19 de Noviembre, 13:26 pm

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BANCA

Los próximos pasos de la banca europea tras la ampliación del Santander

La mayoría de los expertos consultados creen que la operación protagonizada por la entidad que preside Ana Botín va a ser la primera de unas cuantas que pueden producirse a partir de ahora. Pero os gestores siguen viendo atractivo en un puñado de valores.

Pese a que a veces las cotizaciones se distorsionan, la Bolsa acaba siempre siendo un termómetro. Después de la ampliación de capital realizada por el banco Santander de 7.500 millones de euros y con un descuento del 10 por ciento, se puede medir el miedo del mercado a nuevas ampliaciones de capital observando cómo se han comportado las entidades en bolsa. 

Desde el día 9 de enero, cuando la entidad que preside Ana Botín comenzó a cotizar la ampliación de capital, y hasta el pasado día 14, tras el Santander, el valor más castigado del índice bancario paneuropeo es Banca Monte dei Paschi, con un descenso cercano al 10 por ciento, mientras Raiffeisen Bank se deja alrededor de un 8,5 por ciento. Entre los diez peores, hay algunos otros representantes italianos, como Banco Popolare, o como el banco de la Emilia Romagna, así como Ubi Banca. Pero también entidades españolas, como el Banco Popular o CaixaBank. 

Los expertos cuentan con que habrá más ampliaciones de capital en Europa. «Las ampliaciones de capital van a prodigarse en alguna medida en el sector bancario europeo porque confluyen varias cuestiones. En primer lugar, el esfuerzo por mejorar la solvencia es continuo con la vista puesta en la implementación progresiva de Basilea III. En segundo lugar, en las pruebas de esfuerzo del BCE han 'suspendido' relativamente pocas entidades, pero muchas han acabado con aprobados raspados y el mercado las ve cortas de capital. El ratio que el mercado exige está, además, por encima del regulatorio, en el entorno del 10-11 por ciento», explica Santiago Carbó-Valverde, catedrático de Economía de la Bangor University e investigador de Funcas. Los analistas de Berenberg estiman que la banca europea tienen necesidades de capital de 300.000 millones de euros. ¿Una cifra muy elevada? Es posible. Y no es el único mal que esta firma prevé para el sector para 2015, un año bajista, según opina, para la banca europea: no ayuda el contexto de bajo crecimiento, la deflación, los tipos de interés y la regulación. Pero también tenemos una opinión discrepante, la de Daragh Quinn, de Nomura, que no ve en la operación del Santander el inicio de ninguna tendencia. 

Bancos en el punto de mira

Pero, ¿qué entidades esperan los analistas que puedan replicar lo que ha hecho el Santander para dar la bienvenida a 2015? Ignacio Cantos, de Atl Capital, recuerda que la operación responde a un presunto (por no oficial) nuevo requerimiento del Banco Central Europeo en su calidad de nuevo supervisor del sector europeo en virtud del cual las entidades sistémicas deberían alcanzar un ratio de capital mínimo del 10 por ciento. Por ello, hay que poner bajo sospecha a las entidades más grandes de Europa con menor holgura en términos de solvencia. Los analistas de Bloomberg Jonathan Tyce y Arjun Bowry apuntaron inmediatamente a entidades como Commerzbank o Credit Suisse. También a otras que podrían estar justas, como los tres grandes bancos franceses (BNP, Société Générale y Crédit Agricole), Barclays y Unicrédito.

Cantos coincide al apuntar Commerzbank y añade, además, a los portugueses BCP y BCI y al Popular. Aunque tiene la duda de si el BCE los considerará sistémicos. 

Para Josep Prats, de Abante, hay que prestar atención a los grandes bancos y, sobre todo, a los que tengan filiales en países emergentes, bien en América Latina, bien en Europa del Este. Una de las razones por las que el Santander tuvo que ampliar capital fue porque el BCE descubrió que en Brasil el capital no se mide de la misma manera y el negocio del Santander en ese país ha de cumplir los requisitos europeos. «El BCE está unificando los requisitos, por lo que los bancos con filiales fuera de la zona euro podrían necesitar más capital», señala Prats. De acuerdo con este experto, los bancos que además de estar cortos de capital tienen presencia en emergentes son Unicrédito y Société Génerale. «No descarto más ampliaciones de capital pero, si las hay, se van a producir para paliar pequeños déficits de capital, del 10 por ciento, por ejemplo», explica este analista. Por lo tanto, el efecto en el mercado no será muy elevado. A corto plazo, afirma Prats, estas operaciones pueden dañar a las cotizaciones, pero a medio plazo, elevarán la credibilidad en el sector. 

