19 de Enero, 01:32 am

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EE.UU., BRASIL... ¿ESPAÑA?

Nuevos focos de riesgo político para los mercados

Una vez superado el hito político con más riesgo asociado, las elecciones francesas, han saltado prácticamente a la vez tres focos de incertidumbre en tres puntos diferentes del globo: Brasil, donde su presidente, Michel Temer, se ha visto presuntamente involucrado en un caso de corrupción; Estados Unidos, donde Donald Trump ha despedido al jefe del FBI, tras haberlo presionado para frenar sus investigaciones sobre los posibles vínculos entre la nueva Administración estadounidense y el Kremlin, lo que ha llevado a especulaciones sobre la posibilidad de un juicio político (impeachment al presidente); y España, donde la elección de Pedro Sánchez al frente del PSOE puede alterar la estabilidad política nacional. Los mercados se han mostrado más o menos sensibles a estos tres acontecimientos y, dado que ninguno de ellos está resuelto, pueden seguir dejándose sentir sobre los activos financieros. ¿De qué manera?

Brasil: Temer, en el alero. Algunos analistas apuntan que, de los riesgos mencionados, el más importante es el que supone Brasil. Michel Temer llegó a la presidencia después de la destitución de Dilma Rousseff por las Cámaras brasileñas también por casos de corrupción. El mercado le dio un gran recibimiento por su perfil pro-mercado y su agenda de reformas. De ahí que cuando se conoció el escándalo (unas grabaciones en las que daba su visto bueno a un soborno), la bolsa brasileña se hundiera un 10 por ciento y el real se depreciara otro tanto. La caída de la divisa provocó que las empresas españolas expuestas a Brasil sufrieran una fuerte caída cuando se conoció la noticia, el jueves, 18 de mayo. Estefanía Ponte, de BNP Paribas Personal Investors, comenta que si el Ibex-35 llevaba un mejor comportamiento este año respecto a otros mercados europeos era, en parte, por la contribución latinoamericana. Ahora, afirma, si se va confirmando que arranca un proceso de destitución a Temer, la renta variable española sufrirá más que otras. 

Alejandro Varela, de Renta 4, señala que la vía de contagio entre Brasil y las compañías españolas está en la moneda, pero recuerda que cuando el peso mexicano sufrió por la elección de Trump y, por tanto, por cuestiones ajenas a la situación estructural de la economía, este movimiento terminó revirtiéndose tanto en la moneda como en BBVA, que tanto negocio tiene en ese país. 

¿Tiene mucho más margen el real brasileño de continuar cayendo? Miguel Ángel Bernal, profesor del IEB, señala que hay que vigilar que no pierda el nivel de 3,50 unidades con respecto al dólar, puesto que es un nivel técnico importante que podría desatar aún más ventas de reales. El experto en divisas Miguel Ángel Rodríguez expone que el último evento llevó al real a pasar de 3,10 a 3,36 unidades, y que el peligro está en que rompa el nivel de 3,57 reales por dólar, puesto que ahí se acabaría la tendencia alcista del real contra el billete verde. Frente al euro, de acuerdo con Rodríguez, si rompe el nivel de 3,80 unidades, puede haber una carrera hasta los 4 reales por euro. Según este experto, el real tiene más capacidad de depreciarse frente a la divisa comunitaria que frente al dólar. 

El otro foco de riesgo para las empresas españolas expuestas a Brasil se encuentra en la propia economía. ¿Puede la incertidumbre política frenar el crecimiento del país? Ángel Olea, de Abante, señala que la situación actual de Brasil es muy diferente a la de hace dos años: ahora los tipos de interés son más bajos, la inflación ha remitido, la economía está más saneada y tanto el Gobierno como la oposición están comprometidos con las reformas estructurales, lo que le invita a pensar que el impacto va a ser limitado. 

