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MERCADOS INTERNACIONALES

Primer año de Macron: más feliz en los mercados que en la calle

La bolsa francesa celebra lo que trabajadores y estudiantes protestan con huelgas y manifestaciones. Los analistas creen que la bonanza en el Cac 40 debería continuar incluso si el presidente galo no logra sacar adelante toda su agenda.

Hace un año Europa respiraba aliviada con la derrota de Marine Le Pen y la victoria de Emmanuel Macron. Pero el presidente francés llega a la efeméride en horas bajas: el 55 por ciento del país desaprueba su gestión, de acuerdo con una encuesta de Ipsos, y el descontento y la conflictividad social son muy altos, con los ferroviarios protagonizando huelgas continuas entre abril y junio, así como los trabajadores de Air France, que se han llevado por delante a su consejero delegado, a los que hay que añadir a unos estudiantes en pie de guerra por su reforma en el acceso a la universidad. Los mercados, sin embargo, siguen dándole su voto de confianza: desde que Macron ganó las elecciones, el Cac 40 sube cerca de un 2 por ciento, frente al 2,6 por ciento que baja el Eurostoxx 50 y al casi 9 por ciento que cae el Ibex-35. En este 2018, el selectivo francés ha ganado un 4 por ciento, frente al 1,72 que avanza el paneuropeo y al 1 por ciento que se anota el español. 

¿A qué obedece ese diferencial? Bertrand Puiffe, de Fidelity, comenta que algunas reformas (las bajadas de impuestos a las empresas y las inversiones no inmobiliarias, la mayor facilidad para despedir y contratar, la reducción del gasto de la Administración o la apuesta por la digitalización) ya están dando frutos: la confianza empresarial está en máximos desde 2012, el paro ha bajado desde el 10 al 8,6 por ciento, la creación de empresas ha crecido un 30 por ciento y el déficit se ha estrechado desde el 3,4 de 2016 hasta el 2,6 por ciento. 

«Las reformas, positivas para los negocios, son un factor de apoyo para las compañías francesas: por ejemplo, la reforma de la legislación laboral adoptada en septiembre de 2017 (más flexibilidad para los empleadores) ha tenido un impacto positivo inmediato para las compañías cíclicas o que atraviesan procesos de reestructuración. Reducir los costes laborales mantuvo los beneficios para los sectores domésticos con gran intensidad de mano de obra», añade Pierre Nebout, de Edmond de Rothschild. 

Todo ello, según Xavier de Buhren, de Mirabaud Gestión AM, ha llevado a que haya mejorado la percepción de Francia. 

Lucas Maruri, de Gesconsult, señala que, sí, han mejorado las expectativas de Francia, pero recuerda que la ejecución de la agenda reformista se enfrenta a dificultades porque la lucha social puede frenarla. De todas maneras, no atribuye la buena marcha de la bolsa francesa sólo a la cuestión política, sino que cree que ha influido la salud de la economía de la zona euro. 

De Buhren también apunta que la mejor evolución de Francia respecto a otros mercados europeos se debe a que es un mercado menos dependiente del comercio internacional que, por ejemplo, Alemania o la misma España, y está mucho más ligado a la recuperación de la propia zona euro. De Buhren añade que la composición sectorial del Cac ha ayudado: el sector petrolero pesa un 11 por ciento en el índice y Total ha subido un 17 por ciento, mientras que el sector del lujo pondera un 10 por ciento y LVMH ha ganado un 27 por ciento y Kering, un 67 por ciento.

¿Qué esperar ahora? 

¿Seguirá haciéndolo bien el mercado francés? De Buhren cree que sí, porque, aunque el descuento con que cotizaba ha desaparecido, las valoraciones siguen siendo aceptables; además, entre abril y junio las empresas pagan dividendos, lo que suele ser bastante constructivo para las acciones; asimismo han acompañado los resultados y las empresas se muestran cómodas para el resto del año; y la economía francesa está en una fase más temprana de la recuperación que Alemania o España, lo que implicaría que tendría más tiempo de bonanza por delante. En este sentido, Puiffe señala que con las bajadas de impuestos de Macron, los beneficios empresariales podrían acelerar y registrar un crecimiento mayor que la media europea. Y si las bolsas terminan subiendo, a la larga, lo que los beneficios, ello le daría más potencial al Cac que a la media de índices del Viejo Continente. 

No hay que olvidar que los índices en los que cotizan las pequeñas y medianas empresas han subido más que el selectivo Cac 40. Nebout explica que en un 2017 marcado por un mejor entorno económico y un rebote de los beneficios empresariales sin que hubiera una recuperación real de la inflación, las acciones 'growth', sobre todo las pequeñas, tuvieron un mejor rendimiento. Pero éstas, en su opinión, ahora tienen valoraciones altas. «El regreso de la volatilidad y las perspectivas de un aumento en los tipos de interés deberían ser propicios para un rendimiento superior del estilo 'value' y las grandes empresas», añade Nebout. Aunque Puiffe opta por las pequeñas y medianas compañías domésticas, que se benefician más de las reformas. Y por las compañías con exposición más doméstica también apuesta Xavier de Buhren, incluyendo a las industriales, así como a las compañías tecnológicas. 

Para Nebout, las mejores opciones están en los sectores que pueden sacar partido del crecimiento de la zona euro y se inclina por los actores más sólidos del sector bancario; por el sector de la construcción, por su elevada visibilidad en la cartera de pedidos y el apoyo del proyecto Greater Paris; y por el de los servicios tecnológicos, ante la necesidad de digitalizar toda la economía. 

Si al menos en parte la bolsa francesa lo ha hecho bien por la expectativa de reformas muy pro-mercado en un país tradicionalmente reacio a ellas, ¿existe riesgo de recortes si alguna no sale adelante, si los ferroviarios ganan la batalla en un conflicto que se ha convertido en un pulso de gran poder simbólico entre Macron y los sindicatos? Maruri cree que podría haber una corrección si los inversores ven frustradas sus expectativas, pero no un cambio estructural. Porque, como señala, «el mercado es consciente de que Francia es difícilmente reformable». 

En todo caso, Francia pesa un 20 por ciento en el fondo de renta variable europea de Gesconsult. Bien es verdad que esa exposición es cuidadosa y está compuesta por compañías más ligadas a la economía global que a la doméstica francesa, que puede sufrir por la conflictividad social. Sus principales posiciones son, en el sector automovilístico, Renault, Valeo y Michelin; en el de la construcción y auxiliares, Saint Gobain, Vinci o Tarkett; además de químicas, como Air Liquide y Arkema; aunque su favorita es la petrolera Total.

El peso de Francia en el fondo europeo de Mirabaud también se acerca al 20 por ciento. La compañía que conservan desde sus inicios es Bouygues, a la que han ido sumando Savencia (en 2016), Renault (en verano de 2017) o Carrefour (recientemente).

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