La confianza que inyecta el BCE como supervisor compensará con creces la caída provocada por este tipo de operaciones, que siempre son dilutivas. Aunque no demasiado. Según los cálculos de Prats, una ampliación de capital del 10 por ciento sólo diluye el beneficio por acción un 6 por ciento, sólo merma el precio objetivo un 6 por ciento. Y eso, en el peor de los casos, porque los inversores pueden estar dispuestos a pagar precios más elevados a cambio de que se disipen las dudas sobre la solvencia de la banca. 

Prats mantiene en cartera a las principales entidades europeas, a excepción, precisamente, del Santander, porque, en términos de precio sobre valor en libros cotiza más caro que el resto de los bancos del Eurostoxx 50. Los expertos de Berenberg, en el informe que acaban de publicar sobre la banca europea, estiman que los grandes ganadores del sector con vistas al largo plazo son Handelsbanken, 

HSBC, ING, Nordea, Swedbank y UBS. A este club podrían unirse Barclays, Crédit Suisse, Unicredito y Standard Chartered en el caso de aplicar cambios de estrategia y gestión. Para Quinn, los mejores valores del sector son ING, Danske Bank, Barclays, Société Générale y Unicredito.
La opinión de la banca de inversión también es un termómetro para medir el riesgo de una ampliación de capital. Porque es la que hace negocio con estas operaciones. El Santander encargó a Goldman Sachs y a UBS colocar sus nuevas acciones y captar esos 7.500 millones de euros que necesitaba. Bien, pues la banca de inversión, en particular su división de mercado de capitales, según publicaba Financial Times, prevé que sus próximos clientes pueden ser Unicrédito, Raiffeisen, BNP, Société , Deutsche Bank y Commerzbank. 

Para Julián Coca, gestor del Alinea Global, de MCH Investment Strategies, el próximo que puede mejorar su solvencia con una ampliación de capital podría ser BNP Paribas. «Tras los problemas legales de 2014, se generó un déficit en su solvencia que, en principio, con la eliminación del dividendo del año pasado y la propia evolución del negocio, confía en alcanzar de nuevo el nivel exigido. Sin embargo, pensamos que todavía podría necesitar algo más de capital», explica Coca. «Otros bancos a vigilar son Société Génerale y Deutsche Bank», asegura.

Puede que la presión sobre los grandes bancos no sólo se manifieste en exigencias de más capital vía ampliaciones. También puede, según los expertos de Berenberg, que se manifieste en indirectas para que se deshagan de ciertos negocios. Ello puede suceder en entidades como Barclays, Crédit Suisse, Unicrédito y el propio Santander. Estas desinversiones pueden tener su parte positiva, porque aflorarían valor para los accionistas.

¿Y el dividendo?

Otra de las grandes decisiones del Banco Santander fue reducir el dividendo o, por decirlo con mayor precisión, cambiar su política. Hasta ahora remuneraba a sus accionistas en «scrip», es decir, les daba a elegir entre títulos o dinero en metálico y la mayoría escogía acciones. A partir de 2016, tiene como objetivo que el dividendo en metálico sea de entre el 30 y el 40 por ciento del beneficio, con tres pagos en «cash» y uno en «scrip». Prats dice que es un paso en la buena dirección, hacia la normalización de la política de dividendos. Quinn coincide: «El cambio del Santander es un movimiento hacia una política acorde con el 'standard' del sector». Una visión menos positiva manifiestan los expertos de Berenberg: «La remuneración al accionista está en riesgo. Las estimaciones de dividendo son demasiado elevadas». Y Carbó-Valverde añade que, hasta el momento, parte de la mejora de solvencia estaba dándose mediante la reducción de activos o desapalancamiento, pero ahora, según su opinión, también hay que aumentar reservas, reducir dividendos y buscar nuevas vías de rentabilidad.

¿Ampliaciones de capital en la banca doméstica española?

Gemma Hurtado, de Mirabaud, descarta ampliaciones. Sólo las contempla en un escenario: si cambia la regulación porque, por el ánimo homogeneizador del BCE dejan de contarse los créditos fiscales como capital. Pero ello no puede ser algo inminente. En cambio, Julián Coca, gestor del Alinea Global, de MCH Investment Strategies, dice que el Popular podría ser el siguiente en ampliar capital. Ignacio Cantos, de Atl Capital, también menciona su nombre. El año había comenzado muy positivo para la banca española, sobre todo para la doméstica, que es la que más partido le puede sacar a la incipiente recuperación del PIB español. Y puede que hayan cambiado algo las expectativas. Así, por ejemplo, Nomura ha rebajado sus perspectivas sobre estas entidades. En particular, además de respecto al Popular, también sobre Bankia y CaixaBank. Cantos tampoco ha cambiado de opinión respecto a la banca doméstica, pero no está aprovechando las caídas para tomar posiciones a precios más bajos. El panorama es aún demasiado confuso. Hurtado, en su fondo español, tiene posiciones en BBVA, Bankinter, Bankia y Liberbank.

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