Pero Rose-Marie Boudeguer, de Banca March, señala que es muy probable que la crisis política retrase las reformas que buscan atajar el déficit público, la gran tarea aún pendiente, pese a los logros señalados por Olea y que, en su opinión, van a hacer posible que la divisa no caiga a mínimos. Quizás la agenda de reformas quede paralizada durante lo que queda de legislatura (hasta octubre de 2018) tanto si Temer es destituido como si no lo es, a la vista de la pérdida de capital político sufrida por el escándalo, como señala Paul McNamara, de Evalue. Que se retome en el próximo mandato presidencial dependerá de quién gane los comicios. La reducción del déficit es esencial para rebajar los costes de financiación del país. De todas maneras, Boudeguer no cree que por culpa de este acontecimiento se trunque la recuperación en Brasil, aunque no se espere un crecimiento muy grande, a menos que el ínterim se alargue. Y según Matthew Vaight, de M&G, por el momento, más allá del ruido sobre la situación política, la situación de la economía brasileña sigue mejorando paulatinamente.
En opinión de Boudeguer, la renta fija del país está protegida por los elevados tipos de interés que paga (remunera bien el riesgo asumido). En cambio, cree que las acciones brasileñas, a corto plazo, pueden sufrir volatilidad, aunque para el largo plazo sean buenas empresas (en ello coincide Varela, pese a considerar que aún no constituyen una oportunidad de entrada). 

Tanto Rosa Duce, de Deutsche Bank, como Borja Gómez, de Dunas Capital-Inverseguros, señalan el riesgo de contagio al resto de América Latina: los inversores pueden comenzar a preferir Asia. 

Trump, ¿camino al 'impeachment'? David Blázquez, director de programas del Aspen Institute, cita a David Gergen, profesor de Harvard, que ha afirmado que «ahora estamos en territorio de impeachment», pero él, en particular, considera improbable que se abra ese proceso: «En 1974 (año de la dimisión de Nixon), los demócratas tenían mayoría en ambas cámaras, lo que permitió agilizar la investigación del escándalo. Ése no es el caso en 2017. La fragilidad de los demócratas limita mucho las opciones de un impeachment efectivo. Además, algunos demócratas están intentando calmar la presión mediática favorable al impeachment. La razón principal es que haría de Trump un mártir y sería visto como una invalidación del resultado electoral, lo que encendería todavía más el ambiente. Muchos creen que es mejor dejar que Trump se consuma poco a poco hasta las elecciones de mitad de mandato de 2018, cuando los demócratas esperan recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes».

Donald Trump, en cualquier caso, está en cuestión. Y, aunque continúe en la presidencia, tal como apunta Blázquez, «desde luego, la imagen del presidente no va a salir reforzada, tampoco dentro de su propio partido». Y añade: «Algunos pesos pesados republicanos se han mostrado favorables a las investigaciones, lo que va a tener impacto aunque Trump no sea procesado. Los demócratas, libres de concentrar su energía en el impeachment, focalizarían su oposición en bloquear las medidas de Trump que no comparten». 

Según señala Andrew Milligan, de Standard Life Investments, la crisis política puede dificultar acuerdos en programas clave como la reforma del Obamacare, así como en el programa de reducción de impuestos o el multimillonario plan de gasto en infraestructuras que prometió el Presidente pero del que aún no se conocen detalles. «Esperaríamos todavía ciertos recortes de impuestos, pero es probable que se retrasen, lo que significa menos impulso a la economía americana y, por tanto, menor necesidad de agresividad de la Reserva Federal norteamericana con las subidas de los tipos de interés». Rosa Duce coincide en que el mercado no descuenta que no vaya a haber reforma fiscal, sino sólo que se va a retrasar. 

Más que la bolsa, los activos que han reaccionado a esta nueva realidad han sido los bonos y el dólar: los primeros, con caídas muy importantes en las rentabilidades, y el segundo, con un importante debilitamiento, hasta niveles previos a la elección de Trump. No hay que olvidar que los intereses de los títulos americanos subieron hasta el 2,60 por ciento y el dólar subió hasta casi la paridad con el euro cuando el mercado descontó más crecimiento americano gracias a los impulsos fiscales de la nueva Administración. Ahora que todo eso está en cuestión, el movimiento se revierte, aunque éste había comenzado antes, cuando el presidente puso de manifiesto sus dificultades para sacar adelante sus iniciativas legislativas.

¿Qué esperan los expertos para los bonos y para el dólar? Borja Gómez aún ve subidas de los tipos de interés por parte de la Fed e inicio de la reducción de su balance, lo que es coherente con que se reanude el tensionamiento de la curva. Rosa Duce coincide y cree que para mediados del año que viene el interés del bono a diez años puede rondar el 3 por ciento. Bien es verdad que Ponte señala que los tipos de interés de los bonos se han relajado en sus largos plazos y no en los cortos, porque el mercado no plantea dudas sobre las medidas de la Fed a corto plazo, las incertidumbres están en saber si se necesitarán tipos oficiales más altos en el futuro por la expansión económica que se descontaba que vendría con Trump. 

