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RENTA FIJA

Deuda a cincuenta y cien a駉s: 縄nteresa?

Las emisiones a largu韘imo plazo se generalizan en Europa y en Estados Unidos, y tanto entre los emisores p鷅licos como entre los privados. Hace apenas unos d韆s, el Tesoro espa駉l colocaba 3.000 millones de euros en bonos a cincuenta a駉s con un cup髇 del 3,45 por ciento. Se trata de la segunda operaci髇 de estas caracter韘ticas a cargo del instituto emisor desde la realizada en el a駉 2014 y cuya evoluci髇 pueden encontrar junto a estas l韓eas. Coincidiendo con esta operaci髇, en Estados Unidos Johnson & Jonson lanzaba otra multimillonaria a varios tramos, el de m醩 duraci髇 de los cuales vence en 2035, justo despu閟 de que Royal Dutch Shell emitiera 1.000 millones a doce a駉s. Antes, otra vez desde el punto de vista soberano, Irlanda ya hab韆 realizado una emisi髇 a cien a駉s y B閘gica, a cincuenta a駉s, mientras que Italia tiene bonos que vencen entre 2057 y 2063, todos los a駉s y Francia, en 2060 y 2066, por poner un pu馻do de ejemplos. 縋or qu est醤 realizando estas operaciones Estados y compa耥as?

Borja G髆ez, de Inverseguros, comenta que es cierto que hay una mayor tendencia a realizar emisiones a largo plazo, sobre todo en la periferia. Ello se debe, en primer lugar, en su opini髇, a los baj韘imos niveles de tipos de inter閟 en la actualidad. En segundo lugar, a la necesidad de corregir un problema: durante lo peor de la crisis de deuda, se hab韆 emitido a muy corto plazo por lo contrario, porque la financiaci髇 estaba muy cara y los Estados no quer韆n comprometerse a pagar cupones muy elevados durante duraciones muy largas. Pero concentrar los vencimientos en el corto plazo, de acuerdo con G髆ez, es peligroso puesto que, si se mantiene esa tendencia en el tiempo, puede ocasionar problemas para refinanciar emisiones adem醩 de que se puede necesitar emitir nueva deuda.

La operaci髇 del Tesoro espa駉l no fue una subasta al uso, sino que fue una emisi髇 sindicada. La duraci髇 media de este tipo de operaciones pas de los 10 a駉s en 2014 hasta los 15 en 2015 y, de acuerdo con Goldman Sachs, es probable que llegue a los 25 a駉s en 2016.

Eso, en cuanto a los Estados. Para las empresas, seg鷑 explica Pablo Gonz醠ez, de 羈aco Capital, lo que ha ocurrido es que se ha gestado una ventana de oportunidad hist髍ica ahora que el Banco Central Europeo, al tiempo que mantiene los tipos bajos, comienza a comprar bonos privados, lo que ha provocado un gran estrechamiento de los diferenciales. En este sentido, su firma ha entrado 鷏timamente, entre las deudas corporativas a m醩 largo plazo, en h韇ridos de Total con vencimiento en 2049 con un cup髇 del 3,875 por ciento; en t韙ulos de Abertis a 2026 con un cup髇 del 1,375 por ciento; en Heineken, Heinz y Kering, tambi閚 con vencimiento en 2026 y rentabilidades variables. S, para la deuda privada los diez a駉s ya son muy largos plazos.

La oportunidad es tan importante para las empresas privadas que las compa耥as est醤 realizando recompras de t韙ulos a corto para emitir a largo plazo, como es el caso, seg鷑 recuerda Gonz醠ez, de ArcelorMittal o de OHL.

Est claro, pues, que para los emisores es interesante vender deuda a muy largo plazo. Pero, y para los inversores, 縠s interesante comprarla? En principio, parece que s, porque todas estas emisiones se sobresuscriben. En un entorno de baj韘imos rendimientos en los activos de renta fija, cualquiera que se salga algo de la norma es objeto de demanda. Pero hay que tener cuidado.

A corto aporta un plus

De acuerdo con David Ardura, de Gesconsult, este tipo de emisiones no es demasiado interesante, sobre todo si es con intenci髇 de mantenerla a vencimiento. En cambio, s tiene inter閟, s puede ser relativamente atractivo, apostar por estas emisiones desde un punto de vista t醕tico, para aprovechar el cup髇 durante un tiempo, puesto que los intereses que se pagan son competitivos respecto a otros tramos de la curva. Y el bono espa駉l a 50 a駉s resulta incluso m醩 atractivo que sus comparables (sali con un cup髇 del 3,45 por ciento, frente al belga, que apenas paga un 2,15 por ciento). De todas maneras, Ardura advierte de que mantenerlo m醩 all del corto plazo puede tener riesgo, puesto que muchos inversores habr醤 comprado pensando en unos meses, para luego vender; aunque tambi閚 reconoce que otro tipo de inversores s se mantendr醤 a vencimiento, como por ejemplo los planes de pensiones, y ello puede poner un suelo a su valoraci髇.

Pablo Gonz醠ez apunta que los bonos a largu韘imo plazo no son recomendables para un inversor a largo plazo, pero s para hacer trading o para especular, porque de momento sus precios van a estar sostenidos. A corto plazo, insiste el experto de 羈aco Capital, estas emisiones lo pueden hacer bien, pero a medio o a largo plazo pueden ocasionar problemas. 縋or qu? Porque seg鷑 explica Borja G髆ez, los activos con vencimientos largos son los m醩 sensibles a la evoluci髇 de los tipos de inter閟, lo que significa que cuando comience la normalizaci髇 de las pol韙icas monetarias (y seguro que 閟ta llega antes del vencimiento de estas emisiones), el precio de estos activos bajar. Quiz醩 en ese punto se genere una oportunidad para nuevos inversores que busquen tipos m醩 altos, pero quienes acudieron a las emisiones estar醤 en p閞didas.

Por esa raz髇, David Ardura comenta, espec韋icamente para las emisiones privadas, que ahora mismo no es interesante asumir riesgo duraci髇. El mercado, asegura, est asumiendo que vamos a tener tipos bajos durante un tiempo largo y que no va a haber inflaci髇, pero 閟a quiz醩 no sea la realidad. Es posible, a馻de, que no se haya puesto en precio el riesgo de subidas de tipos en EE.UU., el riesgo inflacionista y el incremento de los salarios y ese combinado puede generar p閞didas en la renta fija.

Como conclusi髇, como explica Borja G髆ez, las emisiones a tipos tan bajos obedecen a que, en esta coyuntura, quien tiene la sart閚 por el mango es el emisor, el agente beneficiado es 閟te, que tiene potestad para marcar las condiciones, lo contrario a lo que sucedi durante la crisis de deuda.

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