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TRAS LA DERROTA DE MACRI Y EL TRIUNFO DEL PERONISMO

El mercado teme el choque de Argentina con el FMI y el contagio a otros emergentes

Mauricio Macri tuvo que pedir un rescate al FMI para contener la fuga de capitales que el año pasado no pudo frenar con sus propios recursos. Una nueva Administración podría forzar la renegociación del acuerdo y eso pone nerviosos a los inversores.

Mauricio Macri ganó las elecciones presidenciales en Argentina en 2015. Su victoria despertó un grandísimo entusiasmo en la comunidad inversora porque ésta pensaba que la ortodoxia económica volvía al país latinoamericano. El Merval, el principal indicador bursátil del país, cerró ese 2015 plano, porque a la celebración del mes de octubre por triunfo de Macri siguió una recogida de beneficios y el gran impacto de la liberalización del tipo de cambio que impulsó el Gobierno entrante. Pero el año siguiente subió un 23% y en 2017, más de un 30%. El entusiasmo inversor llevó a que, a mediados de ese último año, el Gobierno macrista decidiera la emisión de un bono a cien años con un interés del 7,9%. La operación logró una demanda cercana a los 10.000 millones de dólares cuando su objetivo de colocación era de 2.750 millones. Si la estrategia del kirchnerismo fue la del desendeudamiento, la de Macri fue la contraria, animado, posiblemente, por el apetito inversor: Argentina llegó a ser el país más sobreponderado por los gestores en prácticamente todos los activos, tanto en divisas como en bonos y en Bolsa. Pero todo tuvo un límite. Y la diferencia la marcó el año 2018, cuando el país acabó perdiendo el favor de los inversores: como termómetro, el Merval, que se hundió cerca de un 50%. 

En la primavera de 2018 se desató una fuga de capitales de tal calibre que ni con el banco central llevando los tipos de interés por encima del 40% se contuvo. El peso no encontró la estabilidad con los propios recursos del país. Y el Gobierno de Mauricio Macri no tuvo otro remedio que pedir asistencia al Fondo Monetario Internacional. Se le concedieron 50.000 millones de dólares. 

Quizás fue ese momento el que firmó su sentencia de muerte electoral. Porque el argentino es un pueblo muy castigado por el Fondo bajo diferentes administraciones. Y, además, previamente, Macri ya había acometido medidas de ajuste presupuestario (insuficientes, también es verdad, de acuerdo con quienes veían en él a un liberal ortodoxo) que habían generado un gran descontento social. 

La próxima relación con el FMI, la clave principal

La gran incógnita que quizás está detrás del fuerte deterioro de los activos argentinos en la sesión de ayer después de que los inversores hayan leído en el resultado de las primarias un futuro gobierno en que el antiguo jefe de gabinete de los Kirchner, Alberto Fernández, sea el próximo presidente argentino y Cristina Fernández de Kirchner, su vicepresidenta, está en cómo gestionarán su relación con el FMI, si seguirán sus directrices para conservar su apoyo, si romperán con él, o si abrirán un conflicto con él. 

Néstor Kirchner, en 2005, decidió pagar anticipadamente la deuda que tenía con la institución para emanciparse de su control.

La fuerte caída del peso, de alrededor de un 20% cuando escribimos estas líneas, la pérdida de valor de los bonos (el famoso bono a cien años de Macri cotiza a la mitad de su precio de emisión) y la caída del precio de los seguros contra el impago anticipan que los inversores esperan algún tipo de 'default', es decir, una renegociación de la deuda, y también del acuerdo al que Macri llegó con el Fondo Monetario Internacional, que previsiblemente sería poco compatible con la filosofía de la izquierda peronista que llegaría a la Administración argentina el próximo diciembre siempre que gane en los comicios de octubre. El resultado del domingo hace pensar que lo tendrá fácil y que podría hacerlo incluso sin necesidad de una segunda vuelta. En particular, los seguros contra el impago, los CDS, descuentan una probabilidad del 75% de que Argentina llegue a suspender el pago de la deuda en algún momento de los próximos cinco años. 

Los analistas no son optimistas con Argentina y su próxima relación con los mercados financieros y los inversores. "Va a ser un periodo extremadamente duro para los activos argentinos", afirma en declaraciones a Bloomberg Marcin Lipka, de Cinkciarz. "Sin una moderación de los Fernández y teniendo en cuenta la creciente previsión de otro choque con el FMI, no descartaría que el peso pudiera alcanzar el nivel de 100 respecto al dólar en los próximos doce meses", añade Lipka. El tipo de cambio ayer marcó mínimos en el nivel de 59 pesos por dólar. 

La clave para muchos analistas, pues, está en el tono en que Alberto Fernández vaya manifestándose en los próximos días respecto a su relación con el Fondo Monetario Internacional. O en que vaya presentando un equipo económico creíble. 

Contagio al resto del mundo emergente

La comunidad inversora no está preocupada únicamente por Argentina. La delicada situación que atraviesa el país tras el terremoto electoral puede provocar réplicas en el resto del mundo emergente. De hecho, en la sesión de ayer, todas las principales monedas de ese grupo de países, a excepción de las de Europa del Este, cayeron. En mayor dimensión, las latinoamericanas, pero también el rand sudafricano y la lira turca, porque se asume que estos dos últimos países comparten con Argentina una gran debilidad: el déficit por cuenta corriente, es decir, la dependencia de capitales del exterior. La buena noticia es que, a diferencia de otras crisis emergentes, ésta pilla con la Reserva Federal norteamericana bajando los tipos de interés, lo que siempre es un aliado para estas economías. 

Los analistas de Fidelity comentan que el riesgo de contagio a otros países emergentes es significativo a muy corto plazo. Pero consideran que, a medida que vayan pasando los días, el impacto debería ir reduciéndose. Y, además, opinan que emisiones de buenas empresas argentinas realizadas en moneda fuerte podrían resultar buenas oportunidades de inversión.

Los expertos de Pimco también prevén contagio a corto plazo, que puede verse magnificado, dicen, por los escasos volúmenes que se negocian en el mes de agosto.

De todas maneras, los mercados emergentes no venían de un contexto muy fuerte: la semana pasada los ETFs (fondos cotizados) especializados en sus activos registraron una salida de flujos récord.

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