¿Y el dólar? En cuanto al dólar, Gómez cree que puede recuperar algo de terreno, hasta volver a niveles de 1,09 o 1,08, en su escenario de dos nuevas subidas de tipos por parte de la Fed este año y el anuncio del tapering del BCE sin que de ello el mercado interprete que las subidas de tipos se acercan. Si Trump no siguiera al frente de EE.UU., el análisis de Gómez sería el mismo. 

En cambio, para Miguel Ángel Rodríguez, la incertidumbre política en EE.UU. va a seguir depreciando al dólar, hasta niveles de 1,14 primero y, si se rompe esa cota, hasta 1,17-1,18 unidades. A que se cumpla este escenario ha contribuido Angela Merkel, que ha hablado de la excesiva debilidad del euro como causa del superávit comercial alemán. 

Dado que la bolsa americana aún no ha reaccionado, ¿son de esperar recortes en la renta variable? Según Estefanía Ponte, el retraso del plan fiscal se ha visto compensado con unos buenos resultados: el crecimiento del beneficio por acción en el primer trimestre ha superado el 14 por ciento, frente a una previsión de mejora inferior al 10 por ciento a principios de año. Tal como apunta Normal Villamin, de UBP, estamos viendo que los analistas continúan revisando sus expectativas al alza tanto en EE.UU. como en Europa a un ritmo que no veíamos en los últimos cinco años. Aunque la política tiene la capacidad de traer volatilidad a los mercados, según Villamin, el foco en la economía y los resultados empresariales proporciona una buena guía para los inversores con vistas al medio plazo. De acuerdo con Rosa Duce, ahora que la bolsa americana ha subido tanto, necesita buenas noticias para continuar al alza. Por eso, tal y como apunta Rose Marie Boudeguer, si bien Wall Street no se enfrenta al riesgo de una caída inmediata, también es más difícil que continúe subiendo, porque no va a contar con un catalizador a corto plazo. Olea plantea la duda de hasta qué punto las acciones americanas han cotizado en sus precios que pagarán unos impuestos más bajos. Y a nivel global hay que cuestionarse si está en riesgo el 'reflation trade', con las subidas que ha propiciado a las acciones bancarias y cíclicas en su conjunto.

Pedro Sánchez, ¿un riesgo? La elección de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE en las primarias socialistas fue recibida en el mercado con una ligera caída del 0,39 por ciento en el Ibex-35, inferior a la del Ftse Mib de Milán, aunque superior a la del Dax, y con una ampliación de la prima de riesgo similar a la registrada ese día, el 22 de mayo, por la francesa. La primera reacción de los inversores, por tanto, no ha sido de temor. Según Ángel Olea, aunque Sánchez no fuera el favorito de los inversores y el mercado haya estado flojo, dentro de la tranquilidad, el impacto real de la elección de Sánchez será limitado, una vez que los presupuestos se han aprobado (pendientes del sí definitivo de Nueva Canarias) y que el Partido Popular ha encontrado en el PNV a un gran aliado. «La lectura del mercado es muy tranquila y no atisba un riesgo inminente», asegura Olea.

Para Borja Gómez, de Dunas Capital-Inverseguros, se puede incrementar la incertidumbre, pero habrá que esperar: aunque el mercado augure una mayor confrontación a partir de ahora entre el PSOE y el Gobierno, Sánchez tiene que poner orden y reconciliar a su partido. Además, hay que vigilar qué tipo de relación se establece con Podemos, porque si se produce una unión de fuerzas en una futura moción de censura, por ejemplo, sí podría pensarse en que Mariano Rajoy no llega al final de la legislatura. 

Ello, según apunta Borja Gómez, podría llevar a que en el mercado cunda una cierta incertidumbre sobre las perspectivas de crecimiento de España con vistas a medio plazo, no a corto. Ello puede afectar a los activos financieros, aunque Gómez no atisba la posibilidad de ventas o caídas importantes, pero sí un comportamiento relativo peor tanto del Ibex-35 como de la deuda española tanto frente a la alemana como frente a la francesa. Ello, junto al proceso independentista catalán, según Gómez, deja a los activos españoles algo más expuestos a los brotes de volatilidad. Los analistas de Bankinter coinciden en que el Ibex-35, que gana más de un 15 por ciento en el año, podría tender a converger con el Eurostoxx 50, que sube un 9 por ciento, y que repunte algo el interés de los bonos.

Pero, de acuerdo con Boudeguer, la situación política española ahora está más tranquila que hace un año, mientras que para Rosa Duce, las empresas españolas están más preocupadas por lo que acontece en Brasil que por la política doméstica.

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