FINANCIERA

Un banco venezolano para defender la identidad gallega

Noticias EFE

El venezolano Banesco ha ganado hoy la subasta de Novagalicia, una entidad que ha recibido más de 9.000 millones de fondos públicos, con una oferta que apenas supera 1.000 millones pero con la promesa de que mantendrá la sede del grupo en Galicia y los empleos en la región.

En esta puja, los bancos -Santander, BBVA, CaixaBank y Banesco- partían como favoritos porque eran los que mejor podían aprovechar los activos fiscales del grupo nacionalizado y minimizar el coste para el contribuyente, pero aún así el Estado pierde más de 8.000 millones con el rescate gallego.

La fusión de Caixa Galicia y Caixanova, impulsada y defendida desde un primer momento por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, resultó un fiasco prácticamente desde sus inicios.

Caixa Galicia y Caixanova pidieron 1.162 millones para fusionarse y dar origen a lo que luego sería Novacaixagalicia, un grupo que más tarde necesitó una primera inyección de 2.465 millones porque era incapaz de cumplir con los mínimos de solvencia.

Con varios escándalos por las pensiones multimillonarias de sus exdirectivos y la venta de participaciones preferentes entre clientes sin apenas conocimientos financieros, el nuevo equipo del grupo gallego aseguraba que conseguiría inversores privados para sacar a flote el banco.

Tanto es así que el presidente de la entidad gallega, José María Castellano, planteó en la primavera de 2012 un concurso público para el que supuestamente contaba ya con cinco inversores que aportarían 1.000 millones para hacerse con algo más del 20 % de la entidad.

Sin embargo, la realidad fue que las nuevas pruebas de estrés europeas demostraron que el grupo, que agrupaba Novagalicia y la marca Evo Banco fuera de su territorio natural, necesito más dinero público, una inyección de 5.425 millones de fondos europeos.

Las tres partidas sumaban 9.052 millones, pero la factura se elevó a 9.853,7 millones porque el grupo también necesitó 801,7 millones del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que se nutre de las aportaciones de la banca, para pagar a sus preferentistas.

A pesar de todo, desde Galicia siguieron defendiendo la necesidad de tener una entidad vinculada a la región, con su sede establecida allí, y ante la decisión del FROB -el fondo de rescate- de subastar el grupo al mejor postor, apostaron por un comprador extranjero.

Durante meses defendieron que la venta a un fondo de inversión era la mejor forma de proteger la identidad gallega, si bien pronto se dieron cuenta de que este tipo de comprador sólo busca el mayor rendimiento de su compra en el plazo de tiempo más corto.

Sus estrategias de racionalización de costes y ajuste de la estructura buscan obtener el mejor precio de venta de su inversión en un futuro cercano, lo que suele ir aparejado de importantes ajustes de plantilla.

Fue entonces cuando los principales líderes gallegos empezaron a darse cuenta de que la solución tendría que venir de un banco.

Si Novagalicia se hubiese integrado en una entidad española sólida, como Santander, BBVA o CaixaBank, cualquier cliente podría participar en el proyecto con la compra de acciones y el grupo sería una empresa española, con arraigo, tradición y futuro.

En definitiva, sería un proyecto industrial a largo plazo, con las normas que rigen a los grupos consolidados y tendría planes de consecución de objetivos a muy largo plazo, destaca una fuente financiera.

No obstante, la preocupación de los políticos gallegos, según han reconocido públicamente, era mantener la sede en la región y el máximo número de empleos, sin pensar en las oportunidades que da formar parte de un banco español del calibre de los postores.

El venezolano Banesco, con ganas de crecer en España y que ya controla en Galicia el Banco Etchevarría, se presentó como el salvador, por su disposición a mantener la sede y la plantilla. Y le bastó presentar una oferta de 1.003 millones para mejorar la de los tres grandes bancos españoles y la los fondos Guggenheim y JC Flowers-Oak Tree.

Es decir, el primer banco privado de Venezuela se convirtió en el vencedor y en el futuro garante de la identidad gallega de una entidad ligada a la comunidad local, sus empresas y su crecimiento.