20 de Enero, 21:53 pm

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MERCADOS INTERNACIONALES

China: un mercado más abierto y menos problemático para el exterior

China va a dar una vuelta de tuerca a su proceso de apertura a los inversores internacionales, con la conexión de los mercados de Hong Kong y Shenzhen, después de haberse conectado Hong Kong y Shanghai hace dos años. Se espera un anuncio inminente y que comience a ser una realidad entre finales de noviembre y principios de diciembre, de acuerdo con Benoit Dethier, responsable en Europa del Asia Flow Desk de Citi. 

Ello implica que los inversores internacionales que operen en Hong Kong, que tengan un broker en la ciudad, podrán no sólo invertir en Shanghai sin permisos oficiales ni cuotas, sino también en Shenzhen que, como apunta Dethier, es el mercado en el que cotizan las empresas con más potencial de crecimiento, las más innovadoras. Cerca de tres cuartos de las compañías listadas en Shenzhen pertenecen a los sectores de la 'Nueva Economía', incluyendo tecnología, salud y servicios. Rahul Chadha, co-director de inversiones de Mirae Asset, añade: «Dado que China sigue su transición hacia la 'Nueva Economía', no nos sorprendería encontrar un buen número de oportunidades en este mercado».

La incertidumbre está en si, a la vista de lo sucedido cuando se abrió Shanghai a la inversión extranjera, veremos una fuerte entrada de capitales para, a continuación, corregir con fuerza. Rahul Chadha comenta: «No esperamos que la conexión Shenzhen-Hong Kong tenga un efecto inmediato y material de impulso en el mercado chino, dado que ya es grande y líquido. Además, tal y como hemos visto en la conexión Shanghai-Hong Kong, esperamos mayores flujos desde China hasta Hong Kong dado el descuento de valoración de este último»

Con ello coincide Pauline Dan, gestora de Pictet-Greater China, que explica: «La confirmación de la plataforma Shenzhen-Hong Kong Connect puede dar pie a más capital desde China continental para comprar renta variable en Hong Kong. No obstante, la dirección y duración de tales operaciones se caracterizarán por una elevada volatilidad, ya que los inversores de China continental son propensos a rotar en ciclos cortos». Lan Wang Simond, gestora de Pictet Total Return Mandarin, explica: «Desde mediados de 2015 ha habido aumento de flujos de inversión de los mercados de China Continental (Shanghai y Shenzhen) hacia el de Hong Kong, pues los inversores chinos consideran los activos en dólares de Hong Kong, ligados al dólar de Estados Unidos, como cobertura frente a la depreciación del rembinbi». 

En este 2016, Hong Kong sube un 4,5 por ciento, frente a caídas del 11 y del 10 por ciento que acumulan Shanghai y Shenzhen, respectivamente. Pero es que en 2015, Hong Kong cayó, frente a las subidas con que finalmente terminaron Shanghai y Shenzhen, que siguieron a las de 2014, pese a la fuerte corrección del verano.
Según Dethier, la conexión y la apertura a los inversores internacionales decidida por China responde a la necesidad que tienen sus mercados de abrirse a la inversión extranjera, para compensar los deseos que muestran los inversores locales de diversificar, y es posible que, aun así, las salidas de capitales sean más importantes que las entradas. 

Más noticias de apertura

Pero ésta podría no ser la única novedad que podría contribuir a abrir todavía más el mercado chino. Como señala Dethier, los inversores ya se están preparando cuando las agencias de índices, como MSCI o Ftse, terminen por incorporar a China en los índices emergentes, algo que se espera para mediados del año que viene. Ello conllevaría que todos los fondos pasivos que hacen 'tracking' de los índices tendrían que introducir a China en sus carteras, primero, posiblemente, con un porcentaje pequeño, de un 5 por ciento, que puede revisarse al alza, hasta el 45 por ciento, en detrimento de otros mercados que perderían peso y se venderían. 

Es lo que ha sucedido con la moneda, con el renminbi, que acaba de incorporarse hace algo más de un mes en la cesta de divisas de referencia del Fondo Monetario Internacional, con un peso del 10 por ciento. Ahora, como dice Dethier, los fondos que replican la cesta de monedas del FMI tienen que incorporar a la divisa china en su peso correspondiente. 

Hablando de la divisas, en los últimos tiempos hemos visto cómo el renminbi ha continuado depreciándose, aunque sin provocar en los mercados la debacle que ocasionó este movimiento hace un año. Para Rahul Chadha, ello se debe a que si bien se ha debilitado en su tipo de cambio con el dólar, se ha sostenido respecto a la cesta de monedas ordenadas según su peso en el mercado mundial, la que es una de las razones por las que el mercado no ha reaccionado de forma negativa. En su opinión, los mercados están menos preocupados por la posibilidad de una gran devaluación, debido a las importantes y estables reservas de divisas extranjeras, el superávit por cuenta corriente y el mecanismo más transparente de fijación del tipo de cambio de la moneda. Según Chadha, aunque el renminbi probablemente continuará sufriendo presión bajista en un futuro cercano, a falta de una gran devaluación, que no entra dentro de su escenario base, no espera que una moderada y ordenada depreciación llegue a causar episodios de volatilidad como los que vimos a principios de año. 

Pero es posible que el sesgo de los inversores haya cambiado. Lan Wang Simond comenta: «China era un mercado de posiciones largas, con fundamentales buenos, donde sencillamente se compraba para mantener. Eso ha acabado, pues ya no hay tanta visibilidad». Y ello debido al proceso de transformación en el que se encuentra su economía, desde un modelo basado en la exportación y la productividad a otro basado en el consumo. «En esta transición su Gobierno y banco central gestionan de manera reactiva, ofreciendo más crédito en algunos periodos y menos en otros. El mercado chino experimentará altibajos los próximos años y una estrategia long/short proporciona flexibilidad para beneficiarse de posibles ganadores y perdedores, mitigando riesgo de caídas», continúa Lan Wang Simond. Ahora, en su opinión, conviene apostar al alza por industrias de fuerte crecimiento estructural, como comercio electrónico, viajes, educación o servicios médicos, frente a sectores en declive, maduración o decadencia, como petróleo y gas, consumo básico, servicios públicos, bancos y cementos. 

Charlie Awdry, de Henderson, que coincide en su apuesta por la 'Nueva Economía', es más positivo, en general, con la bolsa china: sigue viendo crecimiento de los beneficios y posicionamiento de los inversores en un activo muy infraponderado.

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