28 de Enero, 21:11 pm

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¿Qué hace nuestro espionaje?

Los espías españoles, obsesionados con saber por qué sube la prima de riesgo

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Entre las prioridades del espionaje español está al defensa del país contra ataques económicos y cibernéticos. La subida de la prima de riesgo es una obsesión.

La defensa del país de ataques económicos y cibernéticos se ha convertido en la prioridad de los servicios secretos de España, uno de los pocos departamentos públicos en los que su presupuesto no solo se mantiene sino que se incrementa para 2013, concretamente dos millones más para gastos reservados. Una de las obsesiones del espionaje español es saber por qué sube la prima de riesgo. 

El escritor y periodista Fernando Rueda, especializado en materia de espionaje, señala en una entrevista con EFE que este refuerzo presupuestario demuestra hasta qué punto "los retos" del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) "son mayores", o al menos exigen una "reconversión" de sus profesionales.

Se refiere a que los esfuerzos dedicados a la lucha contra ETA son cada vez "menores" a la par que "las nuevas amenazas", tanto económicas como en el mundo de internet, requieren cada vez de más efectivos y de una mayor especialización de los mismos.

Rueda incide en que una de las obsesiones de la inteligencia española es "averiguar qué hay detrás de los problemas económicos" como la subida de la prima de riesgo; si estos se producen "de forma natural" o si hay "conspiraciones", de "lobbies" empresariales o incluso de países "para que España se hunda o salga del euro".

Otra de las parcelas de la economía en la que el CNI también interviene es la de la internacionalización de las grandes empresas españolas, que le interesa fomentar porque así dispone de un "importante canal de información" de lo que sucede en otros países, de sus problemas y niveles de conflictividad.

Rueda apunta que los servicios secretos de Estados Unidos y de Francia han recurrido a la interceptación de conversaciones secretas entre empresarios para saber de qué modo sus compañías pueden concurrir en las mejores condiciones a concursos internacionales.

Desde su punto de vista, España está "en un segundo o tercer nivel" en cuanto a potencial de espionaje, "lejos" de Estados Unidos, Israel, China o Rusia, pese a lo cual dispone de unos servicios secretos con "un nivel importante" y una capacidad de penetración "interesante" en Latinoamérica y Marruecos.

Cree que "un gran fallo" en España es la opacidad de la actividad del CNI, que en su opinión debería dar publicidad a sus "grandes éxitos", algunos conseguidos hace más de tres o cuatro décadas y que siguen clasificados como secretos de Estado, lo que propicia que lo único que trascienda a la opinión pública sean sus "fracasos".

Autor del libro "Espías y traidores", Rueda subraya que la vida de los agentes secretos de carne y hueso es "mucho más dura" que la de personajes de ficción como James Bond, ya que no cuentan con las "tecnologías impecables" ni tienen los romances con "mujeres tremendas" del personaje creado por Ian Fleming.

Sostiene que la vida de los espías es "mucho más dura" que la que se proyecta en la literatura o el cine, marcada por "pasiones extremas" como "el dinero, los chantajes, el sexo o los egocentrismos"; con dramas personales "tremendos" y unos riesgos "reales".

Recuerda que en algunos países la traición se paga con "un tiro en la cabeza", y en otros como en España estos casos son juzgados "de la forma más alejada de la objetividad".

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