20 de Febrero, 22:34 pm

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MERCADOS

Turbulencias en las Bolsas: prudencia si quiere buscar ya oportunidades

Los temores a un repunte de la inflación que acelere las subidas de los tipos de interés han hecho temblar a los mercados en la última semana. Los expertos confían en que los buenos fundamentales se hagan valer y las acciones retomen su senda alcista.

El año comenzaba con muy buenos augurios y enero fue extraordinario. Ello, hasta que los inversores comenzaron a poner en precio unas expectativas de inflación y tipos de interés algo más altas alentados por unas autoridades monetarias algo menos complacientes de lo habitual. Lo que al principio pareció ser un ajuste mesurado a esos nuevos pronósticos se convirtió en una fuerte sacudida en Wall Street tras la publicación, el viernes, 2 de febrero, de un informe de empleo que superó expectativas en creación de puestos de trabajo y, sobre todo, en la subida salarial. Coincidió con el relevo al frente de la Reserva Federal: Janet Yellen dejaba su puesto en manos de Jerome Powell, lo que elevó la incertidumbre. El Dow Jones sufría el pasado lunes su mayor caída en puntos de la historia y el más importante descenso en porcentaje desde 2011. El jueves reincidía y entraba oficialmente en corrección, al acumular un retroceso del 10%.

Aunque en las caídas bursátiles de los últimos días han intervenido otros elementos. «Es importante recordar que era sólo cuestión de tiempo que se produjera esta corrección. Los mercados financieros han estado mortalemente tranquilos durante mucho tiempo y esto nunca iba a durar», afirma Andrew Milligan, de Aberdeen Standard Investments. Rosa Duce, economista jefe de Deutsche Bank en España, también señala que el entorno de tan baja volatilidad era proclive a dar paso a momentos de pánico puntuales. Esa tan baja volatilidad se más que duplicó en un día, el lunes, en su mayor subida histórica. Para Matt Siddle, de Fidelity, «estos movimientos sirven para recordar que estamos en la parte final del ciclo», y para Natalia Aguirre, de Renta 4, es lógico que estos vaivenes se vayan intensificando a medida que los bancos centrales van retirando liquidez. Máxime cuando las valoraciones habían alcanzado en algunos casos, sobre todo en Estados Unidos, niveles muy exigentes tras subidas muy importantes, durante mucho tiempo y prácticamente sin descanso. La tentación de recoger beneficios era muy grande.

La dimensión del recorte ha sido mayor, según Roberto Ruiz-Scholtes, de UBS, por las ventas forzadas de los sistemas de inversión automatizados, de las estrategias robotizadas de paridad de riesgos o con objetivo de volatilidad, que retroalimentan las caídas. 

Por todo ello, hay dos primeras coincidencias entre los analistas cuando hablan de estos recortes: la corrección es sana, saludable, y se ha producido usando un factor como excusa, ya que se esperaba tanto que la inflación (controlada) hiciera acto de presencia como que los bancos centrales fueran poco a poco normalizando su política monetaria. 

No cambia la tendencia

«Podríamos dudar entre si éste es un cambio de tendencia en las Bolsas o si es sólo una corrección dentro de un ciclo alcista y nos inclinamos por lo segundo, por que es una toma de beneficios después del fuerte arranque de año partiendo de unas valoraciones de 2017 que ya eran exigentes», reflexiona Natalia Aguirre. «Para considerar el fin del mercado alcista hace falta que el diferencial de rentabilidad a vencimiento de la deuda empresarial respecto a la del Estado aumente significativamente y una caída a plomo de indicadores económicos», añade Luca Paolini, de Pictet AM, aludiendo a elementos que no están sobre la mesa. «Las correcciones de mercado severas y particularmente preocupantes generalmente van de la mano de una recesión económica y una disminución significativa de los beneficios corporativos. El entorno económico actual, sin embargo, es bastante diferente», añade Samy Chaar, economista jefe de Lombard Odier. 

Lukas Daalder, de Robeco Investment Solutions, apunta que una de las principales características de estas ventas es que son de acciones (generalizadas, eso sí). «Normalmente uno esperaría que todos los activos de riesgo, incluidos los bonos de alto rendimiento y la deuda de los mercados emergentes, también se vendieran, pero las pérdidas en estos activos han sido pequeñas», explica Daalder. Y como señala Aguirre, los refugios no se han visto muy beneficiados por las caídas. Como añaden los expertos de Bank of America Merrill Lynch Global Research, hay pocas señales de pánico en el mercado general: aunque el Vix aumentó para las acciones americanas, no se ha visto un incremento tan importante en los tipos de interés, en el mercado de divisas o en el oro.

Pero el viernes a última hora la situación amenazaba con cambiar: los tipos del 'high yield' comenzaban a tensarse, al igual que los de la deuda latinoamericana, contagio que al principio Daalder no atisbaba. 

