Los resultados empresariales amenazan las subidas bursátiles
Las Bolsas han subido con mucha fuerza por la reducción de las primas de riesgo. Pero la economía sigue sin responder. Los resultados empresariales del tercer trimestre pueden servir para recuperar el contacto con la tozuda realidad y, por tanto, un motivo para reducir posiciones en Bolsa. Según Ignacio Cantos, de Atl Capital, el mercado estará especialmente pendiente de EE.UU. Y de allí no llegan buenas noticias.
Según Jordi Padilla, de Popular Gestión Privada, ya 120 compañías del S&P 500 han preanunciado sus resultados. La mayoría ha dado malas noticias: por cada una que cumple expectativas o las supera hay 4,3 que decepciona. Este ratio suele oscilar entre 1 y 5, por lo que se va acercando a los peores registros. El trimestre pasado, era de 3,3 y hace un año, por cada compañía que cumplía, sólo había 2 que revisaban a la baja. Hay que remontarse a 2009 para ver cifras similares. «Pero la Bolsa no cae», certifica Padilla. Quizás lo haga cuando se realice el balance y se compruebe que las sorpresas positivas han bajado mucho.
Las cuentas en EE.UU. serán un test para medir la repercusión de las crisis china y europea y para ver las previsiones de futuro, aunque los comicios y el «abismo fiscal» pueden provocar que no den muchos detalles y el mercado se lo puede tomar mal.
En Europa hay que fijarse en tres sectores, en opinión de Cantos. El primero, el financiero, porque los inversores están comenzando a entrar. El segundo, el manufacturero destinado a las exportaciones, como el automovilístico, para comprobar si se ralentiza, igual que las ventas de las empresas de lujo. Y el tercero, el industrial más dependiente de la economía del continente, para medir el enfriamiento de la actividad en Europa. Padilla ve más riesgo de decepción en el caso de las compañías que han aprovechado el crecimiento mundial, porque ya están caras. Y no hay que olvidar que, según Cortal Consors, el consenso de analistas ha pasado de esperar un crecimiento del 9,4% de los beneficios del EuroStoxx para este año a prever una caída del 2,8%.
Las previsiones en España son peores. Si en febrero se esperaba un aumento del beneficio del 2,3%, ahora avanzan un recorte del 34%. De ahí que, por fundamentales, el Ibex no debería ir más allá de los 8.000 puntos. «Sin crecimiento de los beneficios, el índice estará estancado en 2013 entre los 7.000 y los 9.000 puntos», dice Nicolás López, de M&G Valores. De hecho, Victoria Torre, de Self Bank, explica: «Si hace unos meses decíamos que muchas compañías estaban infravaloradas, ahora en muchos casos se han acercado a sus precios objetivos. En este contexto, creemos que el mercado será exigente con los resultados». Aunque según apunta Padilla, el Ibex no tiene mucho margen de caída, por el gap de valoración existente con otros índices. Y, como concede Torre, la rebaja de las estimaciones puede ser un arma de doble filo, porque puede caber lugar a las sorpresas positivas. Por ejemplo, de valores como Amadeus, Dia, Grifols e Inditex, que son los que gozan del favor de los inversores, aunque por eso pueden llegar a decepcionar algún día.
Según Javier Flores, de Asinver, las grandes compañías, que ya han hecho esfuerzos por sanearse y podrían dar por terminada su travesía en el desierto. Para este experto, el principal ejemplo de esta situación es Telefónica. También Anabel Laín, de Ibercaja, menciona este valor: ha sufrido un fuerte castigo, pero ahora está realizando grandes esfuerzos comerciales y operaciones, como la salida a Bolsa de su filial alemana, para reducir deuda. Fuera del Ibex, Jesús de Blas, De Crédit Agricole-Mercagentes, opina que para las hoteleras éste no ha sido un mal año.
Las «utilities», aunque den sustos, como explica Laín, ya tienen muy mala opinión por parte de los inversores. Pero De Blas opina que hay que vigilar los datos de consumo eléctrico. También recomienda tener en cuenta los resultados de Acerinox, ArcelorMittal y otras industriales, y sobre todo a sus previsiones de futuro. En las constructoras, los inversores se fijarán en si su negocio exterior es capaz de compensar el descenso de su actividad en España, además de la deuda. En el Continuo, hay que prestar atención a las farmas, para ver el efecto de las nuevas medidas del Gobierno. Pero el sector que más atención volverá a reunir será el financiero, según afirma Torre, pese a que ya conocemos el agujero que deberán cubrir.