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PERIFERIA EUROPEA

La Bolsa portuguesa no se repliega: aún gana un 8% en 2013

Mientras el Ibex-35 borra sus números verdes y el Ftse Mib los reduce a la mínima expresión, el PSI lisboeta sigue brillando

El Ibex-35, el Ftse Mib de Milán y el PSI-20 de Lisboa comenzaban el año liderando los avances en Europa y en el mundo. Ahora el selectivo luso se ha quedado casi solo en cabeza (sólo acompañado por la Bolsa irlandesa) con una revalorización cercana al 8%. España e Italia tienen en su contra la inestabilidad política: la primera, por los casos de corrupción, pero también por la debilidad de los valores que más ponderan; la segunda, por las incertidumbres que despiertan las elecciones que tendrán lugar este fin de semana de las que es posible que no salga una coalición de Gobierno clara. Aunque la sombra del rescate ha desaparecido prácticamente del horizonte de España e Italia, no hay que descartarlo. Respecto a España, existe la sensación de que el mercado está sobresaturado de deuda española (pública y privada) después de las últimas emisiones, y respecto a Italia, según cuál sea el resultado electoral, se puede volver a pensar en la necesidad de ayuda financiera. 

En Portugal, pese a las crecientes protestas, reina la estabilidad política y eso es algo que gusta a los inversores. Además, es un país que ya está rescatado y que, incluso en esas condiciones, ha conseguido volver a los mercados: ya se financia en ellos. Incluso a largo plazo. Realizó una emisión de deuda a cinco años y se espera que comience a realizar subastas de bonos a diez años. Hay analistas que dicen que podría anunciar las fechas a finales de mes. Pero, antes, la rentabilidad del bono a diez años en el mercado secundario debería caer por debajo del 6%. No está lejos de lograr ese objetivo: ahora, ronda el 6,10%. ¿Lo conseguirá definitivamente ? "Depende de la tendencia de las rentabilidades. Pero somos bastante positivos con Portugal. Hasta ahora, tienen una fuerte demanda hasta los bonos a cinco años, pero pueden esforzarse por atraer inversores más allá de ese plazo", apunta Alessandro Giansanti, estratega de ING. 

En los países del sur de Europa, lo que ocurre en la deuda es determinante para la renta variable: si se abarata la financiación del Estado, lo mismo sucederá con la de las empresas. Las medidas de austeridad impuestas por la troika reducen la deuda, pero son condenas a cadena perpetua de miseria para los portugueses, pero están resultando ser muy rentables para los inversores en renta variable lusa. Incluso en 2012, el PSI-20 logró terminar en positivo. También el Ftse Mib de Milán, aunque no el Ibex-35.

Y, por último, a Portugal, sin duda, le favorece estar pasando un poco desapercibido. Y que su mercado sea mucho menos líquido que el español o el italiano: hay menos posiciones extranjeras y, por tanto, menos margen para que éstas se reduzcan.

Tres riesgos en Portugal

Pero la inversión en Portugal no está exenta de riesgos. Por varias razones. En primer lugar, porque los datos macroeconómicos son extremadamente malos. El PIB cayó un 3,8% en el cuarto trimestre de 2012 en comparación con el mismo periodo de 2011. Los analistas habían previsto un descenso del 3%. En tasa trimestral, la economía lusa se contrajo un 1,8%, también ocho décimas más de lo esperado. Y la tasa de desempleo creció del 15,8% al 16,9% sólo en el cuarto trimestre.

En segundo lugar, las recomendaciones de los analistas sobre los valores del PSI-20 de Lisboa no son ni mucho menos generosas. De acuerdo con el consenso de analistas de Bloomberg, sólo tres compañías tienen recomendación de "sobreponderar": EDP Renovables, Galp y Sonaecom. Precisamente, las dos primeras son dos de las cinco compañías que han comenzado el año con pérdidas. Pero también es cierto que sólo tres tienen consejo de "infraponderar": Banco Comercial Portugués, Banco BPI y Cofina. Las recomendaciones sobre el grueso del índice son de "mantener". 

Y, en tercer lugar, aunque la política lusa es mucho menos convulsa que la italiana, el secretario general del Partido Socialista, António José Seguro, ha enviado tres cartas a cada uno de los representantes del FMI, del BCE y de la UE (los componentes de la troika), para avisarles de que Portugal se encuentra al borde de la tragedia social. Quiere renegociar la deuda. Seguro también le ha advertido al primer ministro, el conservador Pedro Passos Coelho, de que la próxima inspección de la troika (se inicia el próximo 25 de febrero) no puede ser mera rutina. Y todas estas acciones coinciden con un momento de fuerte contestación en la calle. Para los ciudadanos portugueses, sin duda, que calara el mensaje de Seguro sería un alivio, pero para los inversores sería un gran dolor de cabeza. 

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