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Reportaje

Por qué la magia digital de Hollywood se produce en Reino Unido

Stephanie Baker (Bloomberg Businessweek)

Londrés es la cima para la industria de los efectos visuales - 'Brexit' o no-. «A lo largo de los últimos ocho años la industria entera se ha transformado»

En un edificio de estilo art deco de las afueras del Soho londinense trabajan cientos de programadores y diseñadores gráficos en 'Rogue One', un spinoff de la saga 'Star Wars' que se estrena en diciembre. Al entrar, la única pista que tenemos de estar en el cuartel general londinense de Industrial Light & Magic, compañía de efectos especiales creada por George Lucas y propiedad actualmente de Disney, es una  foto grande de  niños jugando con máscaras de Darth Vader y soldados de asalto. ILM, con sede en San Francisco, abrió su oficina de Londres a finales de 2014, con la esperanza de aprovechar el auge del sector del arte digital en la ciudad para diseñar los efectos de una nueva trilogía de 'Star Wars'.

En Reino Unido se encuentran tres de las cinco principales compañías de efectos visuales del mundo, lo que convierte Londres en un centro neurálgico de la producción cinematográfica.

Su ya de por sí privilegiada posición recibió hace poco otro empujón inesperado: la caída de un 10 por ciento de la libra tras el referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea hizo que a los estudios de Hollywood les resultara aún más barato externalizar su producción cinematográfica a Londres.

«Ahora resulta mucho más interesante derivar trabajo al Reino Unido», afirma Sue Lyster, responsable de producción en ILM Londres, donde trabajan más de 300 personas. 

El Gobierno británico introdujo rebajas  fiscales a la producción cinematográfica por primera vez en 1997. Hace dos años, mejoró aún más los incentivos: las películas con al menos un 10 por ciento de producción británica reciben una reducción del 25 por ciento del importe invertido en el país, con un límite del 80 por ciento del presupuesto de la película. El 'Brexit' podría suponer un aliciente más en este sentido. La restrictiva normativa de la UE respecto de las ayudas estatales forzó al gobierno a limitar las rebajas fiscales al 80 por ciento, pero si el Reino Unido abandona el mercado común, el Gobierno podría extender la medida al 100 por cien de los costes de producción cinematográfica, así lo desea.

Las tres principales compañías británicas de efectos visuales (Double Negative, Framestore, y Moving Picture) tienen sus oficinas en torno al Soho, el bullicioso núcleo creativo de Londres. Entre las tres, cuentan con más de 5.000 empleados a nivel global y cuentan con unos ingresos estimados de 250 millones de libras (332 millones de dólares) al año. Las productoras británicas han ganado los tres últimos Oscars a los mejores efectos visuales, por 'Gravity' en 2013, 'Interestellar' en 2014 y 'Ex Machina' en 2015.

Pero ya antes de la reciente caída de la libra, las compañías londinenses habían animado los éxitos del verano. Double Negative, compañía ganadora del Oscar en 2011 por 'Inception' y en 2014 por 'Interstellar', produjo la trepidante persecución por Las Vegas en la última película de la saga Bourne, a la vez que rediseñaba la nave Enterprise en 'Star Trek: más allá'. Framestore perfeccionó la jungla y los gorilas en 'La leyenda de Tarzán'. Y Moving Picture ya está sonando como candidata al Oscar por su trabajo en la actualización del 'Libro de la selva' de Disney, que narra la historia de Mowgli en un mundo completamente creado por ordenador, sin grabación en exteriores. 

El peso de los grandes espectáculos visuales en la industria de Hollywood hace que la pantalla verde adquiera cada vez más protagonismo en el séptimo arte. La lista de las 10 películas más taquilleras está copada por producciones repletas de efectos visuales. Los artistas digitales pueden hacer cualquier cosa, desde hacer 

desaparecer una grúa de una secuencia grabada con poco cuidado hasta diseñar una secuencia de acción de 10 planos que puede costar más de 10 millones de dólares, solo por los efectos visuales. 

Las imágenes creadas por ordenador  suponen una tercera parte de los costes de los más de 100 millones de dólares del presupuesto medio de las superproducciones, el doble que hace una década, según William Sargent, cofundador de Framestore, la compañía decana de efectos especiales en Londres. «La idiosincrasia de la industria cinematográfica ha cambiado en los últimos 5 o 10 años; y es un cambio que va a más, a medida que los directores van mezclando la realidad física y la digital», afirma Sargent.

«Nuestro sector está creciendo, porque el peso del contenido creado por ordenador está aumentando». Las reducciones fiscales han permitido a las compañías británicas superar en precio a sus rivales estadounidenses, con las consiguientes dificultades para muchas de las principales compañías de efectos visuales de Hollywood. En 2013, Rhythm & Hues Studios, una compañía de Los Ángeles, se declaró en quiebra tras más de 25 años. Once días después, ganó el Oscar a los mejores efectos visuales por 'La vida de Pi'. 

Fue la obra de la escritora británica J.K. Rowling la que marcó el comienzo de la industria de los efectos visuales en Londres. Las ocho películas de 'Harry Potter' supusieron un flujo de trabajo estable para las compañías británicas que les permitió expandirse. «Durante ocho años, todo el sector se pasó de la costa oeste de EE.UU. a Londres», afirma Tim Burke, supervisor de efectos visuales en 'Animales fantásticos y dónde encontrarlos', un spinoff de 'Harry Potter' que estrenará Warner Bros. en noviembre. Las tres grandes compañías de efectos visuales de Londres están diseñando criaturas por ordenador para la película. 

Antes de la caída de la libra provocada por el 'Brexit', Canadá estaba llevándose parte del trabajo del Reino Unido con unas reducciones fiscales aún más agresivas. Vancouver redujo las medidas fiscales en mayo, pero los estudios reciben aún todo un abanico de bonificaciones provinciales y federales al sector de los efectos fiscales que cubren el 53 por ciento de los costes laborales a la ciudad; y los incentivos fiscales de Montreal son aún más generosos.

Estas ventajas fiscales han llevado a las compañías londinenses de efectos visuales a diversificar su actividad creando compañías del sector en Canadá. En 2013, Framestore abrió sus oficinas en Montreal, donde cuenta actualmente con 350 empleados. El año siguiente, Double Negative vendió parte de su capital a la compañía india Prime Focus World para obtener liquidez para expandirse en Vancouver, donde ya cuenta con 450 empleados. «Nos faltaba trabajo porque se estaba haciendo en Vancouver», afirma Alex Hope, cofundador de Double Negative.

«Para seguir siendo competitivos, quisimos expandirnos en Reino Unido y Canadá». Si bien es cierto que la caída de la libra podría frenar el trasvase de trabajo a Canadá, Lyster, de ILM se muestra más preocupada por la capacidad de contratar a jóvenes talentos si el Reino Unido impone la obligación de contar con visados a los ciudadanos de la UE. Los artistas más veteranos del sector de los efectos visuales pasarían sin problemas los requisitos de rentas y test de conocimientos para obtener el permiso de trabajo en Reino Unido, pero puede que los europeos recién graduados no lo tuvieran tan fácil. No obstante, hasta que el 'Brexit' no sea una realidad, algo que podría tardar varios años, lo más probable es que Hollywood siga apostando por reducir costes en Londres. 

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