Invertir en Alemania: la estrategia eternamente ganadora
La economía alemana no es inmune a la crisis, pero sus activos, tanto la Bolsa como la deuda, sí. Al menos, lo parecen. Su Bolsa gana cerca de un 20% en el año y los analistas confían en que pueda seguir escalando posiciones, aunque se tenga que enfrentar a serias resistencias.
Una de las referencias económicas más importantes del día es la publicación del PIB de la zona euro. Y, posiblemente, el país al que más atención se prestará será a Alemania. Los analistas, antes de que se conociera el dato, ya habían advertido de un serio enfriamiento del crecimiento del país. En las últimas semanas, ya habíamos visto numerosos síntomas de ello. Por ejemplo, las encuestas de confianza. Pero, sobre todo, los indicadores industriales. El índice de gestores de compras del sector manufacturero se encuentra en fase contractiva, y más profunda de lo esperado por los analistas. Y los pedidos industriales flaquean gravemente. Un país netamente industrial y exportador se muestra especialmente vulnerable a la mala racha de sus socios europeos y también de China y Japón.
Tampoco Alemania ha escapado a los rigores de las agencias de rating: Moody's ha puesto a su Triple A en perspectiva negativa.
El Dax, inmune a los problemas
Pero los activos cotizados alemanes se muestran inmunes a esta lluvia de malas noticias. El Dax sube un 18% y se encuentra a prácticamente un paso de los máximos anuales, situados cerca de los 7.200 puntos, una cota que le fue imposible superar y a partir de la que inició una corrección que le llevó a perder los 6.000 puntos a principios de junio. Desde ahí, el índice ha recuperado casi 1.000 puntos.
El valor más rentable es la química Henkel, que sube un 36%. Los avances de Beiersdorf, Deutsche Post o SAP se acercan al 30%. Y otro buen puñado de compañías como Volkswagen, Bayer, Münich Re, RWE o Adidas acumulan avances de más de un 20% en el año. En el otro lado de la tabla, apenas cinco de sus treinta valores están en rojo: Metro, Deutsche Bank, Commerzbank, ThyssenKrupp y Deutsche Boerse.
Pero... ¿le queda recorrido al Dax?
La duda ahora es si al Dax le sigue quedando tirón, si seguirá siendo el refugio en el que se pone a resguardo el dinero mientras se especula con la salida de Grecia del euro o con un fulminante rescate para España y, por qué no, también para Italia.
Según publicaba ayer la agencia de noticias Bloomberg, el coste de protegerse contra las caídas de la bolsa alemana cayó hasta el nivel más bajo de los doce últimos meses en relación a sus comparables europeas. ¿Qué significa esto? ¿Cómo se protege un inversor contra los descensos de un valor bursátil que tiene en cartera? Comprando opciones de venta. Bien, pues el precio de esas opciones ha caído a su precio más bajo del último año en comparación con el resto de las europeas, porque la demanda se ha reducido. Una referencia, pues, a favor de la continuidad de los avances del índice germano.
Javier Flores, de Asinver, confía también en que el Dax siga subiendo: "En tanto que no haya una solución clara a la crisis de deuda, los inversores seguirán mostrando su predilección por los activos alemanes. También creo que veremos nuevos mínimos en la rentabilidad de su deuda y eso servirá de impulso para su Bolsa". "Claro que Alemania se ve afectada por la crisis, por supuesto, pero sigue exportando, sus empresas están reaccionando muy bien incluso en este contexto tan difícil", añade Flores. En resumen: Alemania se ve favorecida tanto por su condición de refugio como por su mejor situación relativa respecto a sus socios europeos.
También hay analistas que opinan que Alemania sería la gran beneficiada en caso de que de verdad se avance en la solución de la crisis de deuda: la resolución de los problemas de sus socios implicaría un crecimiento de sus exportaciones.
Ignacio Cantos, de Atlas Capital, también relativamente optimista, recuerda los niveles a los que hay que prestar atención. En primer lugar, los 7.200 puntos, que son los máximos del año y el nivel con el que no pudo el índice en junio. En segundo lugar, y quizás más importantes, son los 7.500-7.600 puntos, que son los máximos de 2011.
¿Está justificado un Dax en los niveles más altos del año pasado con una economía mucho más dañada que entonces? "Fíjate si estará justificado que la Comisión Europea podría estarse planteando llamar la atención a Alemania por su excesivo superávit comercial", contesta Javier Flores. "Los inversores ya saben que el país se está enfriando, no es una novedad. Lo importante, en realidad, es la perspectiva que ofrezca su economía en los próximos trimestres", añade Cantos. "Ahora estamos viendo una cierta consolidación en el Dax, que, aunque menos barato que el Ibex, sigue teniendo una valoración bastante razonable", apunta este experto.
¿Con qué estrategia apostar por Alemania?
El inversor puede sacarle partido al poder germano comprando acciones de sus compañías exportadoras. Han sido las que hasta ahora han funcionado. Aunque Javier Ruiz, de Metagestión, avisa de que hay que apostar por compañías con exposición muy diversificada, no excesivamente concentradas en los países emergentes, porque estos países comienzan a sufrir, lo que tendrá consecuencias en los márgenes. "No sé si ello causará caídas o correcciones en estas empresas, pero sí creo que pueden comenzar a mostrar un peor comportamiento relativo respecto al resto de las bolsas europeas", comenta Ruiz. En este momento, este analista recomienda aseguradoras, como Allianz, Siemens y las eléctricas.
Javier Flores considera que, para el inversor particular, mejor que apostar por empresas es apostar por el índice. E, incluso, adoptar estrategias binarias. Por ejemplo, ponerse largo (comprado) de Dax y corto (bajista) en el euro. No hay que olvidar que un euro depreciado, además de unos costes de financiación que rondan el 0%, es otro inestimable aliado para Alemania.
Otra estrategia que recomienda Flores consiste en ponerse largo de empresas alemanas y corto de sus equivalentes españolas. Por ejemplo: comprar Deutsche Telekom y vender Telefónica.
Con esta situación, parece fácil entender a Angela Merkel y su insolidaridad con sus socios europeos.