14 de Octubre, 10:36 am

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MERCADOS

Cómo aprovechar en Bolsa, deuda y divisas el cambio de rumbo del BCE

Los analistas creen que la Bolsa es el activo más beneficiado, aunque los índices ya están un poco caros; en la renta fija ven poco recorrido, aunque la realidad se empeña en desdecirles; el euro también tendría que bajar más, pero de momento se resiste

Mario Draghi sorprendió al mercado el jueves cuando anunció sus medidas. Pero, al mismo tiempo, como dice José Luis Martínez Campuzano, de Citi, no podía hacer menos. Bajada del precio del dinero, tipo de depósito en negativo, inyecciones de liquidez para la banca condicionadas al aumento del crédito fueron las iniciativas más importantes y dejó la puerta abierta a otras más ambiciosas, como la compra de ABS, es decir, de créditos respaldados por activos.

En los mercados, la sesión fue un poco desconcertante. Sobre todo, en el euro, que al principio se depreció con fuerza contra el dólar, para después recorrer con rapidez el camino de regreso. En las Bolsas sucedió algo parecido, aunque no de la misma dimensión: las subidas con que respondieron a las palabras del presidente del Eurobanco se fueron moderando. Eso, el jueves, porque el viernes volvieron a acelerarse, sobre todo en España y en Italia. Por este cierto despiste, nos podemos preguntar: ¿Qué pasará a partir de ahora?, ¿hay que comprar Bolsa, deuda y dólares tras las medidas adoptadas por la autoridad monetaria europea?

La Bolsa, el activo favorito, pero con precaución

Daniel Pingarrón, de IG, comenta que la actuación ha sido más agresiva de lo que esperaba el mercado, que habrá un aumento del dinero en circulación en la zona euro y que eso será bueno para las Bolsas. El repliegue vivido a última hora del jueves obedece, dice, a cuestiones técnicas: el Dax alemán no podía superar a la primera los 10.000 puntos, un nivel récord. Era demasiado. Pero, aunque el indicador alemán no fue capaz de superar esa barrera tampoco el viernes, los indicadores de renta variable europeos siguieron al alza en la última sesión de la semana. Tal es así que el selectivo español fue capaz de rebasar la barrera de los 11.000 puntos por primera vez desde 2011. Pero... ¿tiene fuelle para ir más allá de estos niveles?

Fernando Hernández, de Inversis, apunta que el efecto será más de largo que de corto plazo. Atisba, quizás, a corto plazo, en las dos próximas semanas, una toma de beneficios, pero anticipa un segundo semestre despejado para las Bolsas. A su juicio, los indicadores necesitan digerir las medidas, pensárselas bien. Se podría, según su opinión, comprar en los recortes con vistas a una mejora de la renta variable hasta final del ejercicio. Insiste en que los mercados deben realizar la digestión de estas medidas. ¿Ideas para aprovechar ese recorrido? Sobre todo, compañías más sesgadas hacia el consumo interno. En concreto, ocio, banca, además de constructoras, concesionarias, viajes y transporte. También, «utilities», «telecos» y automovilísticas.

Hablando de valores españoles en particular, Pingarrón apunta a la banca mediana, Sacyr, Acciona, FCC, BME o Mapfre, así como las pequeñas inmobiliarias como principales beneficiarias de las medidas de Draghi. Dice que éstas aumentan el apetito inversor. Y ve al Ibex-35 en los 12.000 a final de año.

Algo más cauto se muestra Tomás García-Purriños, de Cortal Consors: «Las Bolsas sí tienen recorrido, porque las medidas de Draghi apoyan su comportamiento, pero a lo que responde la renta variable es a fundamentales. Necesitamos ver revisiones al alza de los beneficios, porque ahora mismo los mercados están relativamente caros». A final de año, con vistas a 2015, se pueden cumplir las condiciones que pide García-Purriños. Eso no quita para que a corto plazo, el selectivo alcance los 11.300 puntos o los 11.500 puntos, porque el sentimiento y la situación técnica acompañan. Pero puede haber correcciones por el camino y, por lo tanto, comprar ahora implica asumir riesgos. Supone apostar por una recuperación que no ve el Banco Central Europeo. De lo contrario, no habría actuado. Además, la propia institución realizó una revisión a la baja tanto del crecimiento del PIB como de la inflación para los próximos años.

