23 de Noviembre, 02:49 am

Finanzas.com

Recordar mis datos | ¿Olvidaste tu contraseña?

Flaquean el DAX, las materias primas y el dólar australiano

El enfriamiento chino deja rastro

El menor crecimiento de la economía china inyecta volatilidad a la renta variable y limita sus alzas. No es el factor decisivo pero está contribuyendo a la evolución del mercado.


No se puede hablar de aterrizaje duro pero la desaceleración de China, mayor de lo esperada por el mercado, está dibujando una tendencia de debilidad en la renta variable. Los últimos datos macroeconómicos del gigante asiático han acabado por calar en las bolsas y aunque los analistas no hablan de desplome sí creen que habrá correcciones.

La segunda economía del mundo está experimentando un crecimiento más suave y aunque ahora mismo no es el factor más relevante para los mercados es uno de los que está afectando a su evolución.El PMI manufacturero HSBC, que mide la actividad de la industria china, disparó las alarmas el pasado 23 de mayo. El retroceso de la cifra -marcó 49,6 en mayo frente a 50,4  en abril- fue el responsable directo del hundimiento de un 7 por ciento en la bolsa de Japón. En este índice, una caída por debajo de 50 significa contracción en la actividad. China se enfría. El proceso de ralentización de su economía lleva años produciéndose y el principal efecto en las bolsas va a ser un aumento de la volatilidad a corto plazo. «Si los próximos datos de su economía vuelven a ser negativos, confirmarán la tendencia y la renta variable seguirá debilitándose», dice Daniel Pingarrón, analista de IG.

Se espera que China pase de un crecimiento de entorno al 9-10 por ciento a uno más cercano al 7-8 por ciento. Una caída de un punto en el PIB que no es catastrófica porque a la larga evitará riesgos o frenará la aparición de burbujas. La buena noticia es que el efecto se dejará sentir paulatinamente, no de golpe, por lo que la caída del Nikkei puede considerarse un hecho aislado

«El mercado está sufriendo una cura de realidad que tiene que ver con el nivel alcanzado por los mercados, que es alto, sobre todo en algunas bolsas europeas, estadounidenses y en Japón, y a esto se suma la incertidumbre creada por los bancos centrales», explica José Luis Martínez Campuzano, estratega de mercados de Citi. En su opinión, la desaceleración china «está teniendo un impacto a corto plazo que pasará factura a las expectativas de precios actuales».

¿Qué hacer?

«Si China estuviera ofreciendo mejores cifras, las bolsas estarían más arriba. Ahora mismo es un factor que las está limitando, aunque hay elementos alcistas que tienen más peso». Por esta razón, David Pingarrón afirma categórico: «No recomiendo acudir a ningún sector defensivo, como podrían ser las farmacéuticas, o a divisas refugio, como el franco suizo, solo porque China se está desacelerando moderadamente. Las bolsas evolucionan bien pese a lo que sucede en China». Lo que es realmente peligroso para las bolsas es que la Reserva Federal ponga fin a su programa de estímulos.

Tomás García-Purriños, asesor financiero de Cortal Consors, recomienda que para protegerse de los incrementos en la volatilidad provocados por datos macro puntuales en China, cabría la posibilidad de «abrir una posición diversificadora no superior al 10 por ciento en la cartera sobre el índice VIX», que mide la volatilidad del mercado.

Alemania sufre

De entre las bolsas europeas, el DAX es el que más puede sufrir. No en vano, el índice alemán es el que más relación tiene con el gigante asiático. Alemania es el principal socio comercial de China en Europa y el efecto se ha visto más aquí que en otras bolsas europeas. Uno de los sectores más afectados de Alemania es el automovilístico. La menor pujanza de la economía china ya ha tenido repercusiones. BMW o Volkswagen reconocieron que sus cifras en China son menores y que «no esperan un crecimiento de sus ventas en 2013, sino que aspiran a mantener las cifras de 2012. El anuncio fue mal recibido en bolsa», afirma Pingarrón.

El crecimiento económico más lento en China puede atribuirse, según el Real Instituto Elcano, a la decisión de las autoridades de potenciar un crecimiento más sostenible. En este sentido las principales medidas económicas del Gobierno chino han estado orientadas en los últimos años a fomentar el consumo interno, colocando en un segundo plano las exportaciones. Las dificultades del cambio de modelo «hacen inevitable un crecimiento más lento y seguramente más volátil» y esto tendrá repercusiones en otros dos frentes: el crecimiento de los países de la región, incluido Japón, y la caída de los precios en el mercado de las materias primas.

Materias primas

En concreto, los precios de los metales industriales cotizados, como el cobre o el aluminio, sufrirán variaciones, ya que están estrechamente vinculados a la evolución del mercado chino, que consume más del 40 por ciento de todos los metales. «El crecimiento de la demanda china se moderará a medida que la economía se oriente más hacia los servicios», recoge el FMI en su informe de abril. En el caso del petróleo «no pesará tan negativamente el menor crecimiento chino como la mayor eficiencia energética que este país consigue año tras año. Es decir, el menor consumo de petróleo por unidad de PIB», dice García-Purriños.

Además, el consumo de materias primas del gigante asiático pone en el punto de mira el dólar australiano, uno de los damnificados más evidentes del enfriamiento chino. Gracias a su proximidad geográfica, Australia es el principal proveedor de recursos naturales de su vecino, pero el menor crecimiento del PIB chino se ha traducido en una menor demanda de materias primas energéticas y no energéticas, y esto ha provocado que la moneda australiana haya sido de las divisas más bajistas de los últimos meses.

publicidad
publicidad