Vocento 15 años 17 de Diciembre, 07:22 am
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LA CUESTIÓN CATALANA

Los dos grandes escenarios que se le abren al inversor tras el 1-O

La crisis política abierta en España se ha dejado sentir en los activos españoles, aunque parece que más en la Bolsa, que se ha quedado rezagada en las últimas semanas respecto a las del resto de Europa, que en la renta fija, ya que el bono español apenas se ha movido, y si lo ha hecho, su evolución ha sido muy en línea con la del resto de Europa. Hoy es el día clave, la fecha que el Gobierno que preside Carles Puigdemont marcó para su referéndum ilegal por la independencia. Lo que suceda en esta jornada marcará el devenir de los próximos acontecimientos y, sin duda, influirá en la evolución de los activos financieros españoles y quizás también en los del conjunto de Europa. 

La temperatura del conflicto puede ir a más, por ejemplo, con una declaración unilateral de independencia inmediatamente después del referéndum. Jack Kelly, de Aberdeen Standard Investments, si bien considera que este riesgo podría ser claramente disruptivo para la deuda soberana española, no cree probable que se materialice, porque los impedimentos legales para la secesión son muy altos. Y, en este sentido, Tomas Pinto, de Pictet AM, señala que de esta consulta no se puede derivar un mandato fuerte, por lo que el mercado debería tener una reacción muy pequeña al resultado si no conlleva ninguna decisión radical del Govern. Bien es verdad que la magnitud de la participación en el plebiscito puede ser un factor que se haga sentir en los activos financieros. 

¿Qué pasará con la deuda si aumenta la tensión?

Pero, ¿y si el escenario más extremo se hace realidad?, ¿cómo de disruptivo puede ser para la deuda? Los analistas ofrecen una amplia variedad de posibilidades. Borja Gómez, de Dunas Capital Inverseguros, comenta que, con la declaración de independencia, la rentabilidad del bono español a diez años puede acercarse al 2% desde los niveles actuales que rondan el 1,60%. Miguel Ángel Bernal, profesor del IEB, señala que, bien con la declaración unilateral de independencia, bien con altercados en las calles de Cataluña retransmitidos por todas las televisiones del mundo, la prima de riesgo de España puede irse hasta los niveles de la de Portugal, que ahora ronda los 200 puntos desde los actuales 115 puntos básicos en que se sitúa la española estos días. Otras fuentes del mercado señalan que seguramente se irá por encima de la de Italia (170 puntos básicos). Bernal también observa el riesgo de que las agencias de calificación crediticia pongan en revisión la deuda española o anuncien un cambio de perspectiva del 'rating' de España. No en vano, Cataluña representa el 20% de la economía española y un 21% de los impuestos nacionales de 2016, tal y como recuera Giacomo Barisone, de Scope. 

En todo caso, según Léon Cornelissen, de Robeco, el hecho de que el mercado de bonos haya permanecido hasta ahora poco impresionado por la escalada de la crisis constitucional española es algo que le produce preocupación. Quizás porque la hace más vulnerable a riesgos que se puedan producir. También es verdad que hay que tener en cuenta que el Banco Central Europeo sigue actuando con sus compras, lo que podría mitigar el impacto en la deuda española y también el posible contagio a otros países de la zona euro. Por eso, Eric Oynoyan, de BNP Paribas, apenas estima una fulgurante subida de la prima de riesgo de 10 o 15 puntos básicos, en el caso de una declaración unilateral de indepedencia, para revertirse ese movimiento rápidamente. 

Borja Gómez apunta que, con la declaración de independencia, la deuda catalana tiene más margen de deterioro, pese a que desde hace tiempo cotiza con prima respecto a la de otras comunidades autónomas (la rentabilidad del bono catalán con vencimiento en 2020 es de un 2,5%, frente al 0% de sus comparables madrileño o valenciano). 

Y la renta fija corporativa también debería verse afectada. De acuerdo con Gómez, las empresas con domicilio social en Cataluña podrían registrar un impacto más negativo.

Ante la posibilidad de que se declare la independencia y se suspenda la autonomía de Cataluña, algunos expertos, como Olivier Doleires, de UBP, sí cree posible que el euro pueda verse presionado, consecuencia que se acentuaría en el caso de que el mercado tenga la percepción de que la situación se ha vuelto caótica. En ese caso, además, de acuerdo con Marc-Henri Thoumin, de Société Générale, la prima de riesgo española podría ampliarse entre 350 y 400 puntos básicos desde los niveles actuales. 

¿Qué puede pasar en la Bolsa si las tensiones aumentan? 

Jesús de Blas, de Bankoa Crédit Agricole, señala que en un escenario en el que Cataluña plantee su independencia, se verá un importante castigo en las acciones españolas derivado de una retirada de los inversores extranjeros de forma general, no sólo de los valores expuestos a Cataluña o con su domicilio social en esa región. Aunque avisa de que el sector financiero podría ser el más afectado, con Sabadell y CaixaBank, valores a los que hemos visto ya más sensibles, a la cabeza. 

