21 de Noviembre, 09:13 am
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ANIVERSARIO DE LA CAÍDA DE LEHMAN BROTHERS

Europa: ¿El nuevo momento Lehman?

Andrew Fraser (Aberdeen Standard Investments)

El candidato más probable para protagonizar el próximo "momento Lehman" está en Europa

En cierta forma, la respuesta regulatoria en los años posteriores al colapso de Lehman Brothers ha sido un éxito. Los días de balances dinámicos que perseguían beneficios desmesurados sobre un delgadísimo capital se han acabado y han sido sustituidos por un mantra de prudencia y una estrategia de crédito a pan y agua para la economía real.

Sin embargo, una gran parte del puzzle regulatorio nunca se completó y esto es preocupante. Muchos bancos europeos son todavía susceptibles a defectos fatales que fueron expuestos cuando el continente se enfrentaba a su propia crisis. La crisis de deuda soberana europea empezó con el colapso de la economía griega y sus bancos, y se expandió hacia Italia, España, Irlanda y Portugal. El ojo del huracán era un peligroso vínculo entre la suerte de algunos países y su bancanacional. Los costes de financiación de algunos países frágiles y sus bancos débiles se movieron en tándem y ambos fueron arrastrados en un círculo vicioso hacia la insolvencia.

En mayo Italia demostró, como si fuera necesario, que el círculo vicioso sigue todavía activo. Los costes de financiación de los bancos italianos y los bonos soberanos repuntaron al unísono ante los temores sobre cuál sería el siguiente paso de los políticos populistas del país. Los bancos del país poseen alrededor del 40% de todos los bonos soberanos. Los costes de financiación de ambos siguen moviéndose en tándem.

La solución más simple para romper este círculo vicioso sería incrementar los costes -a través de requisitos de capital- de los bancos locales para mantener sus bonos soberanos o imponer límites más estrictos a su exposición a este activo. Esto implicaría un aumento de los requerimientos de capital que los bancos necesitan para poseer deuda soberana y así proteger los balances en momentos de crisis soberanas. Hacer esto forzaría a los bancos europeos a repensar el tamaño de su exposición y concentración en un solo activo. Por otra parte, también puede alentarlos a tener un conjunto diverso de bonos soberanos para que puedan soportar mejor los movimientos bruscos en los rendimientos de los bonos de cualquier país.

Esto no será algo que pueda conseguirse fácilmente. Determinar qué requisito de capital sería necesario no sería fácil por la forma en que es percibido el riesgo soberano. En épocas normales, los inversores apenan son conscientes de él; en momentos de estrés, entran en pánico y ningún coste parece reflejar su percepción de riesgo rápidamente cambiante. Esta es una de las razones por las que el círculo vicioso es tan nocivo: los inversores están relajados con respecto a la deuda soberana hasta que dejan de estarlo, y entonces entran en pánico.

Muchos de los bancos de la región no tienen un acceso rápido al capital necesario por lo que necesitarían levantarlo. Esto podría implicar la reducción de su cartera de bonos soberanos. Mientras que esto reduciría su exposición de forma definitiva y constituiría algo potencialmente positivo, un escenario en el que un gran número de bancos estén vendiendo sus carteras de bonos soberanos generaría un riesgo de venta forzosa e inestabilidad en los mercados de bonos.

También se plantea la cuestión de quién compraría los bonos. El BCE, de lejos el mayor comprador de deuda soberana europea, está retrocediendo en el mercado conforme diseña el final de su programa de QE.

Dar tiempo a los bancos para que cumplan con esos nuevos requisitos ayudaría a mitigar esos riesgos a corto plazo. Esos periodos de transición deben ser estudiados detenidamente. Si son muy cortos, entonces el mercado comenzaría de forma inmediata a poner en precio los requerimientos de capital. Pero las autoridades de Basilea han demostrado que pueden trabajar si todo se calibra de forma apropiada.

Ciertamente, el propósito general de incrementar las necesidades de capital para la exposición a la deuda soberana es posible. Bélgica fue el primer país europeo en aplicar una ponderación del riesgo a los bonos soberanos en 2014. Esto derivó en un aumento de los activos ponderados por riesgo de 4.400 millones de euros en el mayor banco belga, KBC.

Suecia introdujo su propia legislación, que exige a sus bancos aplicar ponderación de riesgo a la exposición a deuda soberana y municipal en 2017. Esto añadió 9.000 millones de coronas suecas en activos ponderados por riesgo a SEB, el mayor banco sueco.

En última instancia, los intentos de romper el círculo vicioso se han topado con diferencias políticas en lugar de con retos en la práctica. Se suponía que la unión bancaria Europea acabaría con el círculo vicioso y prevendría de una nueva crisis de deuda soberana en la región.

Sin embargo, ha caído sumida en el desacuerdo sobre cómo deben ser repartidos los riesgos entre los miembros de la Unión Europea y sigue incompleta. Esto debería preocuparnos ya que el populismo continúa su lento avance en Europa e Italia ha demostrado a qué velocidad las sacudidas de un partido populista puede poner de nuevo sobre la mesa al círculo vicioso. Si está buscando el próximo "momento Lehman", vigile Europa.

Andrew Fraser es Head of Financial Credit Research Aberdeen Standard Investments

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