12 de Diciembre, 03:01 am
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MERCADOS INTERNACIONALES

Invertir en Brasil y México en pleno año electoral

Los dos gigantes latinoamericanos, México, el 1 de julio, y Brasil, el 7 y el 28 de octubre, celebran elecciones este año. En ambos casos, los comicios despiertan gran interés. En el caso de México, por la alta probabilidad de victoria del izquierdista Andrés Manuel López Obrador (AMLO); en el de Brasil, porque el candidato favorito en las encuestas, Lula, está en la cárcel. Si los dos países coinciden en la cita electoral, no ocurre lo mismo con el comportamiento de sus bolsas: mientras el Bovespa, el indicador brasileño, sube un 10 por ciento este año, el Mexbol, su comparable mexicano, cede un 2 por ciento hasta el 11 de abril. 

¿A qué obedece la buena marcha de la bolsa carioca? Chetan Sehgal, gestor del Franklin Templeton Emerging Markets Equity, explica: «El PIB de Brasil creció en 2017 después de dos años seguidos de contracción, apoyado en la fortaleza del sector agrario y del aumento del gasto de los consumidores. Al mismo tiempo, la inflación domesticada ha permitido al banco central recortar los tipos de interés hasta un mínimo histórico para apoyar a la economía. Las reformas han progresado en áreas como el mercado laboral, aunque el Gobierno falló en sacar adelante la reforma del costoso sistema de pensiones». «La confianza ha rebotado desde niveles bajos, y la recuperación económica y las reformas deberían continuar favoreciendo un sentimiento positivo y mejorar las expectativas de largo plazo de la evolución del beneficio por acción», añade Sehgal. 

Pero no hay que olvidar la cuestión política a la hora de evaluar la subida de las acciones brasileñas. Alan Ayres, gestor de Schorders, que reconoce la importancia de la fuerte recuperación, apunta que los recientes acontecimientos políticos aumentan la probabilidad de que un candidato centrista gane popularidad de cara a los comicios.

Volatilidad en Brasil

Ayres también reconoce, pese a todo, que los próximos meses pueden ser volátiles en Brasil dado que aún persiste mucha incertidumbre respecto a cuáles pueden ser los candidatos con más probabilidades de ganar las elecciones. Actualmente, apunta Ayres, existen muchos candidatos potenciales y las diferencias entre ellos respecto a las políticas que proponen son bastante grandes. 

Ilan Furman, gestor de Columbia Threadneedle, que coincide en que la incertidumbre alrededor de las elecciones provocará volatilidad de corto plazo, señala también: «Sin embargo, es importante reconocer que la actual Administración brasileña ha empezado una serie de reformas para situar a Brasil en una senda de sostenibilidad fiscal y para reparar las compañías propiedad del Estado. Dado el fondo económico positivo, creemos que estas tendencias deberían continuar al margen de la identidad del líder».

Roberto Ruiz-Scholtes, de UBS, añade que al reciente mejor aguante de la bolsa brasileña ha contribuido el encarcelamiento de Lula, porque no hay otro candidato claro en el seno del Partido de los Trabajadores (PT) y coincide con Ayres en que ello eleva la probabilidad del triunfo del centro-derecha (por ejemplo, un Henrique Meirelles, que según Sailesh Lad, de AXA IM, parece que el mercado empieza a descontar que podría terminar presentándose a las elecciones por el partido del actual presidente, Michel Temer). Pero Ruiz-Scholtes añade que hay riesgos insuficientemente percibidos e insuficientemente recogidos en el mercado: bien que de los comicios resulte un parlamento fragmentado, bien que gane en popularidad el ultraderechista Jair Bolsonaro, líder del Partido Social-Liberal, favorito en las encuestas si descartamos al PT de Lula. Bolsonaro es un «mini Trump a la brasileña», como lo califica Francesc Balcells, de PIMCO. 

