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Crisis en España

Locuras del mercado: la deuda española se paga igual a 5 que a 30 años ¿Por qué?

Patricia Pérez Zaragoza

La rentabilidad en ambos plazos supera el 7,2%, frente al 1,% de Alemania a diez años y el 0,3% a cinco años

El mercado no deja de sorprender con su irracionalidad. Mientras Alemania, Suiza o Finlandia negocian sus bonos a corto plazo en negativo (es decir, los inversores pagan porque les custodien su dinero), la curva de tipos en España ha llegado a invertirse. Ayer por la mañana, los bonos a cinco años daban más rentabilidad que los de diez: en torno a un 7,4%. A partir de siete años, la curva ya está totalmente aplanada y paga lo mismo (ese 7,4%) a cualquier plazo) ¿A qué se debe esta situación? ¿Qué implica?

Los signos que está dando el mercado español a los inversores no barruntan nada bueno. Los movimientos de la curva de tipos españolas anticipan lo peor. Ignacio Victoriano, gestor de renta fija de Renta 4, estima que el hecho de que los bonos a dos y cinco años estén aproximando sus rentabilidades a los de diez años se debe a que el mercado está descontando un "default" (impago del Estado español) y un rescate de nuestra economía.

Ayer, los bonos a cinco años abrían la sesión con una rentabilidad del 7,44%, mientras que los de diez años se negociaban al 7,42%. Tras la apertura alcista del Ibex (que sube a media sesión en torno al 1,8%), la curva se aplanó y el bono a cinco años subió algo de precio (su interés cayó hasta el 7,30%). Pero la tensión se mantiene. Los bonos a dos años se negocian al 6,%, un nivel que supera al de economías como la de Líbano o Sudáfrica, que se están financiando a este plazo al 5 y al 5,9%, respectivamente. Lo lógico y habitual es que el mercado exija más interés a largo plazo que a corto, ya que suele existir más riesgo en las inversiones cuanto mayor sea el periodo al que se preste el dinero.

Guillermo Escribano, director de inversiones de Metagestión, también estima que la única explicación a esta ineficiencia del mercado está en la elevada probabilidad de que España sea intervenida o rescatada por Europa. "De aquí a un mes va a haber intervención para toda la economía española", comenta. En su opinión, no obstante, esto debería ser positivo a largo plazo, ya que supondría conseguir un control fiscal más estricto y una financiación más barata.

La historia se repite

Diego Fernández, director de selección de fondos de A&G, coincide al pensar que no hay más justificación a la actual situación de la curva de tipos de interés de España que la del inminente rescate. "Lo que anticipa el aplanamiento de la curva es que los problemas económicos están en el corto plazo. Descuenta un rescate cercano", señala. Con todo, el experto apunta que el caso español no es una excepción en el mercado.

El aplanamiento que está sufriendo la curva de tipos de deuda española (es decir, que la rentabilidad sea igual sea cual sea el plazo de la emisión) ya ocurrió ante los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal. Según relata Diego Fernández, en estos momentos al Estado le cuesta lo mismo financiarse a siete años que a 30. En todos los plazos intermedios paga en torno al 7,30%. La deuda a tres años paga una rentabilidad muy similar a la de 30, lo que apunta que existe una clara ineficiencia en el mercado. Ignacio Victoriano, de Renta 4, recuerda que esto mismo sucedió con Portugal e Irlanda, que fueron rescatados con sus bonos en torno al 7,5%. Por eso, este experto descuenta que aquí en España vaya a ocurrir algo similar. En Grecia, sin embargo, la curva se aplanó en un nivel mucho más elevado: los bonos a corto, medio y largo plazo se instalaron en el 25%. "En la antesala del rescate, es habitual que se tiendan a equiparar los precios en todos los plazos de la curva", afirma Victoriano. Tras la intervención, sin embargo, lo habitual es que la curva vuelva a la normalidad, con intereses más altos en los plazos más largos.

¿Comprar o vender?

¿Qué hacer en este contexto con la deuda española? Ignacio Victoriano opina que, aunque pueda parecer una oportunidad única para entrar, lo que están aconsejando es no hacer nada, quedarse fuera. "Aunque los plazos cortos son muy atractivos, no estamos comprando. La volatilidad es brutal y la valoración puede ser muy perjudicial", comenta. En cualquier caso, advierte de que algunos clientes sí que están tratando de aprovechar la especial situación del mercado comprando deuda española a corto plazo.

Diego Fernández entiende también que lo más prudente es abstenerse de entrar. Este experto hace hincapié en un dato que inquieta: "Los CDS´s (seguros de impago) apuntan que hay una probabilidad de quiebra para la economía española del 10%, mientras que los bonos a cinco años sitúan la probabilidad en el 43%, es decir, el mercado de deuda desvela un riesgo de impago mayor que el de los CDS´s, lo cual no es buena señal. Es una ineficiencia no habitual", comenta. En general, la inversión de la curva de tipos revela el miedo de los inversores a que el país no pueda hacer frente a sus compromisos de pago. Para Fernández, comprar ahora deuda pública española es una inversión de altísimo riesgo y de igual volatilidad que la renta variable. "Los inversores más optimistas que creen que es una oportunidad única no deben perder de vista que el mercado está diciendo que el "default" no es improbable", concluye.

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