Vocento 15 años 23 de Octubre, 11:47 am

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banca privada

El 'momentum' de la gestión discrecional de carteras

Si 2015 fue un año complicado en la gestión de carteras, 2016 no será mucho mejor. En el primer trimestre del año, el Ibex 35 perdió un 8,5 por ciento como consecuencia de una volatilidad de la que ya advirtió el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. «El mercado debe acostumbrarse a convivir con altas dosis de volatilidad» ya insistió en el verano de 2015. Pero hay otros factores determinantes: el aterrizaje de la economía China, los precios del petróleo o la debilidad económica como consecuencia de un aumento de la incertidumbre. Y todo ello, en un entorno de tipos cero.

Si los expertos consideran que obtener rentabilidad es muy complicado, todavía lo es más para los clientes de banca privada que quieran gestionar sus propias carteras. Es por este motivo donde la gestión discrecional puede ser una alternativa interesante para lograr no solo preservar su patrimonio, sino para aprovechar las debilidades y fortalezas del momento actual.

Desde CaixaBank Banca Privada consideran que este año puede ser el de la gestión discrecional de carteras puesto que los «mercados se mueven en un entorno complicado que requiere seguimiento constante de las posiciones y agilidad en la toma de decisiones». Desde la entidad catalana se reitera que se trataría de una solución adecuada en banca privada puesto que «los profesionales cuentan con la experiencia y recursos para monitorizar el mercado y todas las variables que les afectan en tiempo real».

El servicio no es nuevo y siempre ha estado presente en los servicios que ofrecen las entidades de banca privada. Como recuerda Emma Cantallops Bonnin, directora general de gestión de inversiones de Banca Privada de Sabadell Inversión, «es un servicio por el cual el cliente, mediante la firma de un contrato, autoriza a la entidad para gestionar su patrimonio en su nombre». Y se responsabiliza del patrimonio aportado por el cliente con un firme compromiso de maximizar su rentabilidad financiero fiscal en función del perfil de riesgo establecido. Además, en este entorno de gran volatilidad la agilidad en la toma de decisiones es primordial, por lo que tiene sentido que aumente.

La entrada de Mifid II en escena también afecta a este modelo de gestión. En Banco Alcalá añaden que marca «la transparencia y calidad de asesoramiento». Opinión que comparte Emma Cantallops, puesto que la «especialización se torna básica en este nuevo entorno de mayor transparencia en el cobro de retrocesiones. Pasar de un modelo de cobro implícito a uno de cobro explícito es un paso importante puesto que se tendrá que desglosar el coste de servicio y cómo se va a desarrollar», lo que conlleva también la aparición de los fondos perfilados.

El responsable del área de banca patrimonial de Banca March, Hugo Aramburu, cree que la normativa tendrá dos consecuencias como fruto del cobro de comisiones explícitas. Por un lado «será difícil que exista una gestión discrecional de carteras rentable para pequeños patrimonios. Eso hará que se apuesta por fondos perfilados. Y, por otro lado, al haber mayor transparencia en el cobro de comisiones, los clientes podrán ver mejor el valor que aporta cada entidad». Para Aramburu, la gestión discrecional es consecuencia natural de la confianza en el gestor. «Muchos clientes comenzaron con modelos de asesoramiento y, una vez visto los resultados, van delegando cada vez más en la entidad». 

Perfil, objetivos, inversión

En la gestión discrecional de carteras definir el tipo de cliente, su perfil de riesgo y su objetivo de rentabilidad es fundamental para las entidades de banca privada, que buscan sobre todo garantizar el patrimonio y ofrecer un servicio de calidad y total transparencia. 

Así, Álvaro Galiñanes, responsable de carteras discrecionales de Santander Private Gestión SGIIC, explica que se ha divido a los clientes en ocho perfiles: «Para los clientes que no quieran asumir riesgo en renta variable ofrecen una selección de fondos de renta fija. Para los que buscan una rentabilidad extra con un poco más de riesgo cuentan con cinco carteras que pueden ir desde el conservador, con un 20 por ciento en renta variable, hasta el agresivo, con un cien por cien».