Aunque no está del todo claro que Lula no pueda ser candidato del PT, su muy cuestionado encarcelamiento, según 'The Economist', puede ser interpretado por sus seguidores como una venganza política y ello puede dañar la legitimidad de las elecciones. 

Para Balcells, gestor de PIMCO, si el mercado brasileño está aguantando mejor en este escenario que México es porque las elecciones cariocas son más tarde y los inversores están aún más centrados en México. También, por el mayor desconocimiento que tiene el mercado sobre los candidatos. Y porque ha estado centrado en la liquidación del candidato más popular del PT. Además destaca otros factores positivos macro, como la corrección de desequilibrios internos, como la inflación, o externos, como la balanza de pagos.

Decisivas reformas 

En todo caso, Ruiz-Scholtes señala que el riesgo de verdad al que se enfrenta Brasil es a que termine no saliendo adelante la reforma de las pensiones, puesto que ello situaría al país en una dinámica fiscal insostenible. Desde Solunion, señalan que en Brasil las perspectivas a medio plazo se ven comprometidas por una parada en las reformas. Y añaden: «El capital político sigue siendo demasiado limitado para aprobar políticas transformadoras. Finanzas públicas, proteccionismo -Brasil es el país con el mayor número de aranceles por encima del 10 por ciento- y la burocracia siguen pesando sobre los resultados económicos». 

Lad advierte de que la agenda de reformas se ha retrasado por parte del Gobierno de Temer y de que la presión para que se aprueben ha aumentado. Avisa de que un Gobierno de Lula o de Bolsonaro las haría menos probables. «Los fundamentales se deteriorarán rápidamente sin estas reformas y el mercado y las agencias de calificación creo que no tendrán miedo de dar a conocer sus pensamientos», sentencia Lad. 

Los analistas apuntan que habrá volatilidad en Brasil. ¿Cómo la harán frente? Sehgal señala que la incertidumbre puede crear oportunidades de compra y añade que ha tomado posiciones en compañías que saldrán fortalecidas debido a una más alta concentración de jugadores, reducción de costes y una mejor posición financiera de los agentes económicos. Menciona la banca comercial y empresas de consumo. Pero insiste en que se mantendrá vigilante sobre la cuestión política. 

Ilan Furman explica que mantienen una actitud constructiva: «Como inversores a largo plazo con foco en la calidad, buscamos líderes de mercado capaces de sostener y acelerar su crecimiento. Buscamos invertir en compañías que pueden beneficiarse del momentum doméstico y con crecimiento secular de largo plazo, como los pagos digitales y la tecnología». 

Lad apunta que en sus carteras ha tenido una fuerte exposición a Brasil, tanto en deuda soberana emitida en moneda fuerte, como corporativa. En bolsa, en 2015 tomó posiciones en compañías exportadoras del sector papel, metales y mineras, que no se veían afectadas por la debilidad de la economía local. Actualmente, no ha alterado de forma significativa su exposición a este mercado, pero ha rotado hacia nombres más domésticos, para aprovechar la más fuerte demanda interna. 

Alan Ayres añade que en su fondo latinoamericano Brasil está ligeramente infraponderado y explica que ahora no está cambiando esa posición. Precisa que le gustan las acciones que deberían sacarle partido al entorno actual de bajos tipos de interés e inflación y de la recuperación económica. Así, sobrepondera compañías de distribución, valores financieros no bancarios y promotores inmobiliarios. Además, le gustan, selectivamente, compañías participadas por el Estado y las 'utilities'.

Mientras, Alejandro Varela, de Renta 4, ha estado sobreponderado en Brasil, pero ahora está reduciendo posiciones a favor de México por una cuestión de valoración. En el mercado carioca mantiene Petrobras y Embraer.
Gonzalo Cuadrado, gestor del EDM Latin America Equity Fund, señala dos compañías brasileñas: BR Malls, el operador de centros comerciales más grande de América Latina, con una historia de crecimiento y gestión rentable; y Kroton, una de las mayores organizaciones privadas de enseñanza en Brasil, un sector importante para su desarrollo a largo plazo, ligado al crecimiento de la población y de la clase media. 

