22 de Abril, 04:33 am

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Andreas Zoellinger, gestor del fondo BlackRock Global Fund European Equity Income

«Sin reformas, el QE por sí solo no va a resolver el problema del crecimiento en Europa»

Gestor de un fondo basado en dividendos, encuentra buenas oportunidades en las aseguradoras, inmobiliarias, «telecos» y medios de comunicación, pero recomienda evitar valores cíclicos como la banca y el sector del automóvil.

Andreas Zoellinger, gestor del fondo BlackRock Global Fund European Equity Income, ya nota que la macroeconomía en Europa esté mejorando, pero nos alerta de que aún estamos en un mundo de bajo crecimiento: bajos tipos de interés, baja inflación y poco crecimiento nominal. Aún así, recuerda que, históricamente, los fondos centrados en las rentas tienden a brillar en estas circunstancias.

Después de la última acción del Banco Central Europeo en enero, ¿cómo valoráis el escenario actual en renta variable europea?

Las condiciones del QE son mejores de las que esperábamos, tanto el términos de alcance como en el hecho de que fija un objetivo sin fecha límite, hasta que la inflación remonte al 2 por ciento. Es un mensaje muy fuerte y proactivo y eleva la credibilidad del BCE. También implica que los tipos de interés permanecerán bajos durante un largo periodo de tiempo. Desde el punto de vista del inversor, la búsqueda del rendimiento seguirá, en un escenario en el que la renta fija está en mínimos históricos. Es una de las razones por las que lanzamos el BGF European Equity Income hace cinco años. Nuestro fondo ahora da una rentabilidad por dividendo neto del 3,8 por ciento, según cifras al cierre de diciembre de 2014. La visión de BlackRock es que los inversores deberían dar el paso de la renta fija a la renta variable en su búsqueda de esa rentabilidad. Obviamente trae consigo más riesgo y más volatilidad, pero las ventajas son un rendimiento más alto, crecimiento del dividendo y una potencial apreciación del capital.

¿Cómo funciona un fondo centrado en dividendos?

En primer lugar, buscamos un flujo de ingresos seguro que pueda creer cada año. Nuestro objetivo es llegar al 110 por ciento del índice de referencia, pero no tenemos un objetivo cada año, sino que el dividendo crezca con el tiempo. En segundo lugar, tenemos un foco muy fuerte en reducir la volatilidad. En tercer lugar, no nos centramos únicamente en lo que haga el índice. Somos conscientes, pero no limitados al índice de referencia. El «tracking error» del fondo oscila entre el 3 y el 8 por ciento. Y por último, aplicamos una estrategia de inversión flexible, en el sentido de que no nos limitamos a acomodarnos en el sector sanitario o de consumo. Nuestro criterio de calidad permanece estable, pero las compañías que puedan responder a ello varían.

Cuando seleccionan valores, ¿qué estrategia se plantean?

En general, nos interesan dos tipos de compañías. Por una parte, que sean empresas con un rendimiento por encima de la media del mercado. Esto también puede significar un mayor riesgo de que los dividendos se rebajen. Por ello, lo más importante es que el rendimiento del dividendo esté seguro. El segundo tipo lo componen compañías de calidad que tengan un rendimiento más bajo que la media, pero con un crecimiento de dividendo muy bueno.

¿Os está siendo difícil encajar ese criterio en el mercado actual?

Encontramos buenas oportunidades en los sectores de aseguradoras, inmobiliarias, telecomunicaciones y el de los medios de comunicación.

¿Qué previsiones manejáis para los próximos meses?

Los mercados seguirán con volatilidad, no hay duda en ello. En general, somos constructivos con la renta variable europea. Vemos un crecimiento del 10 por ciento en los beneficios y la macroeconomía también está mejorando. Los inversores globales aún infraponderan la renta variable europea, así que es un buen punto de partida. Las cotizaciones aún están por encima de la media a largo plazo, pero, en comparación con lo que nos podamos encontrar en renta variable estadounidense o en renta fija, nos sigue pareciendo interesante. Ya estamos notando esta volatilidad y, a medida que avanzamos en el año, sin duda habrá incertidumbre en el lado político de las cosas y en torno a las expectativas de crecimiento. 

¿Cómo estáis preparando vuestra cartera para la volatilidad?

Invirtiendo en compañías de calidad, en empresas que paguen dividendos y que tengan unas cuentas de resultados adecuadas. Deberemos dejar fuera las partes más volátiles del mercado, como las del sector del automóvil y la banca.

Hay una enorme expectación por el QE, pero ¿llega demasiado tarde?

Es cierto que llega significativamente más tarde que al mercado estadounidense, pero, desde una perspectiva neta, debemos verlo como algo positivo. El consenso del mercado está haciendo bien al pensar «de acuerdo, hemos conseguido el QE, pero no vamos a realmente incrementar nuestras expectativas a largo plazo para el crecimiento en este punto». Lo que sí ha conseguido el QE es depreciar la moneda. Esto de por sí es positivo para la renta variable europea. Pero aún estamos monitorizando la situación. Tal vez con un euro más bajo, unos precios más bajos del petróleo podrán derivar en una segunda mitad del año con más consumo.

¿Deberían ser los mercados más escépticos con el resultado del QE?

Los mercados, para ser sinceros, lo están siendo. Si analizamos el consenso actual, así como las rentabilidades de la renta fija -la prima de riesgo alemana está aún en los 35 puntos básicos-, no me están diciendo que los inversores se estén dejando llevar con sus expectaciones de crecimiento.

¿Debe cargar el BCE con todo el peso o tienen también los gobiernos una parte que jugar en todo esto?

Lo que ha conseguido el anuncio del QE es ganarnos más tiempo para que los políticos lleven a cabo las reformas estructurales que son necesarias. Lo que hemos visto en los últimos años han sido señales optimistas de países como España, Portugal e Irlanda y el crecimiento, en definitiva, se ha recuperado. Pero el QE por sí solo no va a resolver el problema a largo plazo del crecimiento que tenemos en Europa. Para ello, necesitamos cambios estructurales; nos urgen programas de infraestructuras. Todo ello se puede llevar a cabo, pero está en manos de los políticos.

¿Nota de momento alguna receptividad por parte de los gobiernos?

Creo que, en general, sí. España y Portugal en definitiva han llevado a cabo sus tareas pendientes en los últimos tres años e Italia está en camino.

¿Y qué pasa con países como Francia o Alemania?

Alemania por el momento está bien. Ya hicieron sus deberes a principios de siglo. En Francia, aún estamos esperando que se lleven a cabo reformas significativas para ser más positivos con su potencial para el inversor.

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