Nicolás López, de MG Valores, matiza que las consecuencias de una declaración unilateral de la independencia en los mercados dependerán de la credibilidad que ese movimiento suscite en el mercado. 

Respecto a la dimensión de la caída, De Blas afirma que dependerá de cuál sea la evolución de los acontecimientos y de las respuestas que se den. Pero sí reconoce que podrían sufrirse caídas de dos dígitos: a la retirada de dinero ligada al riesgo político se podrían sumar las órdenes automáticas de venta ligadas al hecho de que el selectivo no está lejos de niveles de soporte importantes. Roberto Berzal, de Orey iTrade, afirma que rompiendo a la baja los 10.100 puntos, el selectivo puede bajar entre un 10% y un 15%. 

El escenario complejo puede complicarse aún más en el caso en que la evolución de los acontecimientos ponga en riesgo al Gobierno de Madrid y haya elecciones generales anticipadas, aunque su probabilidad se haya reducido después de que el ministro Cristóbal Montoro haya anunciado la prórroga de los presupuestos de 2017. En ese caso, de acuerdo con Antonio Aspas, de Buy & Hold, el mercado comenzará a cotizar lo que vayan diciendo las encuestas respecto al resultado y le gustará más ver una mayoría PP-Ciudadanos que PSOE-Unidos Podemos, porque los de Pablo Iglesias son partidarios de un referéndum pactado, lo que dejaría abierta la posibilidad de la independencia de Cataluña. 

Una solución negociada

Pero, ¿y si poco a poco vamos viendo que los dirigentes, tanto los del Gobierno de Madrid como los del catalán, se avienen a negociar?, ¿cómo cotizará en el mercado? 

Barisone explica: "Las relaciones políticas entre el Gobierno central y Cataluña continuarán siendo tensas y la solución requerirá abordar las principales demandas de Cataluña, incluyendo unos mayores recursos fiscales y una reestructuración del marco regulador de sus finanzas regionales, todo dentro del marco constitucional español". Y continúa: "El resultado más probable se traducirá en concesiones del Gobierno central que proporcionen un mayor grado de autonomía fiscal y política a Cataluña a largo plazo". ¿Un esquema fiscal homologable al vasco? No es descartable y Antonio Aspas cree que cotizaría bien en el mercado que se atisbara una solución en esa dirección. Y puede que en particular para los activos catalanes, puesto que la región mejoraría sus ingresos fiscales. Para Nicolás López, también tendría buena acogida el inicio de conversaciones hacia una reforma constitucional, siempre que sea desde la ley y con un acuerdo. 

Pero puede que para que se normalicen las relaciones entre las dos partes y sea posible esa negociación tengan que pasar cosas primero. Según los expertos de JP Morgan, la convocatoria de elecciones anticipadas en Cataluña podría ayudar. De hecho, de acuerdo con Bernal, el modo en que cotice ese arranque de las negociaciones puede depender de quiénes sean los interlocutores, si la facción más independentista de la antigua Convergencia o la más catalanista, por ejemplo. Si hay elecciones anticipadas en Cataluña, por tanto, atención a lo que vayan diciendo las encuestas sobre las preferencias de los ciudadanos. 

En términos generales, una salida negociada al conflicto, según Berzal, ayudaría a reducir la prima de riesgo de España, incluso si lleva a la construcción de un "concierto catalán" que detraiga recursos del Estado central. Bien es verdad que el efecto en el mercado secundario de deuda puede ser limitado, dado que apenas se ha visto afectado en las últimas semanas. 

El "pero" más importante de este escenario, al menos para los mercados, estaría en el que plantea Borja Gómez: que la negociación incluya la posibilidad de un referéndum pactado, lo que implica que los activos tendrían que seguir teniendo cotizado el riesgo de independencia de Cataluña. Pero no es un escenario al que den demasiada probabilidad ni De Blas ni Aspas, por ejemplo. 

Como en la Bolsa sí se ha percibido algo más de daño por la cuestión catalana, es posible que una reducción de la tensión política tenga más impacto en la renta variable. Miguel Ángel Bernal señala que el mercado acogería bien un proceso de negociaciones, pero no cree que ello fuera suficiente como para que el Ibex-35 volviera a máximos. De Blas es más optimista y sí ve una subida importante que desemboque en un buen final de año. Berzal estima que el Ibex-35 podría subir hasta un 15% con cierta facilidad una vez superados los 10.400 puntos. Ignacio Cantos, de Atl Capital, dice que el selectivo escalaría hasta los 10.700 puntos, aunque advierte de que el dinero es miedoso y puede tardar en volver.

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