21 de Enero, 23:32 pm

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Dónde no dar todo por perdido en la renta fija

Con los tipos en mínimos, los expertos buscan la rentabilidad en activos fuera de los «seguros», aunque recuerdan que asumir más riesgo también nos obliga a ser más selectivos. Estas son sus apuestas.

Estamos en un entorno de bajos tipos de interés. No es una interpretación, es un hecho. Y la frase que utilizan de manera casi unánime los gestores de los principales fondos de renta fija para definir el contexto del mercado en el que se deben mover en estos momentos. ¿Pero qué implica exactamente? A un lado del Atlántico, la Reserva Federal ha dejado clara que la subida de tipos es inminente. Las preguntas a las que todos intentan contestar es cuándo y cómo. Del lado europeo, el QE del Banco Central Europeo acaba de empezar, pero sus efectos ya se están dejando notar en la curva de rendimiento, con la deuda de varios países entrando en terreno negativo.

¿Y en qué situación deja al mercado de renta fija? «Es un activo que está bastante caro», reconoce Miguel Ángel García, director de estrategia de mercados de Banca March. Aunque en los últimos meses hemos visto como la inyección de liquidez del BCE ha llevado a los bonos como el alemán a siete años a tasas que obligan al inversor a pagar por tener su dinero en él, aún así, el experto reconoce que permanecen largos en bonos de alta calidad europeos, pero en la periferia. «En condiciones normales no lo tendríamos en cartera, pero como el BCE va a seguir comprando, seguimos viendo que puede haber valor», asegura. En la última reunión del BCE, Mario Draghi intentó disipar las dudas de que el grifo de liquidez se vaya a cerrar demasiado pronto, pero García aún así avisa que cualquier susto podría complicar una estrategia solo basada en estos activos. 

Recorrido en periféricos

«El QE supone un soporte muy fuerte para todo tipo de activos denominados en euros, que vemos que tendrán un buen recorrido de aquí a 12 meses», defiende Joaquín González Llamazares, responsable de renta fija de Deutsche AWM. Desde Gesconsult, David Ardura, subdirector, también ve que en los tramos largos aún puedan ofrecer algo de recorrido a la baja los bonos periféricos, pero a largo plazo no ve que sea una estrategia sostenible. Sí ve que el comportamiento macroeconómico en Europa vaya a ir mejor de lo esperado, especialmente en España y Alemania. Algo que se reflejará en un repunte de la inflación. Por ello, propone los bonos ligados a la inflación como una alternativa de inversión. Estos activos, hasta el momento poco valorados por los inversores por la tendencia al estancamiento del IPC, vuelven a gozar ahora del favor ante las expectativas de que el consumo reactive la inflación. Y si es una teoría que nos parece sostenible, Ardura recomienda entrar ahora en el segmento, cuando aún están «baratos». 

«Un 27 por ciento de nuestro universo de inversión está en territorio negativo y va a seguir siendo así», apunta Nadine Daniell, directora adjunta de especialistas de inversión en renta fija y crédito euro de Amundi. Su equipo tiene la previsión de que el bono alemán a diez años también entrará en terreno negativo en torno a junio, pero sentencia: «Debemos seguir jugando el juego». En el caso de Amundi, su estrategia se basa en un aplanamiento de la curva del rendimiento. De hecho, reconocen que cada vez entran en bonos de mayor duración, entre 10 y 15 años, y hasta 30 años. En su visión, los bonos siguen siendo una opción para ganar capital, siempre y cuando no se retengan hasta vencimiento. Es por ello por lo que ahora se permiten optar por productos de mayor riesgo: bonos híbridos, financieros, de deuda subordinada, CoCos, etc. Eso sí, «siempre mirando la letra pequeña».
mejor en corporativos 

«La mala noticia es que los bonos van a empeorar antes de que vuelvan a mejorar», afirma Robert Michele, CIO de renta fija internacional de JP Morgan. Ve inútil intentar luchar contra los bancos centrales. Una actitud que, a su parecer, se está traduciendo en una demanda de empresas estadounidenses de entrar en el mercado europeo. Por su parte, ve que la deuda gubernamental es el segmento «más débil» de la renta fija -prevé que el bono español baje a los 75 puntos básicos- y, así, la apuesta de JP Morgan está en los bonos corporativos. 

Una estrategia similar defiende Cristina Martínez, gestora de fondos de renta fija en Ibercaja Gestión. Señala que los fundamentales de las compañías europeas son buenos y que, según los últimos datos de Moody's, la tasa de impago en los bonos corporativos ha bajado al 2,5 por ciento en 2015. En su caso, favorece las emisiones privadas en euros. Gonzalo Ramírez, responsable de renta fija de Tressis, también encuentra valor en emisiones high yield (aquellas por debajo de grado de inversión), como por ejemplo Arcelor Mittal, OHL -«que ha estado castigado y es momento de entrar»-, NH, Ence y en general las automovilísticas. En cuanto a apuestas más fuera de lo común, ve valor en los bonos financieros convertibles y en los CoCos.

Siempre que hablemos de riesgo en renta fija llegan los temores de qué puede pasar ante un susto en el mercado. En el caso de la renta fija, la liquidez, es decir, la capacidad que tenga el tenedor de un bono de encontrar comprador, es un punto en el que los expertos coinciden como tener en mente a la hora de invertir. 

¿Pensar en retener a vencimiento?

«Debemos volver a la mentalidad de que somos inversores, no traders y comenzar a hacernos a la idea de que existe la posibilidad de retener el activo hasta vencimiento», aseveró Robert Michele, de JP Morgan, en defensa de una inversión más selectiva para evitar volatilidad más allá de lo necesario. Precisamente proteger la cartera es de lo que advierte David Ardura, de Gesconsult. Por ello, reconoce que están entrando en emisiones en dólar porque ven que la subida de tipos en Europa aún no se va a dar y, por lo tanto, la divisa norteamericana se apreciará aún más, así como en cupones flotantes porque se verán favorecidos de una subida de tipos en Estados Unidos. 

Sea cual sea la convicción estratégica, Jesús Borrás, de Bankia, considera fundamental no consumir el presupuesto de riesgo de la cartera y disponer siempre de margen para incrementar posiciones donde se vea necesario. «Las políticas adoptadas por los bancos centrales siguen siendo el factor decisivo y por ello seguimos confiando particularmente en una continuidad en la debilidad del euro y la fortaleza del dólar, si bien la intensidad del movimiento en los últimos meses nos hace ser más cautos de forma táctica», afirma el gestor de Bankia Fondos.

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