El Ibex-35 no se deja seducir por los acuerdos europeos
Prudencia
La evolución de los activos españoles anima, pues, a la prudencia. También la evolución de los activos refugio: incluso en momentos de distensión, Alemania consigue financiarse a tipos históricamente bajos. Y hasta media docena de países dan intereses negativos por su deuda a dos años. Todo esto nos dice que la crisis europea no se resuelve. Pero, ¿cuál es el diagnóstico de los analistas? La mayoría considera que los acuerdos a los que se ha llegado en Europa han podido poner un suelo al Ibex-35. Los expertos dicen que éste estaría situado entre los 5.500 y los 6.000 puntos. "Visitar los 6.000 puntos implicaría que el mercado comienza a descontar una intervención total de España", asegura Daniel Pingarrón, de IGMarkets. Por eso, como dice Alberto Roldán, de Inverseguros, cuanto más se acerque el Ibex a los 6.000 puntos, más miedo debemos tener y cuanto más se aproxime a los 7.000 puntos, más tranquilo debe estar el inversor.
¿Como Irlanda?
La clave que resuelva el enigma de si España será intervenida o no está en si los planes europeos mejorarán el acceso de España a la financiación o si el país se ve obligado a pedir un rescate total. Algunos analistas comparan la situación de España con la de Irlanda o Portugal. La intervención en esos dos países dio lugar a la rebaja hasta "bono basura", sus Bolsas cayeron un 20% más y el interés de sus bonos a dos años subió hasta el 20%. Algunos analistas opinan que el indicador se seguirá moviendo en una horquilla situada entre los 6.000 y los 6.700 puntos. Otros amplían algo este rango: hasta los 7.500 puntos. Aunque, como afirma Tomás García-Purriños, de Cortal Consors, una prima de riesgo en los niveles actuales no justifica un Ibex más allá. Para Daniel Pingarrón un Ibex en 7.500 sólo sería compatible con un fondo de rescate comprando bonos. Pero Ricardo Torrella, de Gesinter, considera que el selectivo puede llegar incluso a los 8.000 o a los 8.500 puntos si hay una mejora sustancial de la situación, un recorrido que podría recorrer gracias a valores cíclicos y bancos.
Marián Fernández, de Inversis, añade que, puntualmente, sí se puede ir entrando en Bolsa y en renta fija española, pero de manera muy secuencial, siempre con vistas al largo plazo, y con una estrategia cauta. Jesús de Blas, de Crédit Agricole-Mercagentes, completa esta idea: "No ligaría la entrada en Bolsa española a los últimos acuerdos. Al menos, no a corto plazo. Éstos no buscan solucionar los problemas de manera inmediata, sino encauzar la situación a medio plazo". De hecho, Miguel Ángel García, de Banca March, considera que los recortes van a provocar que la economía española atraviese una situación muy complicada en los próximos tres o cuatro trimestres, aunque ello no impide que ya estén entrando en el Ibex.
Mucho por aclararar
Para entrar en Bolsa con más decisión, hay que aclarar, en primer lugar, qué bancos necesitarán dinero y, como dice Pingarrón, cómo podrá comprar deuda el mecanismo de estabilidad y si no se retrasará su aprobación en Alemania. El fondo no dispone aún de fondos suficientes y tendrá que financiarse en el mercado. El único actor con capacidad suficiente para actuar es el BCE, pero no quiere hacerlo o, al menos, no hasta que toda Europa sea austera. Su presidente, Mario Draghi, tiene la sensación de que las inyecciones de liquidez a largo plazo, los LTRO, relajaron demasiado a los políticos. Por eso, para que el Ibex suba con decisión es necesario, según Victoria Torre, de Self Bank, que España cumpla con los requisitos que impone Bruselas. Aunque las medidas no deben ser muy duras, para no penalizar demasiado el crecimiento. Hay otros analistas que se muestran más claros en su demanda de planes de estímulo económico para poder volver a la Bolsa. Y no hay que olvidar que hay muchos riesgos que vienen de fuera: de EE.UU. y de los emergentes en particular.