Más prudente aún, Campuzano, dice que éste no es momento para comprar. Ángel Olea, de Abante, añade que las Bolsas deberían hacerlo bien, pero que ya han corrido ya mucho. Aunque apunta la posibilidad de que las pequeñas y medianas empresas de la periferia se animen. Y García-Purriños coincide en que habrá que fijarse entre ellas, en las de más calidad, porque serán las principales beneficiarias de la mejora de las condiciones de crédito en la zona euro. Respecto a los bancos, en cambio, García-Purriños alerta de que hay que elegir muy bien, dado que en unos meses se publican las pruebas de solvencia y puede haber algún susto.

En renta fija... poco recorrido

«La deuda pública ha corrido mucho y es difícil encontrar oportunidades», afirma García-Purriños. «La renta fija ha descontado bastante de lo que ha hecho Draghi y se ha colocado en rentabilidades mínimas. Ahora la duda es si marcará nuevos mínimos, o no», añade Félix López, de Atl Capital. A su juicio, sí podríamos llegar a ver a la prima de riesgo de España en los 100 puntos básicos desde los 130 puntos en que se encuentra en la actualidad.

Pero Hernández no es tan optimista. Dice que las medidas actuales pueden sujetar a las deudas en los niveles actuales, pero cree que ya no tienen recorrido. «Otra cosa es que el BCE acabe poniendo en marcha un programa de compra de activos. Entonces las rentabilidades pueden bajar algo más», afirma. Ésa puede ser la explicación para entender por qué la prima de riesgo de la deuda española haya bajado desde el jueves desde los casi 150 puntos básicos hasta los 130 en apenas dos sesiones. La rentabilidad del bono español a diez años, por su parte, ha bajado desde cerca del 2,90% hasta el 2,65%.

Pero Hernández añade: «No haría una apuesta por la deuda europea. Quizás sólo un poco por la italiana». Pingarrón coincide. En teoría, ahora las rentabilidades deberían moderarse, como consecuencia de las nuevas inyecciones de liquidez, pero añade que, en el momento en que la inflación comience a repuntar, los tipos de la deuda deberían seguir el mismo camino. Por lo tanto, existe el riesgo de que se den la vuelta.

También es verdad que las previsiones de inflación del Banco Central Europeo se han revisado a la baja. Y, además, las nuevas inyecciones de liquidez que realizarán los bancos estarán condicionadas al incremento del crédito, por lo que las entidades no se podrán dedicar tanto como antes al "carry-trade", es decir, a financiarse barato en el BCE para comprar deuda pública con intereses ahora más parcos, pero más altos que los tipos oficiales.

López dice que las oportunidades en renta fija están en la deuda subordinada bancaria, que aún conserva algo de potencial. Y García-Purriños sale fuera de las fronteras europeas: comenta que lo mejor se encuentra en los emergentes que fueron excesivamente castigados, pero en emisiones en dólares.

El euro, a la baja, pero con paciencia

En el mercado de divisas, los expertos siguen considerando como lo más probable que el euro siga depreciándose tras haber caído desde el nivel de 1,40 hasta 1,36 unidades en el último mes, es decir, desde que Mario Draghi avisara de que actuaría ya, como lo ha hecho, en la reunión ordinaria de política monetaria del mes de junio. Tomás García-Purriños dice que podría bajar hasta el nivel de 1,30 unidades, o incluso más abajo. Pero, según Olea, aún faltan medidas para llevarlo a esa cota. Un QE, es decir, un programa de compra de bonos, de compra de activos, como el que ha adelantado. No descarta que se ponga en marcha en los próximos meses, antes de que se termine el año. Independientemente de eso, Rodolfo Baldrich, de Deutsche Bank, ve al euro terminar junio en el nivel de 1,35 dólares; en septiembre, a 1,33; y, a final de año, en 1,30. Hernández, sin precisar niveles, está seguro que las medidas de Draghi abren la puerta a mayores depreciaciones del euro. Y afirma que no hay que ponerse nervioso porque no suceda a corto plazo. Los expertos de Fidelity comentan, de hecho, que las políticas del Banco Central Europeo, como animan a la compra de activos europeos, pueden hinchar la cotización del euro o, al menos, frenar su depreciación.

Y puede que esté sucediendo algo de eso, a la vista de los acontecimientos que se unieron el viernes. En Estados Unidos se publicó un magnífico informe de empleo correspondiente al mes de mayo. En Europa, se seguía asimilando en el mercado el nuevo sesgo adoptado por la autoridad monetaria con entusiasmo. Pero el euro se mantenía sobre el nivel de 1,36 unidades. El día anterior, el día "D", tras conocerse los nuevos planes del Eurobanco, había logrado bajar hasta 1,35 unidades.

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