Vocento 15 años 13 de Diciembre, 11:55 am
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Encuesta a analistas de Fidelity

El momento del inversor flexible

En un mundo de escaso crecimiento, la innovación se pagará con una prima. La brecha entre los países desarrollados y emergentes se ensancha. La habilidad para ser oportunista y analítico será crucial ante el nuevo entorno de tendencias divergentes.

Un ciclo que madura con riesgos que se multiplican. En este entorno se mueven los inversores en 2016, según la última encuesta a analistas realizada por Fidelity. El crecimiento cada vez escasea más y la innovación cotiza con prima. La brecha entre los sectores de la «nueva economía», que encontramos principalmente en los países desarrollados, frente a los sectores de la «vieja economía», más dominantes en los emergentes, se está ensanchando. Los primeros resisten gracias al consumo y a la innovación, mientras que los segundos deben hacer frente a los excesos de capacidad de los últimos años.

Tras dos años de fuerte optimismo entre los analistas y empresas, el sentimiento inversor se templa ante las perspectivas de una estabilización de los fundamentales de las compañías. Habrá que ser selectivos y flexibles para distinguir entre los que saldrán beneficiados de un mercado más maduro y los que se quedarán atrás con la ralentización del ritmo de crecimiento. Y es que la principal conclusión del informe es que la brecha entre mercados desarrollados y emergentes solo se va a ensanchar más. «No solo porque los fundamentales del primero están aguantando relativamente bien, sino porque las turbulencias están agravándose considerablemente en el segundo», sostiene el informe. El gran riesgo: una ralentización del consumo. Este será el entorno en el que se moverán los inversores durante los próximos meses:

Brecha sectorial

El consumo será el principal motor de crecimiento este año, así como el sustento de la innovación, responsable de «espolear» el panorama de la tecnología y la salud, especialmente, pero también de sectores como el financiero y los medios de comunicación. Todo lo contrario a los problemas de la industria de las materias primas, que se extienden ahora también a los servicios públicos. Ni siquiera los recortes en la inversión alivian las fuertes presiones en los balances energéticos.

Un ritmo condicionado por los bancos centrales

En la lista de riesgos para los meses venideros no figuran ni el Banco Central Europeo ni la Reserva Federal. No porque sus medidas no tengan ningún efecto sobre el mercado. Al contrario. Su presencia en las bolsas está descontado. Es, precisamente, en los mercados de deuda corporativa donde se reflejan las mayores preocupaciones en torno a la liquidez y riesgos de impago a medida que va madurando el ciclo crediticio, explica el director mundial de inversiones de Fidelity, John Ford. «Sin embargo, la desaceleración del crecimiento económico mundial, la caída de los precios de las materias primas y el apalancamiento aún elevado de los países desarrollados seguirán limitando la subida de los tipos de interés en todo el mundo».

Japón: los márgenes se recuperan con las 'Abenomics'.

Un año más, Japón vuelve a ser la región que mayor optimismo despierta entre los inversores, un fuerte contraste con la cautela que despiertan los demás mercados. Las esperanzas están depositadas en la 'tercera flecha' de reformas económicas aprobadas por el primer ministro Abe, que está animando a las empresas a elevar las rentabilidades sobre el capital y repartir el exceso de tesorería en forma de dividendos y recompras de acciones. Está arrancando la 'cultura del dividendo' en el país. El envejecimiento de la población, además, convierte en oportunidad al sector sanitario, foco de la «revolución robótica» del país.

La estabilización de Estados Unidos.

La locomotora de la recuperación aminorará su ritmo, pero lo hará sobre unos fundamentales sólidos. Con el consumo en máximos de 2004, un mercado de la vivienda favorable y unos menores niveles de endeudamiento. Se descartan señales de un derrumbe, salvo en los sectores de energía, materiales e industria, aunque se prevé que las rentabilidades sectoriales sean inferiores.

Europa, un margen de error mínimo.

Las señales de estabilización también se dan en Europa, pero la solidez sectorial no es generalizada. «La discriminación es vital: en un mercado maduro y con bajas tasas de crecimiento como Europa, el margen de error es pequeño», afirma Michael Sayers, director de análisis de renta variable europea de Fidelity. En general, las compañías europeas parecen gozar de un balance adecuado, pero acechan dificultades: desde la desaceleración de la demanda, la regulación y los riesgos políticos. Un crudo más barato beneficia principalmente a Europa, pero ayuda el hecho de que las empresas hayan adelgazado sus estructuras para hacerlas más ágiles y adaptables. Aún así, la tímida recuperación no da plena confianza a los empresarios, ya que los analistas pronostican mayores recortes en la inversión. Dentro de las estructuras actuales, eso sí.

Porque donde pronostican los analistas mayor expansión es en el área de operaciones corporativas. El entorno es propicio: los estímulos del BCE han creado un contexto de financiación barata tras unos años en los que Europa se mantenía a la cola de este tipo de movimientos. Sin embargo, en Europa se notará la falta de su gran viento de cola hasta el momento: los emergentes, foco de procedencia del grueso de los beneficios empresariales para los gigantes del consumo. No obstante, los analistas esperan que el consumo reprimido dentro de las fronteras -gracias a un petróleo barato, a la baja inflación y tipos de interés y a la ligera recuperación laboral- cree oportunidades para las empresas.

Las dos Chinas.

China también ocupa un espacio prominente en la encuesta, pero despierta sentimientos contrarios: tanto incertidumbre como potencial. Los analistas de Fidelity prevén que el clima empresarial en China se irá deteriorando, pero «parecen hablar mucho sobre cosas que ya sabemos». El crecimiento se frenará a medida que el impulso por el gasto en capex y las exportaciones den paso a un progreso conducido por el consumo. Ello forzará «un ajuste de grandes dimensiones en la actividad manufacturera de la economía». Porque, sí, tal y como se preveía, los sectores que más sufren el ajuste tanto interno como externo, con la caída de los precios de las materias primas, son el energético y de materiales.

Pero, lo que es más importante, el 'shock' de la bolsa del año pasado no se está dejando sentir en el consumo. La cesta de los productos básicos está perdiendo a favor de un consumo de bienes secundarios. En China se compra más que nunca.

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