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CAPITALISMO Y DESIGUALDAD

Los diez mensajes de Piketty en su conferencia de Madrid

Thomas Piketty, autor de "El Capital en el siglo XXI", está hoy en Madrid. Ha pronunciado esta mañana una conferencia que ha llenado dos salas del Círculo de Bellas Artes. Extraemos los mensajes principales de su ponencia.

Thomas Piketty, autor de "El Capital en el siglo XXI", un libro que se ha convertido en un "best seller" y que, afortunadamente, de una vez por todas, ha metido el tema de la desigualdad en el debate actual, ha pronunciado una conferencia esta mañana en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, antes de reunirse con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, y con el de Podemos, Pablo Iglesias. En su intervención, desgranó algunos de los puntos fundamentales de su libro y, además, "se mojó" sobre algunos temas de actualidad. Extraemos algunas de las principales claves:  

1. "Estoy muy obsesionado con la reducción de la inversión en educación en Europa", afirmó el autor de "El Capital en el siglo XXI" al final de su conferencia. Se quejó de que todos los países destinen más recursos al pago de la deuda que a financiar las universidades. Ese fenómeno, asegura, sólo tiene un precedente: el Reino Unido del siglo XIX.

2. ¿Qué hacer para reducir la deuda? Afirma el economista que después de la Segunda Guerra Mundial, la deuda se redujo con inflación y con quitas. Sin inflación, es imposible reducir el endeudamiento de los países. Se lamenta del egoísmo de Francia y Alemania, que han luchado por mantener la estabilidad de precios. Tal ha sido su "lucha" que ahora mismo la zona euro se enfrenta a importantes tensiones inflacionistas, que se pueden mitigar cambiando las políticas, cambiando los tratados. Una de las transformaciones más interesantes que propone es una de acuerdo con la cual cada país seguiría siendo responsable de su deuda, pero con unos intereses menos divergentes. 

3. La desigualdad no es un fenómeno de la naturaleza, sino resultado de políticas concretas. El libro de Piketty es una historia de la distribución de los ingresos y de la riqueza. Un tema que no se había tratado en profundidad hasta ahora porque era demasiado histórico para los economistas y demasiado económico para los historiadores. "En el siglo XIX, Marx y Ricardo también hablaron de esto, pero sin datos y, sin ellos, son pocas las cosas que se pueden decir", afirmó el economista francés, en un guiño, quizás, a quienes pretenden acusar a Piketty de marxista. En esa historia que él, junto a su equipo, ha realizado, ha llegado a la conclusión de que entre los años cuarenta y los años cincuenta se redujo la desigualdad. Y que, desde ese momento hasta los años setenta, se estabilizó. Ese fenómeno, en su opinión, no tiene que ver con las teorías de quienes sostienen que el capitalismo, en un determinado momento de su desarrollo, se hace justo o eficiente. "Esa bajada de la desigualdad no tenía nada de natural. Fue resultado de decisiones políticas", afirmó. Del mismo modo que el aumento de la desigualdad desde los años ochenta, desde que Reagan y Thatcher llegaron al poder en Estados Unidos y el Reino Unido, respectivamente, también tiene razones políticas. Reagan y Thatcher acabaron con la progresividad de los impuestos. Recordó el economista los impuestos sobre la riqueza que tenía Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial y que exportó a Alemania y a Japón, no como castigo, sino para crear democracias en esos países y no plutocracias. 

También a ello hay que atribuir que en Europa el aumento de la desigualdad haya sido menos espectacular que en Estados Unidos. Y ello tiene que ver con las instituciones sociales, que son más fuertes y más igualitarias en el Viejo Continente que al otro lado del Atlántico, aunque ello no evitó que Piketty comentara que, en los últimos tiempos, "Europa se ha entregado al libre comercio y a la libre circulación de capitales sin ninguna contrapartida".

Con las políticas actuales, la concentración de la riqueza no va a parar. No hay una fuerza natural que detenga esta deriva. 

4. Una de las causas de la crisis es la desigualdad. O, al menos, las fuertes diferencias sociales agravan la crisis. "Ahora estamos llegando a niveles máximos de desigualdad y puede que ello esté contribuyendo al aumento de la imposibilidad de pagar la deuda", aseguró el economista. Así, aseguró: "ésta es una crisis de desigualdad". 

5. ¿Cómo se genera la desigualdad? Por razones políticas que desembocan en que el crecimiento de los rendimientos del capital sean superiores al crecimiento del PIB. Ésa es la fórmula revolucionaria. Ahora mismo, hay un gran desfase entre los rendimientos y el crecimiento económico del conjunto de la economía. 

6. Piketty pone en relación los rendimientos del capital con el avance del PIB. También, el capital con los ingresos. Ahora hay demasiado capital para pocos ingresos. Quizás es la razón por la que cabe hablar de un nuevo tipo de sociedad, la sociedad patrimonial, la sociedad en la que se vive mayoritariamente de las rentas (eso, quienes las tienen) y no de los ingresos. 

7. Una nueva sociedad debe llevar consigo la génesis de un nuevo sistema fiscal. Según Piketty, la imposición sobre el factor trabajo ha llegado a su límite. Ya no se pueden subir más los impuestos a las rentas del trabajo. El siguiente paso en una sociedad patrimonial debe ser subir los impuestos sobre la riqueza, sobre el capital, sobre el patrimonio. Si el capital cada vez pesa más en relación con los ingresos, habrá que gravar más al primero que a los segundos, si es que se quiere mantener el actual Estado del Bienestar, o un esquema mejorado de éste. 

¿Que las fortunas huyen de los países? "Las pequeñas economías suelen actuar contra sus objetivos sociales, por eso tienden a gravar más a los actores que no se pueden mover -a los trabajadores-" y menos a los grandes capitales o a las multinacionales. Pero se tendría que cambiar. No es un fenómeno de la naturaleza, utilizando palabras de Piketty. 

8. Las privatizaciones aumentan la desigualdad, porque enriquecen a determinadas personas, sobre todo en procesos que pueden haber no sido ejemplares, como ocurre en los antiguos países del Este. "La privatización no es necesariamente mala, pero cuando la riqueza pública llega a cero o incluso a niveles negativos (como en Italia), hay que preocuparse, porque el Estado se queda sin capacidad de maniobra", comentó el economista. 

9. Hay que inspirarse en Podemos y en Syriza. Ante una pregunta del público sobre su opinión respecto a los cambios políticos que se pueden producir en España y en Grecia, Piketty afirmó que no hay que tenerles miedo, sino que hay que inspirarse en ellos. El temor sí está justificado, en cambio, ante el éxito electoral que está teniendo el Frente Nacional en Francia. Sus palabras textuales fueron: "Es mejor tener un shock de extrema izquierda que de extrema derecha". 

10. Transparencia. Es fundamental. "Es triste tener que recoger los datos de las grandes fortunas en 'Forbes' y no en Eurostat", se lamentó.

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