En cuanto a la economía, según Rosa Duce, sigue siendo favorable para la renta variable: el alto crecimiento, en especial en EE.UU., sigue presente, así como la solidez de los resultados empresariales, o la reforma fiscal, que permitirá tomar decisiones empresariales que favorezcan a los inversores. Además, considera poco probable que el nuevo presidente de la Fed, Jerome Powell, lleve a cabo una política monetaria muy agresiva que pueda llevar a la economía a una recesión en los próximos doce meses. Por último, aunque han subido las rentabilidades de la deuda, en términos relativos, en su opinón, los retornos siguen siendo muy bajos en comparación con las Bolsas. «Mientras la trayectoria de crecimiento global sea sólida, las condiciones financieras sigan siendo favorables y las empresas generen beneficios, los mercados pueden volver a sincronizarse con los fundamentales subyacentes», añade Chaar. 

Pero hay que vigilar todas estas cuestiones, sobre todo las señales que el comportamiento de los activos financieros envía, porque, como advierten desde Bank of America Merrill Lynch Global Research, si los descensos bursátiles derivan en un amplio y sostenido deterioro de las condiciones financieras, aumentaría la preocupación tanto sobre las consecuencias de la inestabilidad como respecto al escenario que pueden estar recogiendo las turbulencias que estamos viendo. La firma estadounidense no le da demasiada importancia al movimiento bajista de las Bolsas... de momento. 

La conclusión que se deduce de estas ideas es que ésta puede ser una oportunidad de compra a mejores precios. Aunque no hay que ir tan rápido. En la semana que dejamos atrás ha habido rebotes para caer hasta niveles más bajos que los previos. De ahí que por ejemplo Daalder avise de que él aún está sentado en el banquillo «dada la naturaleza impredecible de lo que puede suceder en las próximas semanas». La opinión de Óscar Germade, de BNP Paribas Personal Investors, avala esta estrategia: comenta que después de repuntes tan fuertes de la volatilidad el mercado suele tardar en estabilizarse. Además, no descarta que pueda caer más. Y afirma que de estos procesos, normalmente, no se sale en 'V'. De ahí que, al inversor que quiera comprar, le avisa de que es mejor hacerlo con vistas a los tres o seis próximos meses, pero no al más cortísimo plazo. 

Pero hay que vigilar todas estas cuestiones, sobre todo las señales que el comportamiento de los activos financieros envían, porque, como advierten desde Bank of America Merrill Lynch Global Research, si los descensos bursátiles derivan en un amplio y sostenido deterioro de las condiciones financieras, aumentaría la preocupación tanto sobre las consecuencias de la inestabilidad como respecto al escenario que pueden estar recogiendo los movimientos que estamos viendo. La firma estadounidense no le da demasiada importancia al movimiento bajista de las Bolsas... de momento.

Ruiz-Scholtes prevé un proceso en zig-zag y no descarta que se toquen niveles más bajos. Por eso Natalia Aguirre aconseja esperar de momento hasta que la volatilidad se calme, aunque ello no debe impedir que se vayan identificando posibles oportunidades. En este sentido, Paolini apunta, también prudente: «El crecimiento económico y el endurecimiento global de la liquidez sugieren una posición neutral en renta variable. En caso de debilidad adicional, estamos listos para añadir exposición a acciones, si bien tácticamente». 

Niveles clave del Ibex-35

Hablando de niveles, Ricardo Torrella, de Gesinter, opina que los 9.500 puntos son buenos para comprar el Ibex, así como los 3.300 del Eurostoxx. Según Luis Lorenzo, de Dif Broker, los 9.650 puntos son muy importantes para el selectivo. Si se perforan a la baja, puede caer hasta los 9.250-9.200. En su opinión, un rebote, para ser mínimamente fiable, debe llevar a cerrar el hueco que se abrió en los 10.000 puntos. Y para ser más seguro, debe propulsar al selectivo por encima de los 10.350-10.400 puntos.

¿Durarán mucho las turbulencias? Para Chaar, «el episodio actual debe ser de corta duración, a pesar de que movimientos de tal magnitud en los mercados son angustiosos para los inversores». Y en ello coinciden los expertos de Banca March: «Este tipo de caídas suelen producirse de manera brusca, pero históricamente son poco duraderas, particularmente en entornos de mejora económica y de resultados empresariales como el actual». 

Sara Herrando, de Norbolsa, comenta que aunque los mercados se calmen, el riesgo que ha ocasionado el recorte, la inflación y los tipos, seguirá latente y provocará volatilidad más adelante. Otra idea que genera gran consenso entre la comunidad inversora es que este año va a ser más volátil que 2017. 

¿Qué se está comprando?

Germade opina que más que comprar, lo que se puede hacer ahora es «picotear». Jesús de Blas, de Bankoa Crédit Agricole, señala que la mejor estrategia es entrar escalonadamente, que es lo mismo que aconseja Lorenzo, y con vistas final de año. De Blas, por ejemplo, ve oportunidades en el sector de las 'utilities' y en el financiero, que será el que saque partido de la subida de los tipos. Lorenzo señala el interés de Iberdrola, IAG, Liberbank o Bankia. Ignacio Cantos, de Atl Capital, apunta que espera algo más de corrección para entrar en 'farmas' europeas y sectores cíclicos como el de materiales o el automovilístico, además de en Telefónica, las 'teles' o el sector hotelero. 

Gonzalo Sánchez, de Gesconsult, de momento ya ha entrado en Gestamp, Meliá y la lusa The Navigator Group.

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