En el banco que preside Ana Botín disponen también de una cartera llamada Selección, que tiene el mayor rango de inversión puesto que puede variar de cero a cien el porcentaje de inversión en renta variable y para los más atrevidos «ofrecemos una cartera que solo invierte en mercados emergentes y fundamentalmente en renta variable», añade Galiñanes.

La toma de decisiones en una cartera de gestión discrecional es la misma que en cualquier otro vehículo de inversión. «Por regla general se analizan variables macroeconónomicas, valoraciones de los distintos mercados financieros, decide un 'assett allocation' y luego se decide un posicionamiento táctico y las inversiones concretas», explican desde Banco Alcalá. 

En CaixaBank Banca Privada señalan que para «una amplía mayoría de clientes los mejores productos son carteras de fondos, que aportan una ventaja fiscal. O también carteras con un enfoque multiproducto, diseñado para clientes con mayores volúmenes de inversión».

Este modelo no tiene que ser diferente a los que optan por el asesoramiento en cuanto a composición. «Las carteras de gestión discrecional pueden estar conformadas por todo tipo de activos: depósitos, acciones, bonos, opciones,.... Si bien es cierto que por la ventaja fiscal que ofrecen los fondos de inversión de no tener que tributar si se realiza un traspaso entre ellos resulta un producto muy eficiente para realizar una gestión discrecional de carteras», destaca Aramburu. 

Por su parte, Álvaro Galiñanes, de Santander Private Banking, es más concreto a la hora de explicar en qué invierten los clientes de gestión discrecional de carteras. «En renta variable la mayor parte de la inversión está concentrada en España, Europa y Norteamérica». En renta fija, el objetivo es mantener un riesgo moderado a través de estar en el vencimiento medio de los bonos en cartera históricamente debajo de los tres años y, además, en fondos de retorno absoluto que normalmente guardan una menor correlación con los mercados que los activos tradicionales.

Antoni Bellfill, director de Gestión de Patrimonios de GVC Gaesco, destaca que durante los últimos años gran parte de «nuestro posicionamiento más conservador destaca sobre estrategias de retorno absoluto, puesto que hay dificultad para encontrar retornos aceptables en el mercado de renta fija».
«Se suele reducir a acciones, bonos, divisas y fondos de inversión o ETF», aclaran desde Banco Alcalá, mientras que Emma Cantalllops cuenta que para este 2016 en Banca Privada de Sabadell Inversión se ha hecho una apuesta por un 'asset allocation' global, activo y dinámico. «Las revalorizaciones pueden ser muy distintas según regiones y calidad y este factor es determinante así como el proceso de selección de fondos» aunque en el banco han apostado por combinar activos de bajo riesgo con un mayor riesgo, siendo «el fondo el producto estrella por las ventajas de diversificación y fiscalidad que aporta», concluye la experta.

Tranquilidad

De este manera, Bellfill reitera que el cliente que apuesta por esta opción lo que busca «es tranquilidad, que reside en identificar el nivel de aversión al riesgo del cliente, sus expectativas de retorno y su horizonte temporal». 

Independientemente del objetivo de rentabilidad que tenga la cartera, algo que vendrá determinado por el perfil del cliente, Aramburu de Banca March, recuerda que «en los entornos actuales de tipos de interés, la parte de efectivo y la renta fija no podrán aportar una rentabilidad similar a los años anteriores. Por lo tanto, los perfiles conservadores que tengan un peso importante en estos activos tendrán que reducir sus expectativas de rentabilidad y buscar fuentes alternativas de retorno» para compensar esta caída.

Con todo, lo que sí coinciden los expertos es que la gestión discrecional de carteras obliga a las entidades de banca privada a tener claridad y transparencia en el proceso de inversión, comunicación permanente de las posiciones de cartera, herramientas de seguimiento de la gestión y un amplio abanico de perfiles de inversión para que el cliente pueda escoger entre el que mejor se adapte a su perfil de riesgo y a sus objetivos de rentabilidad.

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