En renta fija, Balcells explica que su firma tiene una posición neutra en Brasil. No cree que sea un mercado ni para estar corto ni para estar largo. Por varias razones: en su opinión, aunque la curva está muy empinada, no ofrece atractivo; además, el riesgo político no está puesto en precio; y en términos de política monetaria, los tipos de interés oficiales ya están en mínimos históricos. 

México ya cotiza los riesgos

Si Varela señala que en bolsa prefiere México a Brasil, a Balcells le pasa lo mismo con la renta fija. Éste argumenta que el riesgo político ya está en precio dado que los tipos del diez años en el secundario, en el 7,60 por ciento, presentan una prima muy grande sobre la inflación, ahora en el 5 por ciento, y ello pese a que el riesgo crediticio es muy bajo (México tiene ratings de entre A y BBB+). Por tanto, cree que el castigo que ha sufrido la deuda mexicana constituye una oportunidad de entrada, debido también a que su banco central ha completado el ciclo de subidas de los tipos, mientras que el Banco de Brasil está justo en el punto opuesto. Además, la divisa mexicana presenta una excesiva volatilidad, que muestra que el mercado está nervioso por una posible victoria de AMLO. Aunque Balcells opina que éste no es el mayor riesgo político al que se enfrenta México: sería más peligroso que EE.UU. se saliera del NAFTA, puesto que, en su opinión, en el país hay una tecnocracia establecida que limitaría cambios en materia monetaria y fiscal y además ha percibido mensajes «market friendly» en AMLO. Balcells confía en que la renegociación del acuerdo de libre comercio se resolverá bien, lo que unido a que el riesgo electoral está ya recogido, convierten al país en una oportunidad. 

Varela señala como factor positivo a corto plazo que la renegociación del NAFTA tenga lugar antes de la cita electoral, lo que podría llevar a una fuerte subida antes de los comicios. Ello sería bueno, además, según Ruiz-Scholtes, ya que es posible que AMLO gane sin mayoría suficiente para negociar con EE.UU. esta cuestión. 

Pero Ruiz-Scholtes señala que observa una peor dinámica económica en México -cree que no está aprovechando el crecimiento global y que los tipos son más altos de los que requeriría la economía- que en Brasil y por eso prefiere el mercado carioca. 

Alan Ayres comenta que si bien el mercado mexicano ya lo ha estado haciendo peor que el resto de emergentes, esta evolución podría seguir en los próximos meses. El candidato líder en las encuestas podría cambiar o revisar algunas de las actuales políticas públicas, argumenta, por lo que el mercado ya ha empezado a poner en precio esa incertidumbre. «Un cambio de gobierno podría retrasar la inversión privada mientras las nuevas políticas se ponen en marcha y frenar la inversión pública mientras el nuevo equipo de Gobierno toma el poder», añade Ayres. 

Sehgal, optimista, destaca del mercado mexicano que las previsiones macro son estables y las valoraciones de las acciones se encuentran por debajo de sus medias históricas. Además, señala su buena posición tanto geográfica como económica en la cadena de suministro a EE.UU., por lo que prevé que en este entorno puede incrementar sus exportaciones. También valora las reformas realizadas en los últimos años, como la del mercado laboral, la ruptura de los monopolios o la apertura del sector eléctrico y energético. Con ello, concluye: «Al margen de cuestiones de corto plazo, creemos que México aún sigue siendo un lugar atractivo para invertir». 

Ilan Furman señala que la volatilidad que pueda haber en México puede crear oportunidades para inversores a largo plazo como lo es él. 

Alejandro Varela apunta que está invirtiendo en el sector de la distribución mexicano. Además, le gusta Rassini, fabricante de piezas para la industria automovilística.

Como acción destacada de las posiciones de Gonzalo Cuadrado, Vesta, que se dedica al desarrollo y alquiler de naves industriales para las complicadas necesidades de las cadenas de suministros industriales.

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