Historia del florecimiento y declive de Bankia
Símbolo de la era de la ingerencia política en la gestión de las cajas de ahorros, la caída de la entidad amenaza con provocar el rescate del Estado al completo. Éstas son las fechas clave
La era Blesa. Miguel Blesa fue elegido presidente de Caja Madrid el 11 de septiembre de 1996 (aupado por José María Aznar), en sustitución de Jaime Terceiro (promovido en su momento por los socialistas). Fue reelegido en dos ocasiones, el 25 de octubre de 1999 y el 30 de septiembre de 2003. Durante los años del mandato de Blesa (especialmente la última parte), la caja apostó por el crédito promotor y las participaciones en otras cotizadas para crecer, inundando su balance de ladrillo.
La lucha por el poder en la caja. El 22 de diciembre de 2008, la 'lideresa' Esperanza Aguirre inició la batalla por el control de la entidad con la aprobación de una nueva Ley de Cajas que tenía por objetivo reducir la presencia de los representantes del Ayuntamiento de la capital, gobernado entonces por su enemigo Alberto Ruiz Gallardón. Aguirre lucha para poner al frente de la caja al vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, pero acepta a Rato, presionada por Mariano Rajoy.
La hora de Rato y las 'macrofusiones'. La asamblea de la caja elige a Rato como presidente el 29 de enero de 2010 y se inicia la era de las macrofusiones. El 11 de junio de ese mismo año, Caja Madrid anuncia el nacimiento de "la mayor caja de España" mediante su fusión fría con Bancaja, Caja de Canarias, Rioja, Ávila, Segovia y Laietana. Se constituye el Banco Financiero y de Ahorros (BFA). Un año más tarde, se alumbra la marca comercial del grupo, Bankia, y se solicita un préstamo de 4.465 millones para afrontar los costes de la integración.
La salida a bolsa. Con retraso debido a las turbulencias de los mercados por la crisis de la deuda, Bankia sale a Bolsa el 20 de julio de 2011 con un precio de 3,75 euros por acción, un 15% menos que el anunciado en el folleto entregado en la CNMV. El comportamiento en los primeros meses de cotización es estable, en contraposición al "verano caliente" vivido por las bolsas mundiales, gracias a la intervención de las entidades cuidadoras, que se esforzaron por mantener en pie el valor.
El declive total. Febrero de 2012 marca el declive final de la entidad. El día dos, el Gobierno anuncia la enésima reforma financiera, que obliga a las entidades a dotar de provisiones adicionales los activos inmobiliarios. Rato anuncia que Bankia puede hacerlos en solitario, pero las dudas crecen en torno a la entidad, con una infinidad de voces señalando a Bankia como símbolo de todos los males de España. El diez de febrero, el valor inicia el rápido declive de su cotización en bolsa desde los 3,535 a que cerró ese día hasta la cotización actual, cercana al medio euro.
La intervención. Mientras las diferencias entre Rato y el Gobierno de Rajoy van profundizándose, el FMI pone el dedo en la llaga publicar un informe en el que pide que Bankia mejore su balance y gestión. Poco después, la negativa de la auditora Deloitte de firmar las cuentas del ejercicio anterior precipitó el final de Rato y la intervención estatal: Así las cosas, Rato dimite el 7 de mayo y propone a José Ignacio Goirigolzarri como sucesor. El 9 de mayo, BFA es nacionalizado y se convierte en el mayor rescate bancario de la historia del país. Goirigolzarri anuncia necesidades por 19.000 millones de euros.
El miedo a un corralito y el rescate de todo el sector. La caída de Bankia tuvo reflejo en la prensa de todo el planeta y, debido a su gran tamaño, azuzó el miedo de que pudiera producirse un corralito en España si se daba una retirada masiva de depósitos. Con la tensión en punto álgido debido a la cercanía de elecciones anticipadas en Grecia, la zona euro presiona a España para que solicite un rescate de todo su sector bancario por un valor máximo de 100.000 millones, en un Eurogrupo celebrado por teleconferencia el 9 de junio. Al día siguiente, Rajoy anuncia que ha pedido ayuda a los socios, tras lo cual se marcha a Polonia para asistir al primer partido de la Selección española en la Eurocopa. El rescate de Bankia deja a los accionistas y bonistas de la entidad en una complicada situación, mientras que son numerosos los analistas que avisan de que el rescate bancario de España será insuficiente y sólo tiene un final posible: El rescate de todo el Estado.