23 de Noviembre, 02:11 am

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Meeting Anual Asesores Financieros

Sobrerregulación y volatilidad, los principales retos de los asesores financieros

Cristina Casillas/Esther García López

'Nuevos horizontes para el asesor financiero' y 'Asesorar en tiempos de volatilidad' fueron las dos mesas redondas celebradas en el evento Meeting Anual Asesores Financieros, organizado por la revista 'INVERSIÓN' en Madrid.

MiFID II aporta mayor transparencia a los inversores pero también complica la labor de los asesores financieros, no solo por la subida de costes y las inversiones que han tenido que acometer sino por tener que dedicar demasiado tiempo a gestionar 'papeleo'. Esta es una de las conclusiones de la primera mesa redonda celebrada en el Meeting Anual Asesores Financieros bajo el título 'Nuevos horizontes para el asesor financiero', en la que participaron Carlos García Ciriza, presidente de Aseafi; Fernando Zunzunegui, socio fundador de Zunzunegui Abogados y profesor de la Universidad Carlos III, y Gonzalo de la Peña, director de Desarrollo de Negocio de Openfinance (BME Inntech).

La mesa estuvo moderada por José Miguel Maté, vicepresidente de EFPA España, que abrió el debate asegurando que la labor de los asesores es ahora «más importante que nunca» y que en los últimos años su trabajo ha estado marcado por la regulación. Principalmente por MiFID II, que según García Ciriza ha supuesto para los asesores subidas en los costes, mayores inversiones y «nos dificulta la labor. No nos lo está poniendo fácil». Y aunque reconoce que la transparencia que aporta es muy positiva, cree que el cliente no está tan protegido como debería a causa de toda la documentación que tiene que rellenar y que «muchas veces firma sin leer».

Una de las propuestas de la directiva que no todas las entidades financieras y asesores están cumpliendo todavía es informar de los costes y gastos que genera el asesoramiento, lo que cubre de opacidad la transparencia enarbolada por ella. Ante este retraso, los supervisores han dado un aplazamiento que, según Zunzunegui, perjudica a las entidades cumplidoras: «Aquellos que se retrasan penalizan a los mejores». No obstante, aún en los casos en que se les informa, «esta información no les llega», asegura. Para lograrlo, «los asesores tienen que informarles en profundidad sobre los datos relevantes de los costes y los gastos porque el cliente está muy interesado en conocerlos». 

Tecnología, llega para quedarse

La importancia que está adquiriendo la tecnología en el asesoramiento fue otro de los temas más debatidos en la mesa, y respecto a su implantación, De la Peña indicó que con ella «queremos ir más rápido de lo que la industria y el cliente pueden ir». Para que los inversores no se pierdan en este cambio aconseja que los asesores tienen que responsabilizarse en explicarles esta transformación. Reconoció que la tecnología llegó para aumentar la productividad de las entidades financieras, pero «ahora es básica, sin ella no se puede cumplir la regulación. Ha venido para quedarse», zanjó.

Respecto a si un algoritmo puede desarrollar el mismo servicio que un asesor, los ponentes fueron tajantes: «Puede asesorar pero no interpretar los sentimientos del inversor», aseguró De la Peña, por ello, «el ganador será aquel que una automatización a la figura de un asesor para dar el mejor servicio».

Cobrar, el gran reto

Además de adaptarse a las nuevas tecnologías, otro desafío de los asesores es cobrar a sus clientes y hacerles ver que tienen que pagar por el asesoramiento. Reto complicado de conseguir para García Ciriza cuando muchos no están acostumbrados a hacerlo. «Hacerles ver que el asesoramiento tiene un gran valor añadido cuesta». Valor que tratan de dar las Eafs mediante su adaptación a los cambios regulatorios y que, según el presidente de Aseafi, les está «resultando caro». Cree que las más pequeñas deberían ganar tamaño para ser más competitivas y esperaba que ese movimiento se produjera antes, pero «no ha ocurrido debido, principalmente, a los egos de sus responsables». 

Uno de los aspectos más criticado por los ponentes ha sido la obligación de preguntar al inversor si quiere invertir en sostenibilidad. «Esto plantea un riesgo sistémico porque es perfectamente válido no optar por la sostenibilidad», apuntó Zunzunegui, y más cuando aún no están definidos conceptos como el bono verde. 

Todos hicieron hincapié en la importancia de aumentar la cultura financiera desde el colegio. «Hay que estandarizar la formación financiera para que el cliente entienda qué productos tienen más o menos costes y más o menos riesgos», aseguro De la Peña. También hablaron sobre las inversiones alternativas que, para García Ciriza, aunque son «interesantes», su peligro radica en que «estamos cambiando activos de bajo riesgo de renta fija por activos ilíquidos y esto es arriesgado». 

De la Peña cerró la mesa destacando la importancia de establecer una relación a largo plazo entre asesor y cliente, ya que «este seguimiento puede generar muy buenos resultados para el inversor».

Segunda mesa redonda: 'Asesorar en tiempos de Volatilidad'

El asesor elimina los ruidos y las distorsiones en el momento de invertir

Desaceleración, la guerra comercial entre Estados Unidos y China o las tensiones geopolíticas en Siria y Turquía son algunos de los ruidos que inundan el mercado. En estos momentos de gran volatilidad el inversor se encontraría perdido si no contara con el apoyo del asesor financiero, una figura que coloca al cliente en el centro. Sobre esta relación, cliente-asesor, se ha debatido en la segunda mesa del encuentro.
Ivonne Pousa, responsable de la zona Norte de Banco Mediolanum, reconoció que el cliente no está preparado para hacer frente a estos episodios de volatilidad por lo que recalcó el papel del asesor que debe conocer sus metas y sueños y diseñar una planificación coherente que incluya horizonte temporal y el vehículo más adecuado para lograrlo. Se trata, en definitiva, de "dejar de lado las emociones, de euforia o cualquier otro tipo de sentimiento, en la toma de decisiones", señaló Pousa. 

"La volatilidad está intrínsica a la inversión" señaló Beatriz Rodríguez, sales manager de Fidelity International, quién recordó una frase de Warren Buffet: "Quien quiera invertir en bolsa debe de estar preparado para perder hasta el 50% de la inversión". 


Pero también hay aspectos donde el cliente debe realizar un cambio. En palabras de Martina Álvarez, directora de ventas de Iberia de Janus Henderson, el inversor español debe modificar el horizonte de su inversión, 18-24 meses, y ajustarla a más medio y largo plazo como ocurre en Europa, que ronda los 5-7 años. Otro aspecto donde tendría que realizar un profundo cambio sería en la diversificación aunque "admitió que la falta de capacidad de ahorro hace que muchos inversores se decanten por un único producto".

Para evitar que la volatilidad y el ruido afecte al inversor, Rodríguez apuesta por productos que ofrezcan rentas periódicas "si tenemos una casa alquilada estamos tranquilos percibiendo ese alquiler, y nos dejamos de preocupar por la evolución del precio de la vivienda". 

La formación como clave

Durante sus intervenciones reiteraron la necesidad de la formación del cliente ya que, como se recordó, el inversor español es muy optimista. "El inversor que espera un retorno del 10% lo hace porque o bien no tiene una formación adecuada o tolera mejor el riesgo", aclaró Rodríguez, mientras que Álvarez hizo hincapié en el problema que genera que nuestro sistema público de pensiones no es sostenible junto a que la capacidad de ahorro sea bajo. "Por eso exigen más expectativas para compensar ambos déficits".

Esta formación no solo se da de asesor a inversor, sino también de gestor a asesor, a través de cursos o vídeos, que permiten conocer mejor los vehículos y las tendencias de inversión. 

La mesa redonda dio también para comentar las nuevas clases de fondos ISR y temáticos, que han surgido como consecuencia de la irrupción de los millennials en el mundo de la inversión. Ante tal oferta, Rodríguez pidió una unificación de estos criterios "no basta con decir que invertimos en la cementara que menos contamina sino especificar que no se invierten en empresas que no cumplen los criterios medioambientales", aclaró. Y es que los nuevos inversores no solo están preocupados por la rentabilidad sino también por el impacto de la sociedad que tienen esas inversiones. Al respecto, los fondos de Janus Henderson estudian el impacto que tienen en los 17 objetivos de Naciones Unidas por un mundo sostenible. 

El papel de las emociones en las inversiones fue el último tema tratado y se volvió a insistir en el papel del asesor a la hora de gestionarlas. Pousa advirtió que el cliente que no tenga un asesor con una relación estrecha le lleva a cometer errores como vender cuando está bajo y comprar en máximos. A Rodríguez le pareció curioso que cuando se planifique un viaje se informe de los vuelos, del idioma...mientras que a la hora de invertir no se haga. Álvarez lo resumió en una sola frase: "El que invierte es humano y, por lo tanto, comete errores", de ahí lo fundamental de esta relación. 

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